Bizcocho relleno de pecanas y sirope de arce {Volver, veinticinco años después}

Este fin de semana estuvimos en Praga. Mi marido y yo, solos los dos y sumamente ilusionados, como si esta escapada fuese nuestra primera excursión juntos. A pesar del frío que hizo y de la nieve que no paró de caer durante casi todo el sábado… a pesar de estos pequeños contratiempos, nada pudo evitar que disfrutáramos como niños pequeños de estos dos días de “libertad”, y más en una capital como Praga. El motivo, unas cuantas fechas importantes que celebrar: un aniversario de boda, el cuarenta cumpleaños de los dos durante este otoño y nuestra primera década juntos. No se nos ocurrió mejor manera para celebrar que escaparnos a esta ciudad tan romántica. (De más está decir que sin la ayuda de mis padres, que tan gustosamente se prestaron a cuidar de los pequeños durante nuestra ausencia, este auto regalo no hubiera sido posible. Un millón de gracias!!!)

Estuve en Praga por primera vez cuando era una chiquilla, hace la friolera de veinticinco años. Corría el año 87 y sin lugar a dudas, eran otros tiempos, la de ese país que ya no existe, Checoslovaquia, la del bloque socialista, la perestroika y el Pacto de Varsovia. Cuando aquello, Praga aún era una desconocida para el mundo occidental y sus calles respiraban a otro ritmo, libres de la invasión masiva de turistas que por el contrario sufren  hoy en día. 

Sinceramente, han pasado muchos años y no me acuerdo demasiado de aquel viaje. Ahora, tantos años después, he tenido la oportunidad de redescubrir Praga y de rendirme una vez más ante sus encantos, que no son pocos, creedme. Los que conocéis esta maravillosa ciudad sabéis de lo que hablo. Visitar Praga es viajar en el tiempo y zambullirse en un mundo de cuentos infantiles, de teatro negro, de magia y  de marionetas. Un lugar donde los edificios han desafiado con éxito el paso de los años y turbulencias de todo tipo, un lugar al que volver una y otra vez.

En cuanto a la receta de  hoy, os traigo un delicioso bizcocho relleno de una pasta de nueces pecanas y sirope de arce. ¡Sencillamente espectacular!  En casa fue todo un éxito. Si no tenéis pecanas, éstas pueden sustituirse por nueces normales, seguro que queda también muy rico. 

Encontré esta receta hace tiempo en el libro Kitchen de Nigella Lawson  y desde el primer momento sentí ganas de prepararlo. Por una cosa o por otra, ha tenido que pasar más de un año, algo que no me perdono viendo lo bueno que está ;-) No creo que tarde tanto tiempo en volver a repetirlo. Si os gustan los frutos secos, os lo recomiendo de todo corazón.

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Es todo por hoy. Vuelvo en unos días con la receta de un clásico renovado que espero os guste tanto como a mí. Sed felices :)))

Blondis con avena y chocolate negro {o también blanco, si lo prefieres así}

Buenas a todos. Espero que estéis bien. Yo he pasado media semana encerrada en casa con mi hijo enfermo. Gracias a dios ya está bien, y yo he podido salir de mi encierro y disfrutar de la luz del día.  Para celebrar este mini acontecimiento, el tiempo se ha apiadado de mí y me ha concedido un fabuloso día de sol,  un valioso regalo por estas fechas, cuando la norma que rige en el mundo de la meteorología es un día gris tras otro…

Después de haber publicado dos platos salados seguidos, hoy tocaba una receta dulce. En concreto, unos estupendos blondies de avena y chocolate. Simplemente de-li-cio-sos. Con estos blondies quiero hacerle un homenaje a mi lado más goloso…. Creo que es más que evidente que éste existe, que está bien desarrollado y que también es mi perdición.. Me gusta el dulce: combinado con frutas, chocolate , frutos secos o dulce de leche, da igual… Ojalá no fuera así, pues creo que entonces tendría una vida más despreocupada y me llevaría mucho mejor con la báscula… pero c’est la vie, me gusta el dulce y punto. Intento dosificar y no comerlo a diario (a veces pasa), pero ¡cuánto me gustaría!

Encontré esta rica receta en KITCHEN, el último libro escrito por la “diosa doméstica” Nigella Lawson y que es un pequeño tesorito que guardo en la cocina a pesar de que seguramente sea el libro más voluminoso  por ella escrito. Muy ameno de leer, repleto de interesantísimas recetas de todo tipo. En fin, una lectura más que recomendable. Creo que aún no está traducido al español, pero seguramente lo estará dentro de poco.

La receta original es la que os presento hoy, con pepitas de chocolate negro. Sin embargo, como soy muy amante del chocolate blanco en repostería (nunca tal cual), lo utilicé para preparar estos blondies la primera vez. No estaba muy segura del resultado por el hecho de tener avena, pero tengo que decir que éste fue sorprendente. La segunda vez quise seguir la receta al pie de la letra y el resultado fue igual de bueno. Los dos bizcochos son deliciosos y cada chocolate aporta algo diferente: el blanco, más suavidad y un cierto sabor acaramelado, y el negro, más fuerza y carácter…. No sabría bien con qué versión quedarme, aunque  pensándolo bien tal vez con la primera. Me pierden los blondies con chocolate blanco, ¿qué le vamos a hacer? Podéis experimentar  con los dos tipos de chocolate y contarme qué versión os gusta más….

Hay muchas recetas de blondies, yo mismo publiqué una hace meses cuando acababa de estrenar blog, pero de esta receta de Nigella me llamaron la atención dos de sus ingredientes: por un lado los copos de avena, que le dan una textura muy particular, un poco elástica, pero totalmente irresistible, y por otro, la leche condensada, gracias a la cual estos bizcochitos adquieren un sabor único y en mi caso, también entrañable y que me hizo recordar mi infancia. De niña tomaba mucha leche condensada, tal cual o añadida en dulces varios, así que para mí el sabor de la leche condensada es muy especial. Puedo ponerme hasta medio sentimental cuando veo una lata de leche condensada en las estantería del supermercado… (Sí, ya sé que suena raro)….Y como ingrediente en repostería hace milagros, sobre todo en flanes y natillas :)

Al menos me queda el consuelo de que son un poco más “sanos” que otros blondies que he comido. Tienen el doble de avena que de harina, y todos conocemos los beneficios de este maravilloso cereal. Como diría mi padre, “son muy nutritivos y los tomo como si fueran medicina”…. claro, él tiene un porte envidiable, ni una gota de barriga  y como buen criollo, un humor excelente. Así puede comer todos los blondies que quiera ;-)

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Espero os gusten :)

Y para terminar, os dejo con las últimas imágenes que tomé del otoño en Estocolmo. El invierno nórdico ya está aquí, con sus primeras heladas y la inquietante “agua-nieve”… Creo que ya no queda ni una sola hoja por ahí, así que ver estos  paisajes tan otoñales a estas alturas me reconforta un poco… al menos en lo que llega la nieve ;-) Entonces será cuando comience lo “divertido” de verdad y mis fotos se llenen de blanco y más blanco…..

Feliz fin de semana  a todos, mis muy queridos seguidores y también lectores ocasionales ;-)

Les mando un beso bien grande!!!!!

Swedish Summer Cake de Nigella Lawson

El viernes pasado toda Suecia estaba de fiesta. Se celebraba el solsticio de verano y la llegada de la estación más calurosa del año, tan esperada por todos. Junto a las Navidades, el Midsommar es la fiesta más querida por los suecos, algo que se puede comprobar viendo el entusiasmo masivo con que se prepara y se festeja. La celebración más importante tiene lugar el día de la víspera  y consiste en dar vueltas alrededor de una especie de poste en forma de cruz, revestido de hojas y flores silvestres, a la par que se cantan canciones mayormente sobre el verano y se bebe bastante snaps (o aquavit). Las chicas adornan sus cabezas con coronas de flores silvestres recién recogidas y no es raro ver a gente vestida con los trajes típicos suecos, sobre todo en el campo y en pueblos pequeños. Hace años tuve la suerte de celebrar el Midsommar en un  pueblo del sur de Suecia y no exagero cuando digo que fue una de las experiencias más lindas que he tenido, en cuanto a festejos populares, claro está… Fue una experiencia emocionante, única e inolvidable.

Lo más importante del Midsommar es celebrarlo fuera de casa: los parques se llenan de gente haciendo picnics y todos los que pueden, se van a sus casas de campo o del archipiélago. Y en cuanto a la comida, lo típico es disfrutar del arenque en todas sus modalidades, de la patata nueva con mantequilla y eneldo y de comer mucha, mucha fresa…. La tarta de fresas que os traigo hoy no puede ser más típica y para mí es casi una metáfora del verano escandinavo. 

Estuve buscando la receta de esta tarta en libros y revistas suecas, pero todo lo que encontraba eran variaciones de la tarta tradicional… Y yo quería hacer la tradicional, con un bizcocho suave, con esa crema de vainilla tan rica y la nata montada…. Al final la encontré en el libro Kitchen, de Nigella Lawson. Creo que acaba de salir en español y os animo a comprarlo pues es un libro realmente estupendo. Creo que se llama “La cocina de Nigella Lawson”, si no me equivoco.

El bizcocho de esta tarta es una maravilla, muy suave y delicado, una verdadera delicia. Sin embargo, debido a lo suave de la masa, hay que tener mucho cuidado para que no se rompa… El mío se rompió un poco por los costados al echarle la nata montada y las fresas, pero viendo el de Nigella, que también se rompió, no me avergüenza demasiado reconocerlo ;-) ….. En la receta, ella habla de cortar el bizcocho en tres capas. A mí esto me parecía una misión imposible, así que me conformé con dos. Pero si algún valiente se anima… bienvenido sea!!! Ya me contaréis qué tal os ha quedado ;-)

Espero os haya gustado la propuesta de hoy y buen verano a tod@s!!!!

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