Bizcocho de chocolate y naranja {Encajando las piezas del puzzle}

¡Muy buenas! ¿Cómo lleváis el recién estrenado mes de abril?

Hoy os traigo un exquisito bizcocho de chocolate y naranja. Lo encontré en un libro que me gusta mucho, Scandilicious Baking, de la noruego-norteamericana Signe Johansen. Tanto su blog como sus dos libros tratan principalmente sobre cocina escandinava. Para un persona como yo, que ha vivido 11 años de su vida en Estocolmo, leer y releer libros como éste es una de las mejores formas de mantener el vínculo con la tradición culinaria escandinava.

Para preparar el bizcocho utilicé una mermelada de naranja muy especial. Nos la regaló Raúl, del estupendo blog El Oso con Botas, en un breve encuentro que tuvimos hace unas semanas aquí en Madrid. Tuvo el maravilloso detalle de regalarnos un bote de mermelada hecha por él  a cada uno de los allí presentes (!!!) Si ya me caía bien antes de conocerlo en persona, con este gesto se ganó todas mis simpatías de una vez.

Tengo que decir que la mermelada está riquísima y como podéis ver, la etiqueta es una monada, ¿a que sí?

¡Muchísimas gracias, querido Raúl!

En cuanto al bizcocho, espero os animéis a prepararlo en casa. Si os gusta la mezcla de chocolate y naranja, ésta es una opción excelente.

 

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En otro orden de cosas, el tiempo vuela…. Ya estamos en abril y dentro de nada, estaremos camino a la playa para disfrutar de una Semana Santa junto al mar. Creo que toda la familia necesita de esos días de relax, haga el tiempo que haga.

Últimamente mi cabeza no para de procesar ideas y proyectar planes de futuro. Estoy segura de que la brisa del mar y el maravilloso run-run de las olas me ayudarán a ver las cosas en perspectiva.  En estos momentos, mi vida se asemeja a un rompecabezas gigante, desordenado y olvidado en una esquina de la habitación desde hace tiempo. Ahora me toca a mí buscar y recolocar las piezas del puzzle, con mimo y mucha paciencia, y hacer que todas encajen a la perfección.  El resultado final de dicho puzzle la dejo para más adelante…. por ahora, todavía ando encajando las piezas ;-)

Bueno, es todo por hoy. No quiero aburriros con tanta metáfora. Que  tengáis una estupenda tarde de miércoles. ¡Sed muy felices, queridos!

Bizcocho de peras y avellanas {Saltándome las tradiciones}

Es la primera vez en muchos años que no he celebrado el primer domingo de Adviento tal y como  manda la tradición. Todavía no hemos sacado los típicos candelabros ni las decoraciones navideñas, y la botella de glögg que compramos en IKEA hace un par de semanas, sigue todavía sin abrir en la mesa de la cocina, olvidada. La lata de pepparkakor que compramos ese mismo día para acompañar el glögg se acabó en un suspiro: H&M se encargaron de que no quedara ni una en pocos días.

Ha sido un comienzo un poco desastroso, lo reconozco, pero teniendo en cuenta la falta de tiempo de la que sufrimos últimamente, estos despistes son más que comprensibles. Es más, hasta eran de esperar y no me culpo por ello. Aún tenemos alguna que otra caja pululando por el estudio,  y mi armario pide a gritos una reorganización general, por lo que subir más cajas del trastero y engalanar la casa no ha estado en la lista de prioridades.

Sin embargo, la tradición y las buenas costumbres mandan, así que esta semana le iré dando la bienvenida a la temporada navideña, aunque sea poquito a poco y con unos días de retraso. Colgaremos estrellas en las ventanas y coronas navideñas en las puertas. Además, habrá que buscarle un hueco a las candelabros de Adviento que en Suecia colocábamos en los polletes de las ventanas y que aquí no sé bien dónde poner…..Y cómo no, intentaré cultivar el espíritu de la Navidad, de mucha paz y sosiego, que de eso se trata, aunque en la oficina diciembre sea el mes más estresante del año y con mayor carga de trabajo. (La vida está llena de contradicciones, ¿a que sí?)

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Y por las tardes de los tres domingos que quedan de aquí a Navidad pienso reunirme con gente querida y tomar glögg, una tacita o dos, y acompañarlo de pequeños bocados, tanto dulces  como salados. Es un buen plan para las tardes de domingo. De esta manera, podremos rememorar nuestros inviernos en Estocolmo, donde este mes se vive de forma muy intensa y siguiendo las tradiciones nórdicas.

Para una merienda cena de esta naturaleza, un bizcocho de peras y avellanas como el que os traigo hoy podría ser una excelente opción. O para los desayunos del domingo, para ir despertando los sentidos….

Afrutado y especiado a la vez, con una mezcla de texturas que enamora y un intenso aroma a avellana y canela este bizcocho es todo un homenaje al otoño, a su paleta de colores ocres y las bondades de un hogar cálido y acogedor. Si la idea de una fría tarde de otoño os incomoda, id al mercado a por unas peras y preparad este rico bizcocho. Puede que entonces el frío os parezca menos hostil y la realidad, bastante más amable…

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¿Qué os ha parecido la propuesta de hoy? Espero os animéis a preparar este rico bizcocho, ya me contaréis.

Por lo demás,  os deseo una estupenda semana, amigos. Abrigaos bien y salid a disfrutar de esta maravillosa estación, la más romántica y evocadora de todas. Sed muy felices.

Bizcocho de coco sin lactosa {Cuando aún era época de tulipanes}

Tarde noche de sábado. Reina la tranquilidad en toda la casa, signo de que sus miembros más revoltosos están fuera. Estoy sola y mientras disfruto a mi manera del silencio y el sosiego, me dedico a escuchar música. Espero que el poder de la música me ayude a levantar el ánimo y a encontrar algo de inspiración, perdida en las redes de una inoportuna laringitis que me tiene retenida en casa desde ayer.

Así transcurre mi fin de semana, entre pañuelos, tés calientes y siestas en el sofá. H&M también han estado con laringitis (a ellos dos le debo la mía), así que entre unos y otros llevamos lidiando con ella casi dos semanas. Con el fin de evadirme un poco y de hacer algo de provecho, no se me ocurre mejor pasatiempo que escribir esta entrada. Dicen que la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando….

Hablando de planes de fines de semana, el sábado pasado asistí al taller de Kinfolk, Preserving the Season, organizado aquí en Madrid por Ana y Elena, de Butter&Fly. Tal y como lo indica su nombre, en esta ocasión el taller estuvo dedicado a las conservas.

Al caer la tarde, y en un ambiente cálido y distendido, preparamos mermeladas, sales aromáticas y encurtidos. Los últimos rayos de sol calentaban la terraza donde se celebró el evento, tiñéndolo todo de dorado y dejando en el ambiente un resplandor mágico. Ya sabéis, la magia de la hora dorada hace que todo se vea más hermoso….Ya entrada la noche, terminamos la velada con una deliciosa cena informal en la que comimos, bebimos y nos conocimos un poco más. Compartimos impresiones e  historias de idas y venidas por el mundo. Esa noche volví a casa con mis botes de conservas, algún regalo más de parte de los organizadores y una sonrisa complaciente en la cara que me duró todo el fin de semana. 

Hice estas fotos con mi iPhone y las publiqué en mi cuenta de Instagram. Ya sabéis que me podéis seguir también allí :-) Últimamente he estado un poco vaga para coger la Nikon, por no decir, muy muy vaga. Con tantos cambios, estoy tomándome las cosas con más calma e intento no exigirme demasiado.  Estas semanas mi teléfono ha sido un gran compañero e Instagram el sitio donde vuelco mi creatividad con fotos más espontáneas y menos exigentes. Vendrán tiempos mejores ;-)

Hoy os traigo una receta que tenía preparada desde finales de primavera… cuando aún había tulipanes en el mercado. Está ligeramente adaptada del libro The Sprouted Kitchen, de Sara Forte. Una lectura más que recomendable para todos aquellos que se interesen por una cocina más sana y no por eso menos rica. He preparado algunas de sus recetas y todas con muy buen resultado.

Se trata de un bizcocho de coco que no lleva ni leche ni mantequilla. Está hecho con leche y aceite de coco, ideal para los que sufren intolerancia a la lactosa. Lo preparé con harina de espelta y aunque prefiero los bizcochos hechos con mantequilla, pues creo que su sabor es insustituible, ésta es una buena alternativa a tener en cuenta. Su textura es distinta, se desbarata con más facilidad, aunque es cierto que mejora una vez que el bizcocho se enfría.

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…………………………..

Noche de domingo. Han pasado más 24 horas desde que comencé a escribir esta entrada. Ya estamos en la recta final de un fin de semana con más penas que glorias…. Hoy ya me encuentro algo mejor, así que mañana me espera la vuelta a la oficina y con ella las obligaciones, los madrugones, las idas y venidas del cole y las prisas matutinas. Aunque para ser justos,  también me esperan desayunos y cafés con los compis, risas, confidencias y conversaciones que a menudo se prolongan más allá de la comida. En fin, me esperan muchas cosas, y espero que muchas buenas.

Feliz semana, amigos.

Bizcocho de naranja, coco y sémola {El mar, ay, el mar….}

Mi última entrada estuvo en parte dedicada a los atardeceres de Gotland. En la de hoy, quería compartir con vosotros un poco de su mar y su pintoresca costa. Casitas de pescadores que parecen haber sido abandonadas a su suerte, formaciones rocosas con formas inusuales y caprichosas, pinares que invaden los escarpados acantilados, playas con rastros de nieve que aún no ha tenido tiempo de derretirse tras un largo invierno…Gran parte de la historia de este isla está ligada al mar, y esto es algo que se nota en cada rincón.

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Salvando las diferencias, nací en una isla, aunque la mía, al estar en el Caribe, de vikinga tiene más bien poco. Sin embargo, esa relación tan estrecha con el mar y su presencia casi omnipresente en la vida de sus habitantes, tan propia de la naturaleza insular, me resulta fácil de reconocer y a la vez muy familiar. Ay, el mar…. ¡qué bien me sienta y cuánto me gusta!

Hoy traigo otro bizcocho del libro de Ottolenghi, Jerusalem. A este paso, iré haciendo todas sus recetas y no tendréis necesidad de comprar el libro, ja ja…. A pesar del aspecto más bien corriente de este bizcocho os aseguro de que es una verdadera delicia y extraordinariamente aromático. Por lo tanto, no os dejéis engañar por las apariencias. La mezcla de naranja, coco y sémola de trigo es espectacular, y si luego le añadimos un poco de sirope perfumado con agua de azahar, el resultado es maravilloso.

Mi bizcocho salió más bien pequeño, pues sólo hice la mitad de las cantidades originales. Una pena pues se acabó enseguida y me quedé con ganas de más…La próxima vez lo haré siguiendo al pie de la letra la receta original y os recomiendo hacer lo mismo.

Tal y como explico en la receta, no llegué a usar todo el sirope. Sinceramente, me pareció demasiada cantidad. Con un poco más de la mitad obtuve una textura ideal y un bizcocho nada empalagoso para mi gusto. Eso sí, acompañarlo de yogur griego es todo un acierto, le sienta como anillo al dedo :)

Bueno, espero os haya gustado la receta de hoy, ya me contaréis qué os ha parecido.

{Descargar & Imprimir Receta}

{In English, please!}

Today I’d like to share with you another recipe from Ottolenghi’s fabulous book, Jerusalem. I’ve already published several recipes, so at this pace, I’m afraid I’ll be publishing the whole book ;-) Seriously,  this book is amazing, I like almost every single recipe and I hope to share some of them with you.

This orange, coconut and semolina cake is simply wonderful. Despite the syrup, it’s light and no too sweet, it’s moist, aromatic and it tastes great. The hint of orange blossom water is nice and it feels kind of exotic, so please don’t skip it (unless you don’t like it).

Hope you enjoyed today’s recipe, feel free to leave some feedback.

{Download & Print the Recipe}

Os dejo con unas últimas fotos de Gotland y mis mejores deseos para esta semana que ababa de comenzar. Por varias razones, está siendo un comienzo de mes complicado para mi familia, espero que no se complique más todavía. Al menos parece que la primavera ya está aquí, ¡qué ganas de ver los árboles en flor! Para mí, uno de los momentos más mágicos del año.

Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.

(Confucio)

To finish off I’ll leave you with a few pictures from Gotland and my best wishes for this week. For several reasons, this month is being quite tough for me and my family, hope it won’t get worse! At least, it seems that spring has come, can’t wait for the blossom season to start!  For me,  one of the most magical moments of the year.

Everything has beauty, but not everyone sees it.

(Confucious)

Ensalada de quinoa, boniato y pecanas caramelizadas & brownies a los tres chocolates {La primavera en casa}

Buenos días, chic@s:

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Yo bien, corriendo todo el día y con la sensación de no llegar a nada…. o a mucho menos de lo que me gustaría. Seguimos con mucho frío y según los pronósticos, seguiremos así hasta finales de mes. En fin, que sólo me queda llenarme de mucha paciencia.

Como la primavera no acaba de desembarcar en Estocolmo, he decidido traerla a casa y disfrutar de los primeros brotes a mis anchas. Adoro las ramas en flor, me causan una sensación de alegría y bienestar difícil de describir.

Para celebrar la llegada del viernes os traigo hoy dos ricas recetas. La primera, una ensalada exquisita, ligera e ideal para mantener la línea. La quinoa es de lo más nutritiva por su alta cantidad de proteínas y por otro lado, la baja cantidad de hidratos de carbono que tiene. Sola no es que tenga un sabor espectacular, pero como guarnición o mezclada en ensaladas es un ingrediente más que agradecido. Yo la consumo muchísimo y os recomiendo hacer lo mismo, vuestra línea os lo agradecerá :-)

La receta de esta ensalada la encontré en un maravilloso blog que descubrí hace poco. Me encanta el trabajo de su creadora, la fotógrafa y estilista Chantelle Grady, que suele colaborar con publicaciones que me gustan muchísimo, como son Kinfolk Magazine, The Simple Things Magazine, Real Living Magazine, entre otras. Os invito a visitar su blog, si es que no lo conocéis.

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El resultado, una ensalada sencilla pero deliciosa. El arándano y las pecanas caramelizadas le dan un punto original muy interesante. Además del perejil, yo le añadí un poco de ensalada mixta para hacerla más fresca todavía y darle una textura más crujiente. Un día de estos repito sin falta :-)

Y bueno, para compensar este primer plato tan sano y ligero, os traigo un pequeño capricho para el postre o la merienda. Un clásico de toda la vida que levanta pasiones entre los amantes del chocolate. Brownie a los tres chocolates, un postre sencillo como pocos y rápido de preparar. Me gustan los brownies con algún detalle especial, como pueden ser los frutos secos, frambuesa, queso fresco o distintos tipos de chocolate, como en este caso. Me queda pendiente probar el brownie con dulce de leche o crema de cacahuete. ¿Los habéis probado?

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Preparar brownies no tiene misterio. Lo más importante es el tiempo de horneado, ya que hay que evitar que éste se haga demasiado. Un brownie seco y muy hecho es de las cosas menos afortunadas que hay, pues además, no tiene mucho remedio ;-)

Espero tengáis un estupendo fin de semana. Para aquellos afortunados que estén ya de vacaciones, pasadlo bien y disfrutad mucho. Nosotros aún tenemos que esperar hasta el viernes para hacer nuestra escapada de Semana Santa, que este año será a Gotland. A ver qué encontramos por allá ;-)

Nos vemos antes para compartir con vosotros alguna receta para esos días. Hasta pronto :-)

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