Tian provenzal de verduras {La reina de todas las flores}

De abril a junio soy especialmente feliz. Es la época en la que florecen las peonías, una de mis flores preferidas y para muchos, la reina de todas las flores. Cada primavera espero con ilusión la llegada de los primeros ejemplares a las floristerías del barrio y cuando eso sucede, un sentimiento parecido a la euforia suele invadirme de pies a cabeza, mientras que mi corazoncito no deja de dar saltos de alegría :) Sé qué muchos pensarán que mi entusiasmo “floral” es excesivo, pero qué le voy a hacer si soy una enamorada de las flores… La sensación de bienestar y felicidad que éstas generan en mí es mil veces superior al del chocolate ;-))))

Durante estos dos meses, compro peonías casi todas las semanas. Entre  éstas y los tulipanes a menudo no sé cuál elegir. ¡Si pudiera, me llevaría media floristería a casa! Si es que la primavera es extraordinaria, con tal explosión de aromas y colores…

Esta maravillosa flor, exuberante y delicada a la vez, es el símbolo floral de China, donde se considera presagio de riqueza, prosperidad y felicidad conyugal. Así que ya sabéis, si aún tenéis pendiente pasar por el juzgado o la vicaría, un ramo de peonías es la mejor opción si queréis tener a la buena suerte de vuestro lado :)

Y para festejar que la primavera ha llegado a Suecia (ya era hora), os traigo un maravilloso tian de verduras. De origen provenzal, éste es un plato ligero, en el que verduras de verano como son el tomate, la berenjena y el calabacín tienen el papel estrella. Es un plato que nos hace soñar con las cálidas tardes de verano, el Mediterráneo, la Provenza francesa y sus deliciosos mercados. Todavía recuerdo el sabor de una lechuga que compramos hace unos años en el mercado de Bram, un encantador pueblito junto al Canal du Midi, no muy lejos de la ciudad de Carcasona, en la región de Languedoc-Roussillon. Creo que nunca había comido una lechuga tan rica, todavía hoy me viene a la mente de vez en cuando…..

La receta que os presento está tomada del libro de Béatrice Peltre, del que ya he hablado otras veces, aunque con un par de modificaciones. Opté por añadirle cebolla en vez de tallos de hinojo y un poco de queso Gruyère. Creo que en este tipo de platos, el queso hace verdaderas maravillas. De más está decir que para elaborarlo deberíais escoger verduras de la mejor calidad posible. Mientras más sabor tengan éstas por sí mismas, más rico nos quedará el tian.

Resumiendo, puedo decir que es un plato estupendo. Aunque no es difícil de preparar, sí necesitamos disponer de algo de tiempo para distribuir pacientemente las verduras en el molde. Sin embargo, este pequeño esfuerzo bien vale la pena. Como recompensa, obtendremos un plato sencillo, aunque elegante y vistoso, ideal como guarnición o por qué no, como una cena ligera a base de verduras. Espero lo disfrutéis.

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{In English}

This vegetable tian is a great way of cooking with summer vegetables such as aubergines, zucchini and tomatoes. Beautifully arranged in the dish, the result is a mouth-watering combination of flavors and scents that transports us to the Mediterranean, the south of France and its absolutely charming outdoor markets, offering fresh local produce along with other local products.

Even if I’ve been in France several times, I had never tasted this dish before. I must say, it’s lovely, so light and summery, a true delight :)) I encourage you to try it, whether it be in Southern France or simply at home!

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Por último, muchísimas gracias por vuestros mensajes de felicitación con motivo del segundo aniversario del blog. Cada uno de ellos me ha llegado al alma. Gracias :)))))

También quería agradeceros la buena acogida que ha tenido el sorteo. Son muchos los interesados y eso me reconforta. Ya sabéis que me ha hecho muchísima ilusión organizarlo y espero darle una pequeña alegría a los ganadores. ¡Suerte!

Nos vemos en unos pocos días. Tengo una lista enorme de recetas que ya llevan semanas esperando su turno para ver la luz ;-) Un beso bien grande. Sed felices.

Les Nonnettes {Esperando a Mr.C}

¡Buenos días! Viernes al fin :)

Por diversas razones, esta semana está siendo para mí un poco complicada, pero es algo que entraba en los planes, y tampoco ha sido para tanto. Ahora queda esperar con ilusión el fin de semana, que espero venga cargado de muchas cosas buenas, entre ellas mi marido, que está de viaje por temas de trabajo, pero que  mañana ya estará de vuelta con nosotros :))))))) ¡Bienvenido a casa!

Bueno, de la celebración de Santa Lucía puedo decir que fue bastante bien, si obviamos el tremendo frío que pasé, sobre todo al final. Con -10 grados no es broma pasarse 40 minutos en el patio de la guardería viendo a los peques cantar. Ha valido la pena, por supuesto, pero el dolor de garganta que me entró justo después no me lo quita nadie ;-) ¡Espero no resfriarme! Las cosas que hacemos por nuestros hijos, ¿verdad?

Bueno, y para que podáis preparar algo rico para el desayuno o el café del fin de semana, os traigo les nonnettes, unos deliciosos pastelitos de origen francés y que según he leído, en la Edad Media solían prepararse por las monjas, de ahí el nombre que tienen. He visto varias versiones, con más y menos especias, pero me he quedado con la primera receta que vi en uno de mis libros y que ha resultado ser  una verdadera delicia.

Nunca había probado las nonnettes y me han encantado. Y lo que es mejor, me han sorprendido. Me imaginaba unos pasteles ricos, pues viendo la foto del libro no podía ser de otro modo, pero han superado mis expectativas y eso siempre da mucha alegría, ¿a que sí? Son menos dañinos que otros dulces, ya que llevan harina de centeno y miel en lugar de azúcar. La naranja es la protagonista por excelencia, aderezada con un poco de canela por aquí y otro de cardamomo por allá…. En fin, que gracias a esta mezcla un tanto invernal obtenemos unos bollitos bien ricos y hasta medio nutritivos ;-)

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Bueno, es todo por ahora. Espero que os haya gustado mi propuesta de hoy. Me encantaría saber, como siempre, si habéis preparado las nonnettes y qué os han parecido. No hay mejor premio para mí que recibir vuestros comentarios y conocer de primera mano las diversas experiencias que habéis tenido con alguna de mis recetas. Las buenas y por qué no, también las malas o menos buenas.

Mil gracias nuevamente por estar ahí y por ese cariño que me transmitís.

Feliz fin de semana :)

Coq au vin blanc {¿Blanco o tinto?}

Buenas, ¿qué tal? Espero que bien.

¿Hace frío dónde vivís? Aquí todavía no está haciendo mucho frío (bueno, el concepto de frío es muy relativo), pero no creo que se haga esperar demasiado. Por ahora estamos por encima de cero, y eso ya es algo. Así que pensando un poco en estos días de otoño-invierno os traigo un plato estupendo, de mis preferidos para preparar el pollo y que queda tan rico que es difícil no repetir y rebañar la cazuela ;-) Ideal para preparar este fin de semana. ¡Comfort food a raudales!

El coq au vin es un clásico de la cocina francesa y seguro que un viejo conocido para muchos de vosotros. He preparado esta plato antes, aunque en su variante más tradicional, léase en salsa de vino tinto. Aquellas vez preparé el pollo al horno, cosa que también se puede hacer para esta versión (aproximadamente hora y media a 150 grados C). Toma un poco más de tiempo, pero el resultado es exquisito. 

Llevaba tiempo queriendo preparar la variante alsaciana, que implica la utilización de vino Riesling de Alsacia (un vino blanco estupendo, por cierto). He de decir que aunque ambas versiones son deliciosas, definitivamente prefiero la receta con vino blanco. Me parece más ligera, con ese sabor algo más afrutado y delicado. Pero bueno, en esta vida todo es cuestión de probar y llegar a nuestra propia conclusión.

Recetas de coq au vin hay muchas y bastante variadas. Esta receta es mi propuesta, una síntesis de las que más me han gustado y que me han servido de inspiración y ayuda. Espero os guste :)

Si no tenéis a mano vino Riesling, podéis utilizar un buen vino blanco seco. Un Chardonnay viene de maravillas. Y no olvidéis un buen pan, por favor, ¡es totalmente imprescindible!

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Bueno, es todo por hoy. Ando liada preparando unos bollitos de azafrán. Es la primera vez que los hago y estoy un poco nerviosa por cómo va a responder la masa. Ya os contaré  qué tal ha ido y si salen bien compartiré la receta en el blog, cómo no….

Nos vemos pronto. Un abrazo y gracias por estar ahí :)

Ratatouille {Plenty, de Yotam Ottolenghi}

Plenty, de Yotam Ottolenghi es un libro que me tiene totalmente fascinada. Esta colección de recetas vegetarianas me enamoró desde el minuto cero con sus deliciosas y coloridas propuestas, por la variedad de ingredientes utilizados, por la mezcla explosiva de sabores y el amor a la buena comida que se respira en todas sus páginas. De este libro quiero hacer cada una de sus recetas, me resultan tan atractivas que cada vez que me siento a hojearlo corro el riesgo de sufrir un ataque de ansiedad de las ganas locas que me entran de preparar esto, aquello y lo de más allá ;-) En serio, es un libro con un factor inspiración altísimo, me parece sencillamente maravilloso de principio a fin. En mi opinión, una lectura obligada y que os recomiendo a todos.

Al igual que el autor, yo tampoco soy vegetariana, aunque adoro las verduras de todo tipo. Son un ingrediente fundamente en nuestra mesa, por lo que siempre agradezco ideas nuevas para preparar sabrosos y saludables platos con verduras.

Esta versión algo diferente de la ratatouille provenzal es una de las primeras recetas que preparé de Plenty. Ottolenghi la llama, la Ratatouille de Tamara, en honor a la chef que le recomendó la receta. Yo había hecho ratatouille varias veces en su versión más clásica, así que cuando vi esta variante con calabaza, judías verdes, chirivía y cilantro, sabía que no podría tardar mucho en probarla. Los puristas se estarán llevando las manos a la cabeza ahora mismo, pero yo creo que de vez en cuando no está nada mal jugar con las recetas y probar versiones más “arriesgadas”.  Me ha resultado curioso el hecho de hornear las verduras al final del proceso. Esto implica algo más de trabajo y un molde más para fregar, aunque creo que dicho esfuerzo extra bien vale la pena.

Me sienta bien poder disfrutar de una comida tan mediterránea como ésta en días de oscuridad y frío. Así, cada cucharada tiene el poder de transportarme al soleado sur de Francia, a sus mercados provenzales y a sus campos de girasol y lavanda mientras fuera el viento arrecia y la lluvia de noviembre no deja de repiquetear en el cristal. Con este tipo de platos, el sol sale en mi cocina siempre, llenándola de luz y calor, al igual que de gratos recuerdos.

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Por último, quería darle las gracias a todos por vuestras felicitaciones y buenos deseos, tanto aquí en el blog como a través de FB. Con cada mensaje me habéis arrancado una sonrisa, amplia y sincera. Tuve un día de cumpleaños estupendo y puedo decir que recibí mis cuarenta relajada y feliz :)

Una vez más, ¡mil gracias a todos por estar ahí! 

Buen fin de semana, que ya queda poco :)

Clafoutis de ciruelas {Mañana puede ser un gran día}

Me gusta mucho el clafoutis, aunque hasta ahora nunca lo había comido de ciruelas. Es una tarta suave, con una consistencia que recuerda muy ligeramente al flan, y que es un clásico de la repostería francesa. La versión más tradicional y tal vez la más conocida se prepara con cerezas, aunque las opciones con ciruelas, manzanas o peras están también muy extendidas. Ya sabéis que tengo debilidad por las ciruelas, así que ésta era una receta que ha estado en mi lista de pendientes desde hace mucho tiempo.

Es un postre que se prepara en nada y sin demasiado esfuerzo, ideal para esos días en los que tenemos poco tiempo pero sí ganas de mimar a nuestros comensales. Además, es una tarta bonita de ver y queda muy mona en moldes individuales :)

Me ha gustado mucho esta receta por la textura un tanto cremosa de la masa. Me encanta tomar el clafoutis recién hecho, cuando aún está tibio y el olor a vainilla, leche y fruta inunda la cocina y el resto de la casa.  Durante la mini sesión de fotos, tuve que esforzarme al máximo para no meter la cuchara en la fuente. Tras unas pocas tomas, no pude resistirme y me vi obligada a “estropear” la tarta con unas cuantas cucharadas que me supieron a gloria. Qué le vamos a hacer, hay días en los que la fuerza de voluntad brilla por su ausencia.

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Por cierto, hoy es un día raro. Con el día de hoy, me despido de la década de los treinta, la más importante de mi vida. Mañana cumpliré 40 años y no sé si estoy lista para tal acontecimiento. No estoy deprimida, pero sí con un estado de ánimo peculiar, entre perdida y a medio camino hacia no sé bien dónde, llena de interrogantes y sentimientos encontrados. Me alegra poder cumplir años y ver crecer a mis hijos, pero intuyo que a partir de hora los cambios de década no van a ser muy fáciles de asumir.

Intentaré vivir a tope este último día como treintañera y recibir los cuarenta con una sonrisa y buena disposición.

Después de todo, mañana puede ser un gran día, y tengo que estar preparada :)

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