Pasta riso al horno con verduras {Proyecto Inspira}

 

¡Muy buenas! ¿Qué tal estáis? Espero que bien.

Ya estamos en diciembre… parece que fue ayer que volvimos de las vacaciones y ya estamos a nada de cerrar el año… El tiempo no para, desde luego, parece que corre más de prisa cada día, algo que me pone un poco nerviosa, lo reconozco… Tal vez sea por todas las cosas que me quedan por hacer.

Desde hace meses ando ocupada con un proyecto que ha puesto mi vida patas arriba, aunque también ha sacado a flote toda la pasión y dedicación de la que soy capaz. Aunque la web aún no está lista, creo que ya puedo ofreceros un aperitivo de lo que está por llegar. Os quería presentar Proyecto Inspira, un espacio con inspiración y recursos para espíritus creativos y emprendedores. El proyecto está enfocado principalmente en microempresas y autónomos que quieran diseñar una marca personal única e irresistible, o a bloggers que  tengan intención de llevar su blog a otro nivel y necesiten crear una marca personal que los distinga del resto.

También habrá espacio para tutoriales de diseño, fotografía y para fomentar la inspiración creativa en sí. Será un sitio para inspirar y dejarse inspirar. Quiero que os atreváis a soñar, a crear y a echar a volar, si ése es vuestro deseo verdadero.

Por ahora sólo está visible la página de bienvenida, donde podéis inscribiros a la lista de correo, para estar al tanto de todas las novedades. A cambio, recibiréis un pdf que he creado con muchísimo cariño. Es una guía básica sobre la psicología del color y de cómo podemos aplicar algunos de sus principios en la creación de nuestra marca. Espero os guste :)

Esta es la dirección de la web:

http://www.proyectoinspira.com/

 

 


 

Bueno, y ahora vamos a la receta, que en casa nos ha encantado. Viniendo del último libro de Yotam Ottolengui, Plenty More, no podría ser de otra manera. Adoro sus libros, sus recetas… son siempre garantía de éxito, por su uso de las verduras y la irresistible mezcla de hierbas y especias, tan típica de Oriente Medio y que a mí me apasiona.

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Este plato de pasta al horno es una verdadera delicia. A mí me gusta mucho la pasta riso (una pasta con forma de arroz) y que en Grecia se conoce como orzo. Aquí en Madrid no es fácil de encontrar, al menos en supermercados comunes, pero es posible hacerlo en tiendas más especializadas. La receta es bastante sencilla, lleva berenjena, zanahoria y apio, además de queso mozzarella y parmesano. Y para finalizar, los tomates que adornan la superficie le dan el toque colorido necesario. Esto es comfort food en todo su esplendor y muy, muy recomendable.

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Espero os animéis a probar esta deliciosa pasta. Es la época del año perfecta, con tantos días lluviosos que hemos tenido y el frío que va en aumento. Ya me contaréis qué tal os ha parecido.

Llevo varias semanas comprando tulipanes,  no puedo resistirme a su encanto :) Hace días regresé a casa con más tulipanes y jacintos, uno rosa y otro azul. Adoro los jacintos. Ahora nuestro salón huelen a gloria y yo soy feliz con tanta flor por doquier :)

Que tengáis un estupendo fin de semana. Sed felices.

Mac ‘n’ cheese, o macarrones con queso {Comiendo a solas}

Hoy hemos amanecido con una mañana espléndida, después de haber sufrido un fin de semana lluvioso, oscuro y algo triste. Han sido dos días tranquilos, con pocas actividades al aire libre, aunque ayer aprovechamos para dar un agradable paseo por las afueras de la ciudad, a pesar de los cielos encapotados y la constante amenaza de lluvia. 

Terminé con las manos heladas y  las botas enfangadas a más no poder, Hugo, con los pies mojados, y Maia, bastante cansada de tanto caminar. Sin embargo, la inolvidable imagen de ese bosque exuberante y multicolor, la merienda a la luz de las velas con gofres recién hechos que nos esperaba al final del paseo y el irresistible olor a leña que salía del café donde paramos hizo que estas pequeñas adversidades bien valieran la pena. Son esos momentos mágicos que nos salvan de la monotonía y el tedio un día cualquiera.

Ideal para reconfortar cuerpo y alma un frío día de otoño puede resultar un cuenco de mac ‘n’ cheese, o macarrones con salsa de queso. Bien caliente y humeante, cremoso en su interior y crujiente en el exterior y con ese inconfundible olor a queso, a cocina resguardada de la lluvia y el viento, a mimos de madre cariñosa y a calor de hogar….

Pocas razones veo yo para que no os guste este plato (bueno, siempre que nos guste el queso). Un clásico de toda la vida, sencillo, adaptable a vuestros gustos y preferencias (léase con/sin bacon, con/sin puerro, con/sin setas, con/sin verduras, etc….) Hay miles de posibilidades, sólo tenemos que poner un poquito de ganas e imaginación.

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Una vez terminada la sesión de fotos para esta entrada, cogí mi cuenco, lo calenté unos minutos en el horno y me lo comí todito sin tan siquiera sentarme a la mesa. Envuelta en una manta y acurrucada en el sillón de la cocina, disfruté de cada cucharada como una niña. Afuera llovía, el gato ronroneaba perezoso y entonces me di cuenta de que comer a solas puede tener su encanto.

¡Feliz comienzo de semana!

Ensalada de pasta de la casa

Hoy voy a seguir con el tema de las ensaladas… será porque el verano está a la vuelta de la esquina y junto a la fruta, los helados y las sopas frías es lo que más me apetece comer… espero poder publicar más recetas refrescantes en las próximas semanas (a pesar de que en Estocolmo no está haciendo nada de calor y sí que estamos teniendo un tiempo muy refrescante).

 

Esta ensalada de pasta es un clásico en mi casa y un favorito de familiares y amigos. Es una de esas recetas a las que tenemos especial cariño, que siempre nos han acompañado y evolucionado con nosotros. Además, me gusta por su versatilidad, pues la podemos adaptar un poco a nuestros gustos y a lo que tengamos en la despensa… Con esta receta, participo en el concurso Chef Pimienta Rosa, que organiza Pimienta Rosa y que este mes va dedicado a la pasta.

El embrión de esta ensalada (llamémoslo así), se formó en una tienda delicatessen en la que trabajé hace muchos años aquí en Estocolmo, cuando estudiaba en la Universidad. Fueron muchas las horas que me pasé allí, vendiendo fabulosos quesos y embutidos (mayormente de Italia, Francia y España), pasta fresca traída de Italia, dulces y demás productos típicos. En esa pequeña tienda de Hötorshallen (el mercado más grande de la ciudad), pude fomentar mi gran pasión por la comida y mi más sincera admiración por los productos regionales de buena calidad. Tuve la oportunidad de aprender bastante sobre embutidos, quesos, pasta, aceitunas y otras delicias. Para poder aconsejar bien a nuestros clientes, tenía que conocer todos nuestra oferta, así que desde el primer día me dediqué a degustar todas esas maravillas con el fin de convertirme en una experta o algo parecido.  Así las cosas, probé un sinfín de productos, que tal vez no habría probado jamás, y que luego se convirtieron en grandes favoritos, como ese fabuloso jamón italiano cocido al romero, o  quesos curados en cuevas italianas al vino o en ceniza, por nombrar sólo algunos. Para los pedidos de catering, preparábamos una sencilla ensalada de pasta con pimientos, champiñones y pesto que luego yo he ido adaptando a mi parecer. El resultado de esa “evolución” es la receta que os ofrezco hoy. 

Trabajar en una tienda de este tipo era un poco duro, pero gracias a esta experiencia en Delizia, que era como se llamaba la tienda, pude descubrir todo un universo gastronómico fabuloso. Hoy en día esa tienda ya no existe, y no puedo dejar de sentir algo de pena cuando al pasar por delante, veo otro cartel, otras caras, otros productos… en fin, otro universo.

Espero os guste mi ensalada de hoy, ya me contaréis qué os ha parecido.

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Espaguetis con anchoas y salteado de verduras

Ayer fue un día difícil, a pesar de que era domingo y supuestamente, los domingos son días dedicados mayormente al disfrute familiar y al dolce far niente. Desde que soy madre, no me acuerdo mucho de esos domingos de descanso, cuando desayunábamos con toda la tranquilidad del mundo, leíamos el periódico y nos dedicábamos a disfrutar del día sin prisas. Ser madre de dos niños de dos años (Hugo y Maia, que aunque a veces pueden parecer pequeños diablitos, son mi mayor tesoro) implica correr desde que te levantas, desayunar con mil interrupciones, descansar más bien poco y aprender a disfrutar de muñes matutinos a las 6 de la mañana. No obstante, hay días y días… Ayer fue una de esas jornadas en las que todo resulta cuesta arriba y en las que nada parece funcionar. Aunque los domingos me gusta cocinar y también hornear, el día de ayer no me sentía para nada inspirada. En estos casos recurro a menudo a la pasta, pues este maravilloso alimento me ha salvado la vida en más de una ocasión. Sospecho que mucha gente comparte la misma opinión. Así las cosas, decidí preparar un sencillo plato de espaguetis, para el agrado de mi marido, que es un admirador incondicional de mis platos de pasta ;-)

En cualquier caso, me encanta la pasta. Podría comerla a diario, como muchos italianos. Esta receta es bastante espontánea, pues cuando no tengo mucho tiempo (ni inspiración), suelo improvisar bastante, sin pensármelo mucho. Las verduras y hortalizas pueden variar, dependiendo del estado de mi nevera, pero el principio es el mismo. Podéis también probar con otros ingredientes, como berenjenas, zanahorias o brócoli. Es cuestión de gustos y de lanzarse a la aventura improvisando un poco. Espero os guste.

Pinchar aquí para ver el pdf con la receta

Rigatoni con berenjenas y piñones


Llevaba tiempo queriendo preparar pasta al horno. Una vez tuve la suerte de disfrutar de una pasta con setas al horno que preparó una compañera de trabajo italiana, que nos dejó maravillada a mí y a medio departamento. Desde aquel día, le pedí la receta a V (la chica italiana) en más de una ocasión, pero a pesar de todas mis peticiones, la receta nunca llegó. En honor a la verdad, tengo que reconocer que lo que sí  llegó a mi escritorio unos días después fue un paquete de pasta para preparar dicho plato, por lo que siempre le estaré muy agradecida a mi compañera italiana. Sin embargo,  más que en la materia prima, yo sigo muy interesada en los secretos de elaboración de aquella pasta al horno. A pesar de todo, aún no he perdido la esperanza de hacerme con la receta algún día, y mientras rastreo blogs, libros y revistas en busca de algo parecido, me encuentro con ideas bastante interesantes.

El otro día, vi esta receta de pasta con berenjena y piñones al horno en la web de Martha Stewart y decidí probar suerte. Ayer domingo fue el día elegido para prepararla, ya que después de una semana especialmente agotadora, necesitaba volcarme con un plato que me hiciera vibrar de ilusión y que me reconfortara tanto el alma como cada uno de mis sentidos. Acompañamos la pasta con  vino australiano, y de más está decir que la hora de la comida fue el momento cumbre del día, por lo menos en lo que a temas culinarios respecta. Además, lo mejor de todo es que aún  queda una buena ración para disfrutar hoy lunes, lo cual siempre se agradece, ¿no?   También queda la esperanza de que V me lea algún día de estos y se anime a mandarme su receta de pasta con setas al horno. Mientras tanto, podemos disfrutar de estos deliciosos rigatoni, que por cierto, tampoco están nada mal ;-)


Ingredientes:

  • 2 berenjenas medianas
  • 2 pimientos
  • 3-4 dientes de ajo
  • 300 gr de tomates cherry
  • 80 ml de aceite de oliva
  • 250 ml de albahaca fresca picada
  • 150-180 gr de parmesano recién rallado
  • 80 gr de piñones
  • 1 lata de tomate entero en su jugo o triturado (unos 400 gr)
  • 250 ml de crema de leche
  • 450-500 gr de pasta tipo rigatoni
  • 250 gr de mozzarella (preferiblemente di buffala)
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación:

  1. Precalentar el horno a 220 grados. Cortar las berenjenas y los pimientos en dados. Cortar los tomates por la mitad a lo largo y colocar las verduras en un molde grande. Triturar por encima 1-2 dientes de ajo. Rociar con aceite, sazonar con sal y pimienta a gusta. Asar las verduras unos 35-45 minutos.
  2. Triturar la albahaca, los piñones, la mitad del parmesano, los dientes de ajo restantes, el tomate y la crema de leche.
  3. Añadir sal y pimienta según se desee.
  4. Cocer la pasta hasta que esté casi lista, justo antes de que esté al dente. Tiene que estar un poco menos hecha que de costumbre, ya que luego la meteremos en el horno. Escurrir la pasta y pasar nuevamente a la cazuela. Una vez allí, revolver bien con las verduras y la salsa. A continuación, pasamos la pasta al molde y echamos por encima la mozzarella y el queso parmesano que habíamos reservado con anterioridad.
  5. Hornear la pasta a 220 grados durante 25-35 minutos.

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