Ensalada de quinoa, boniato y pecanas caramelizadas & brownies a los tres chocolates {La primavera en casa}

Buenos días, chic@s:

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Yo bien, corriendo todo el día y con la sensación de no llegar a nada…. o a mucho menos de lo que me gustaría. Seguimos con mucho frío y según los pronósticos, seguiremos así hasta finales de mes. En fin, que sólo me queda llenarme de mucha paciencia.

Como la primavera no acaba de desembarcar en Estocolmo, he decidido traerla a casa y disfrutar de los primeros brotes a mis anchas. Adoro las ramas en flor, me causan una sensación de alegría y bienestar difícil de describir.

Para celebrar la llegada del viernes os traigo hoy dos ricas recetas. La primera, una ensalada exquisita, ligera e ideal para mantener la línea. La quinoa es de lo más nutritiva por su alta cantidad de proteínas y por otro lado, la baja cantidad de hidratos de carbono que tiene. Sola no es que tenga un sabor espectacular, pero como guarnición o mezclada en ensaladas es un ingrediente más que agradecido. Yo la consumo muchísimo y os recomiendo hacer lo mismo, vuestra línea os lo agradecerá :-)

La receta de esta ensalada la encontré en un maravilloso blog que descubrí hace poco. Me encanta el trabajo de su creadora, la fotógrafa y estilista Chantelle Grady, que suele colaborar con publicaciones que me gustan muchísimo, como son Kinfolk Magazine, The Simple Things Magazine, Real Living Magazine, entre otras. Os invito a visitar su blog, si es que no lo conocéis.

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El resultado, una ensalada sencilla pero deliciosa. El arándano y las pecanas caramelizadas le dan un punto original muy interesante. Además del perejil, yo le añadí un poco de ensalada mixta para hacerla más fresca todavía y darle una textura más crujiente. Un día de estos repito sin falta :-)

Y bueno, para compensar este primer plato tan sano y ligero, os traigo un pequeño capricho para el postre o la merienda. Un clásico de toda la vida que levanta pasiones entre los amantes del chocolate. Brownie a los tres chocolates, un postre sencillo como pocos y rápido de preparar. Me gustan los brownies con algún detalle especial, como pueden ser los frutos secos, frambuesa, queso fresco o distintos tipos de chocolate, como en este caso. Me queda pendiente probar el brownie con dulce de leche o crema de cacahuete. ¿Los habéis probado?

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Preparar brownies no tiene misterio. Lo más importante es el tiempo de horneado, ya que hay que evitar que éste se haga demasiado. Un brownie seco y muy hecho es de las cosas menos afortunadas que hay, pues además, no tiene mucho remedio ;-)

Espero tengáis un estupendo fin de semana. Para aquellos afortunados que estén ya de vacaciones, pasadlo bien y disfrutad mucho. Nosotros aún tenemos que esperar hasta el viernes para hacer nuestra escapada de Semana Santa, que este año será a Gotland. A ver qué encontramos por allá ;-)

Nos vemos antes para compartir con vosotros alguna receta para esos días. Hasta pronto :-)

Ensalada de coliflor asada con avellanas y Latkes {Empezando de nuevo}

¡Buenos días, queridos amigos!

Ya estoy de vuelta…¡cuánto tiempo sin asomarme por aquí y qué ganas tenía de volver! Espero que hayáis tenido una feliz entrada de año y que este 2013 que acabamos de estrenar sea un año estupendo para cada uno de vosotros :-)

Un año más y ya estamos otra vez la cuesta de enero, las dietas tras los excesos, los ambiciosos planes para el año nuevo y esos propósitos bien intencionados que a menudo se quedan a medio camino…. Esta vez no me he planteado grandes metas ni he elaborado listas de buenos propósitos. Tras unos meses difíciles en ciertos aspectos, ser feliz por sobre todas las cosas, vivir el presente sin agobiarme por el futuro y afrontar las adversidades sin perder la visión global de las cosas ya me parece tarea suficiente.

Y soñar cada día sin perder la ilusión….. no quisiera dejar de soñar jamás.

Pasamos en Madrid unos días muy agradables. Intensos, como siempre, y ajetreados, aunque en su justa medida. Hubo tiempo para todo, o casi todo, pues siempre te quedas con ganas de más….

Para compensar mi prolongado silencio navideño, hoy traigo dos ricos platos con un marcado sabor a Medio Oriente. Para ser más exactos, con sabor a Jerusalén, un destino importante en mi lista de viajes pendientes y que me encantaría visitar algún día. Jerusalén, una de las ciudades más antiguas del mundo, testigo de innumerables encuentros y desencuentros, de larga y compleja historia y con una mezcla de culturas que la hace aún más fascinante. Si os interesa conocer esta ciudad desde el punto de vista de su gastronomía, os recomiendo la lectura de Jerusalem, de Yotam Ottolenghi y su socio Sami Tamimi. Un fabuloso libro que no me canso de hojear y en el que cada receta tiene su historia, su origen y su razón de ser.  Con esta obra ambos cocineros, que actualmente residen en Londres, le rinden un sincero y cariñoso homenaje a su ciudad natal y a su esencia multicultural. Un libro delicioso e inspirador de principio a fin.

Para empezar, tenemos una sencilla ensalada de coliflor asada y avellanas. Riquísima y muy sana, a mí me sorprendió su extraordinaria mezcla de sabores. Es fresca, con ese punto ácido que aporta la granada, pero a la vez contundente. Me gusta mucho la coliflor e intento prepararla al menos una vez por semana, ya que tiene muchísimas propiedades. Esta ensalada es una propuesta magnífica que no tardaré en repetir.

Y por otro lado, tenemos unas ricas frituras, llamadas latkes, y que a mí me han encantado. Según he podido leer, son una especialidad típica de los judíos Ashkenazis y que se prepara para la fiesta de Hanukkah. Recién fritas y crujientes, acompañadas de crème fraîche os aseguro que son deliciosas. Se pueden preparar de dos formas, saladas y dulces. Yo me decanté por la primera opción, aunque la próxima vez probaré la versión dulce. En ese caso, se rebaja la cantidad de sal, se excluye el cebollino y una vez fritas, se espolvorean con azúcar glass.  

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Espero que mis propuestas de hoy os hayan parecido interesantes. Estoy encantada de volver a la rutina del blog, la he echado de menos, aunque es saludable desconectar de vez en cuando.

Volveré pronto con más cosas. Mientras tanto, no paséis mucho frío y abrigaos bien :)

¡Hasta la vuelta!

Ensalada de quinoa y calabaza {Estos primeros diez años}

Hola, ¿qué tal? ¿Qué tal ha ido ese fin de semana? Espero que bien :)

Por Estocolmo hemos tenido unos espléndidos días de otoño, limpios, frescos y soleados. A ver hasta cuándo nos dura, ya que poquito a poco vamos entrando en la época más oscura del año, y para muchos la más inhóspita y difícil….

No sé si vais a odiarme, pero yo sigo trayendo recetas con calabaza. Lo siento, pero es que últimamente he visto tantas recetas estupendas que no puedo evitar sentir ganas de prepararlas todas toditas ;-)

Hoy os invito a una ensalada muy apropiada para esta época del año. En cuestión de tres días la he preparado dos veces. Es realmente maravillosa, os lo prometo. Es sana, contundente y muy sabrosa. Una simple cucharada recoge los cálidos sabores del otoño, mientras que  su aspecto me hace pensar en la dorada luz de octubre y en las hojas ocres y multicolores que poco a poco van inundando las calles.

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Espero que preparéis sin falta esta maravillosa ensalada; es imposible que no os guste. En casa todos quedamos enamorados, inclusive los invitados del viernes, mis padres, y que tuvieron la suerte de probarla. Estoy segura de que mi mamá no tardará mucho en prepararla ;-)

Y cambiando un poco de tema, hoy mi marido y yo cumplimos diez años juntos. Nuestra primera década unidos y la más importante de nuestras vidas. Lo conocí cuando él recién había cumplido los treinta y cuando los mayores cambios de nuestras vidas aún estaban por llegar. Juntos hemos afrontado y desarrollado más de un proyecto vital importante. Espero poder seguir disfrutando de su amor y compañía por varias décadas más y que éstas sean igual de emotivas y enriquecedoras como la primera. Muchas gracias por estar ahí, mi amor, por quererme y cuidarme tanto.

{Me vais a perdonar este pequeño paréntesis sentimental, pero David es un pilar muy importante en mi vida y sin su apoyo, muchas de las cosas que hago, entre ellas este blog, no podrían ser posibles}.

Pues es todo por hoy. Disfrutad de vuestros seres queridos, repartid besos y “te quieros” indiscriminadamente. Hasta luego :)

Ensalada de bulgur y pollo {con mi cesta de mimbre lista para el picnic}

Buenas, ¿qué tal? Espero que bien :)

Hoy no voy a extenderme demasiado, pues ando con prisas. No quería dejar de publicar, así que esta entrada será bastante breve ;-)

Aquí mañana es feriado, pues como os contaba en mi entrada anterior, este viernes se celebra la víspera del Midsommar, una fiesta que a los suecos les vuelve locos. La alegría se respira en el aire y todos los que pueden huyen de la ciudad al campo o a una casita en el archipiélago. A cualquier de sus miles de islas. Yo me he hecho la promesa de celebrar el Midsommar del año que viene fuera de Estocolmo, en alguna cabaña en el campo. A ver si logro cumplirla, ya os contaré cuando llegue el momento ;-)

De momento toca picnic en las afueras de Estocolmo (aún no hemos decidido dónde), pero eso es lo de menos. Campo y bosque es lo que sobra por estos lares. Hoy me compré mi cesta de mimbre para la comida del picnic (una tontería que he tenido en mente comprar desde el año pasado) y que espero poder llenar con cosas bien ricas que iremos preparando entre hoy y mañana. Con esta cesta (y la respectiva manta) ya tengo la excusa ideal para irnos de picnic todos los fines de semana que el tiempo lo permita ;-)

Por cierto, la ensalada que traigo hoy es ideal para llevarse de picnic. Es absolutamente deliciosa, lo prometo. Fresca, ligera y muy versátil. La podemos hacer con o sin pollo, con atún o en versión vegetariana, da igual. La mezcla de hierbas aromáticas, feta y tomates secos le dan mucho carácter y ese puntito de sabor que la hace memorable. Os va a encantar, estoy segura. En cuestión de un mes la he hecho varias veces y no me canso de comerla. Me encanta el bulgur y siempre lo compro integral. Si no tenemos bulgur, podemos utilizar quinoa o incluso arroz. En fin, son solamente unas ideas ;-)

Espero os guste mi propuesta de hoy, ya me contaréis si os animáis a prepararla.

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Hoy estuve editando fotos del viaje a Madrid y del par de paseos que dimos todos juntos por el centro, algo que no siempre podemos hacer. Encontré un Madrid caluroso, vibrante y luminoso. Gracias a estas imágenes puedo viajar con la mente, bucear en la memoria  y  volver a vivir momentos y escenas cotidianas que de lo contrario hubieran quedado en el olvido. Ésa es la magia de la fotografía, archivar retazos de una realidad vivida, revivirla y compartirla con otros.

Me encanta observar los tejados de los edificios. Creo que encierran algo de misterio y cuentan no pocas historias. Será porque en Cuba la mayor parte de los edificios son de techo plano, algo que le da una aspecto totalmente diferente a la ciudad. O por todos los libros de cuentos que he leído desde pequeña y cuyas historias nacían o se desarrollaban en encantadoras buhardillas.

El maravilloso Parque del Retiro…. No hay visita a Madrid que se precie (por muchas que se hayan hecho) que no incluya un paseo por este oasis urbano. Y si además, está la Feria del Libro, ¡mejor que mejor!

Bueno, en mi próxima entrada os contaré qué tal nos fue en el picnic de Midsommar. No habrá fotos porque he tenido la mala fortuna de olvidar una batería y el cargador de mi cámara en Madrid. En estos días veré cómo solucionar el problema, pero de momento la batería de la cámara ha muerto y no tengo cómo recargarla. Así que sólo me dedicaré a disfrutar sin tener que documentar… lo cual por otro lado y para variar, tampoco está nada mal, ¿verdad?

Buen fin de semana a todos!

Glad Midsommar a mis lectores de Suecia!!!!

{Al final, veo que la entrada no me ha salido muy breve. La próxima será tipo telegrama…y sin fotos (es broma)}

Vuelta a casa

Ya estamos de vuelta tras nuestra escapada a Salzburgo. Otra vez en casa, en mi cocina, con lluvia, frío y un aire gélido e impertinente capaz de hacer trizas cualquier sueño que podamos tener con la primavera y su calorcito. El tiempo no parece habernos recibido de la mejor manera, pero estamos nuevamente en casa y eso es lo que importa. 

En cualquier caso, no sólo llueve en Estocolmo. Por Austria y el sur de Alemania también llovía la semana pasada, y con eso me consuelo un poquito, a pesar de los grados de más y de los árboles en flor que casi me hicieron perder la razón por culpa de tanta belleza.

Como he vivido en varios países tengo el síndrome del desarraigo, para bien y para mal. Me obsesiona la idea de encontrar el lugar perfecto para vivir. No sé si existe, hasta ahora no lo he encontrado, pero yo lo imagino en mis sueños y lo busco en cada viaje que hago. Siempre que llego a un sitio nuevo me pregunto una y mil veces si podría vivir allí e intento buscar una respuesta concreta a esa pregunta. Una pregunta que por otro lado, no deja de ser hasta cierto punto retórica. No sé si mi país o ciudad ideal existe, me temo que no, pero en mis fantasías creo que no dejaré de buscarlo jamás, aunque simplemente sea una especie de juego.

Partiendo de que cada ciudad, país o continente tiene sus propios encantos, hay algunos lugares que nos llegan más al alma que otros y que nos enamoran perdidamente para toda la vida. Si bien un pedazo de mi corazón siempre estará ligado al Mediterráneo (aunque yo haya nacido más bien en el Caribe), otro pedazo no menos grande se siente identificada con el centro de Europa, no sé bien por qué . Tal vez son mis genes rusos que tiran para este lado del globo, aunque Rusia sea bastante diferente…

Del Mediterráneo amo su variedad de paisajes, de culturas y la apasionante historia de las civilizaciones que se han desarrollado en sus costas durante siglos y siglos. Por otro lado, Europa central tiene un no sé qué que me emociona profundamente cada vez que la visito. Además de la belleza del paisaje, me quedo extasiada recorriendo el casco antiguo de sus ciudades o disfrutando de la belleza idílica de esos pequeños pueblos donde todo se ve tan limpio y cuidado que me dan ganas de sufrir un arrebato, agarrar la maleta y bajarme corriendo del tren para empezar una nueva vida igual de idílica… 

Sé que la realidad es más compleja y no todo es oro lo que reluce. Como meros turistas vamos probando y saboreando realidades nuevas, sin poder hacernos una clara idea del resultado final. 

Después de toda esta historia creo que está de más decir que me encantó Salzburgo. No sé si me quedaría a vivir allí, pero ciertamente es una pequeña ciudad con muchísimo encanto. Si viajas allí podrás:

  • tirarte una foto en el aeropuerto nada más llegar con las montañas nevadas de fondo (prometo que la gente lo hace, aunque a mí no me dio por eso)
  • dar estupendos paseos a lo largo del río Salzach o
  • disfrutar de un paseo en carruaje por la ciudad
  • visitar los mercados al aire libre, donde venden productos típicos, pan y bollería casera
  • además de la tarta Sacher y del strudel, comer schnitzel al estilo de Viena o de Salzburgo
  • tomar cerveza, claro está ;-)
  • ir a esquiar, si te gusta
  • ir en tren hasta la ciudad alemana de Munich
  • subir a la fortaleza Hohensalzburg en funicular, desde donde se ven unas magníficas vistas de la ciudad
  • comerte al menos un bretzel al día, porque están buenísimos

Y más cosas….. pero eso que lo decida cada cual. Éstas son tan sólo las sugerencias de una pareja con niños pequeños y sus limitaciones ;-)

Os aseguro que mis dos diablillos disfrutaron de lo lindo de Salzburgo, al igual que sus papis :)

No me digáis que no le quedan bien esos sombreros ;-)

Bueno, y siguiendo la temática austríaca o centroeuropea debería haber traído una receta de aquellos lares, ¿verdad? Pues lo cierto es que traigo una comida inspirada más bien en el Mediterráneo. Se trata de unas ricas albóndigas de cordero y menta y una ensalada de zanahoria realmente deliciosa. Desde que di con la receta de esta ensalada hace un par de meses, la he preparado ya varias veces, pues desde el primer momento fue todo un éxito. Es fresca pero con carácter y tiene una mezcla de sabores muy interesante. Más que recomendable, os lo prometo.

La receta original no lleva ningún tipo de frutos secos. Sin embargo, creo que éstos le vienen de maravilla, pues el sabor dulce de las sultanas contrasta con el sabor salado del queso feta y las aceitunas kalamata. Si no podéis encontrar estas aceitunas, las podréis sustituir por otras aceitunas negras de sabor fuerte.

Espero os guste mi propuesta de hoy. Ya me contaréis.

Nos vemos pronto :)

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