Pollo con salsa de almendra y ajo, patatas asadas y naranjas con crema de chocolate blanco {Por el buen camino}

¡Buenos días!

El domingo pasado fue un día tranquilo pero de lo más agradable. Por la mañana dimos un buen paseo a lo largo del lago de más de 4 km. Dicho esfuerzo se vio recompensado  en primer lugar con una parada “técnica” en el café de Vinterviken, la antigua fábrica de dinamita de Alfred Nobel, uno de los sitios con más encanto en la zona donde vivimos. Luego ya en casa, nos dimos un homenaje familiar con una sencilla pero deliciosa comida, que es la que quería compartir con vosotros hoy.

Para preparar este almuerzo me inspiré en una de las últimas entradas de Manger, un blog que me encanta y que os recomiendo, sobre todo si os gusta la comida francesa. Allí di con esta maravillosa salsa de almendra y ajo, que sin lugar a dudas volveré a preparar en el futuro.

En cuanto terminé de leer dicha entrada, tenía claro que no iba a quedarme con ganas de probar esta salsa. Como los caracoles me interesan bien poco (por no decir nada de nada), decidí seguir las recomendaciones de Mimi Thorisson, la autora, y acompañar esta salsa con pechuga de pollo a la plancha y unas patatas asadas que son mi perdición. Un plato sencillo, pero que gracias a esta sabrosa salsa adquiere más personalidad y cierto aire sofisticado. ¡Todo el secreto están en la salsa!

No sé bien si fue por el frío, el cansancio o lo rica que estaba la comida, pero disfrutamos como niños de cada cucharada. Fue todo un éxito.

Y para esos momentos en que necesitamos un postre rápido, sencillo y ligero, os recomiendo esta maravilla invernal: naranjas acompañadas con una rica crema de yogur griego y chocolate blanco. Éste es uno de esos postres que sorprenden por su sencillez, su magnífico sabor y su frescura. Cuando doy con recetas tan fáciles y “resultonas”, siempre me pregunto, no sin un poco de reproche, cómo es que no se me había ocurrido algo así….No puede ser más simple de idear y preparar este postre. Además, es vistoso y de lo más apetecible, ¿no estás de acuerdo?

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Podemos utilizar sólo naranjas o también mezclarlas con pomelos y naranjas sanguinas. Las naranjas que utilicé eran una especie de híbrido entre naranjas sanguinas y las normales, pero estaban deliciosas. Soy una gran amante del pomelo, así que la próxima vez pienso hacer una buena mezcla de cítricos ;-) 

Os deseo a todos un lindo día, celebréis o no San Valentín. La verdad es que no suelo festejarlo mucho, pues no necesito de un día concreto para compartir mi amor. Sin embargo, que haya un día dedicado a San Valentín, a los enamorados o a la gente que queremos tampoco está mal. No le hace daño a nadie.

Yo intento repartir todos los “te quiero” que puedo cada día. Dependiendo de las circunstancias, unos días se me da mejor que otros, pero al menos voy por el buen camino. O al menos lo intento….

El otro día cuando salimos del coche, Maia corrió al lado de su hermano para darle la mano y salir caminando juntos. Entonces Hugo le preguntó a su hermana “¿Maia, tú me quieres?”, a lo cual ella asintió con una gran sonrisa. Agarrados de la mano hicieron el camino a casa. Y yo detrás, feliz y agradecida por tenerlos y con la certeza de que ellos también van por el buen camino.

Feliz día.

Berenjenas con tomate {Tiempo de dalias}

¡Muy buenas a todos! ¿Qué tal? Espero que bien :)

Qué gusto estar de vuelta, después de tantas semanas de ausencia…. 

¿Cómo os ha sentado el verano? Yo por mi parte no he tenido un verano muy fácil. He tenido algunos problemillas de salud, así que me ha costado un poco retomar el blog a la vuelta de las vacaciones. Ya estoy mejor y espero poder recobrar poco a poco la ilusión y las ganas de hacer cosas.

He estado días sin comprar flores, días en los que la mesa de la cocina se veía triste y desangelada. Sin embargo, ayer compré unas preciosas dalias moradas, las primeras de la temporada. Mi cocina ha vuelto a ser la misma, y yo no he podido evitar las ganas de hacerle unas cuantas fotos. La vida vuelve a la normalidad y eso sólo puede ser un buen síntoma. 

Atrás quedan esas dos semanas que pasamos en Protaras, Chipre, donde a pesar del intenso calor de agosto, pudimos disfrutar del dolce far niente como casi nunca. Allí volví a enamorarme del Mediterráneo una vez más, de sus amaneceres luminosos, sus tardes doradas y sus cálidas noches de ensueño. Fueron unas vacaciones muy tranquilas (para variar), sin grandes ambiciones, en las que madrugaba cada día para poder bañarme en el mar antes de las 7 de la mañana, uno de los mejores momentos del día. Sé que muchos pensarán que no soy normal, lo sé, pero no miento si digo que  a esa hora de la mañana ya había bastante gente bañándose en la playa y que desde luego no era la primera en bajar, os lo aseguro ;-) Además, qué decir de la magia que tiene el mar al amanecer, cuando todo es silencio y las aguas invitan a la calma y a la introspección.

¡Qué días aquellos!

Inspirada en la excelente comida chipriota, hoy traigo una receta de sabor muy mediterráneo. Sabrosa, sencilla y muy  fácil de preparar, es ideal para los amantes de la berenjena. En casa nos gusta mucho, así que siempre estoy buscando recetas con berenjena para así poder ir ampliando mi repertorio….y contentar a mi marido, a quien le encanta ;-)

Es un plato muy sencillo, no tiene misterio, y espero que os guste :)

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Os deseo a todos un estupendo fin de semana. Disfrutad de estos últimos días del verano, que a mi modo de ver tienen un encanto muy especial. Aquí prácticamente ya estamos en otoño, y los días de verano son ya hace rato agua pasada. Hasta el año que viene pues….

Nos vemos en unos días. Sed felices :)

Caponata Siciliana {La vida sigue igual}

¡Muy buenas! Cuánto tiempo, ¿verdad?

Ya estoy de vuelta, después de dos semanas de ausencia. Me parece toda una eternidad… será porque he estado fuera y cuando viajamos la percepción del tiempo varía un poco. En una semana sufrimos cambios en nuestras rutinas y costumbres, convivimos con realidades, entornos y gente diferente. Nos dejamos invadir por sensaciones novedosas, o tal vez simplemente por experiencias un tanto olvidadas. Una semana fuera de nuestro entorno habitual puede llegar a ser tan intensa y tan rica en acontecimientos que ésta podría equivaler a 2 o 3 de las “normales”… De ahí que a la vuelta sintamos la extraña sensación de que con todo el tiempo que hemos estado fuera, con todas las cosas que hemos vivido durante esos días, en casa también tendrían que pasar cosas…. pero en realidad, la vida sigue, pero sigue igual, como en la canción de Julio I, porque no siempre ocurren acontecimientos extraordinarios en una semana y media…. Al menos es lo que me pasa a mí, no sé si siempre, pero casi.

Y en cuando a Madrid, allí también la vida sigue más o menos igual, al menos a grandes rasgos y en las pequeñas cosas… Con tanto compromiso familiar, apenas pude disfrutar de la ciudad, y eso que hizo un tiempo de lujo la mayoría de los días. Madrid nos mimó con su sol invernal y no pudimos estar más a gusto en lo que a temas meteorológicos se refiere.

Como la vida está llena de contrastes y claroscuros, Estocolmo nos recibió con nieve. Ha nevado todos los días desde nuestra vuelta, lo cual me crea una sensación bien extraña. Observando las aceras nevadas desde la ventana, me parece mentira que en otro lugar no tan lejos de aquí haga un tiempo casi primaveral y te puedas tomar un café en la calle. Pero aquí el invierno sigue su curso, ya dejó de jugar con nosotros pues estamos a bajo cero prácticamente todos los días ;-)

Sólo tuve tiempo de dar UN paseo como dios manda por el centro Madrid. Como siempre, comienzo con los lugares más turísticos y emblemáticos, lo siento. Son para mí visita obligada. Me hubiese gustado disfrutar de otros rincones menos expuestos, pero el tiempo no fue suficiente, así que os dejo con el Madrid más céntrico y popular. Es el retrato de una mañana en la capital, un día como otro cualquiera, cuando la ciudad  recién empieza a desperezarse y se dispone a vivir su idilio diario con los habitantes.

En cuanto a la receta de hoy, traigo un plato archiconocido, la Caponata Siciliana. Como su nombre lo indica, tiene sus orígenes en Sicilia, esa isla maravillosa a la que sueño con volver algún día. En verdad, no recuerdo haberla comido durante mi estancia allí (no me lo puedo perdonar), pero la próxima vez (espero que así sea) tendré que probarla sí o sí.

De este estofado de berenjenas existen muchas versiones, así que yo me he compuesto la mía propia, después de consultar unas cuantas fuentes. Me gusta mucho el toque de frutos secos, en este caso de pasas y piñones. También se pueden usar almendras, pero no lo he probado. Las pasas le dan un puntito dulzón muy sugerente. 

Mi caponata quedó un poco pálida, ya que pálidos eran también los tomates que tenía a mano. A pesar de esta palidez, os aseguro que el resultado quedó delicioso y que como muchos platos preparados con verduras, son para repetir una y mil veces.

Ya estamos a jueves, finalizando la semana. Os deseo un muy feliz fin de semana y nos vemos en unos días, seguramente con una receta menos sana y más dulzona :)

¡Hasta pronto!

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Un dos en uno de color naranja

Lo prometido es deuda y hoy traigo no sólo un plato salado, sino dos ;-) Son dos de mis platos preferidos, de esos que hago regularmente, sea invierno o verano y que le gustan a toda la gente que los prueba. Decidí hacer este dos en uno pues ambos platos tienen dos cosas en común: son vegetarianos y de color naranja.

La ensalada es muy sencilla de preparar y una verdadera delicia. Es de origen ruso y mi mamá la ha preparado desde que tengo uso de razón… de hecho, la he llamado con su nombre, Galia, desde que una de mis cuñadas la bautizó así durante una cena en nuestra casa madrileña. Asumió que mi madre había hecho la ensalada, y como además ella también es rusa… decidió llamar la ensalada con su nombre. Ya han pasado unos cuantos años desde aquella cena, y desde esa noche esta ensalada de zanahoria y manzana se convirtió para mí en Ensalada Galia, en honor a mi madre, que fue la que me enseñó a hacerla, después de todo ;-)

En cuanto al segundo plato, no es una realmente una receta, sino más bien una sabrosa manera de preparar el boniato. Para los que no lo conocen, el boniato (también llamado batata) es una tubérculo, como la patata, pero de sabor más dulce y delicado. Existen varios tipos: el de color naranja y luego otro, que es morado por fuera y gris por dentro… Actualmente es posible comprarlo en en mercados y  supermercados bien surtidos. Se consume muchísimo en Latinoamérica, y Cuba no es una excepción. He comido boniato toda mi vida, hervido, frito y asado al papillote, aunque la receta de boniato asado que os presento hoy, es desde luego mi preferida. Yo casi siempre lo hago como guarnición, acompañando cualquier tipo de carne, ave o pescado. 

Sin más, os dejo con las recetas. Espero que estos sencillos platos os gusten tanto como a mí ;-)

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