Gözleme de cordero, espinacas y queso feta {De contrastes estacionales}

¡Buenos días, chicos!

¿Qué tal? Espero que bien….

 

Ya que es jueves y estamos a las puertas del fin de semana quería compartir con vosotros una receta muy propia para estos días, gözleme de cordero, espinacas y queso feta. Es una especie de pan pita relleno de origen turco, riquísimo, muy popular por aquellos lares como merienda o aperitivo, que se presta al picoteo y con un toque exótico que lo hace un poquito especial. Ideal para las cenas del viernes y el sábado, ¿no os parece?

Se pueden preparar con varios rellenos: espinacas y feta, sólo carne o incluso patata. La variante que os propongo y que combina carne, espinacas y feta queda riquísima, pues en mi opinión son tres ingredientes que casan a la perfección. Se preparan con masa yufka, y es bastante fácil de preparar. No hay que ser “experto” en la materia para atreverse con estos ricos gözleme, os lo aseguro. Y en cuanto al resultado, ¡para chuparse los dedos! Garantizado :-)

A la hora de estirar la masa es importante que no quede demasiado fina para evitar que se rompa una vez que hayamos rellenado el pan. En este caso, salen 4 panes bastante grandes, que se pueden dividir en 2 pedazos. El limón es un ingrediente clave, así que podéis aderezarlos con una buena cantidad de zumo recién exprimido por encima. Y también un poco de yogur griego (o turco) o incluso crème fraîche queda de maravilla.

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Hoy es el último día de febrero…¡cómo pasan los días! Mañana empieza marzo, un mes cargado de más luz, de aires primaverales y de nuevos comienzos. Mientras tanto, ésta es la estampa que tenemos por aquí….

Éste es un lago que está camino de la guardería de H&M y que está completamente helado. Parece mentira que en algún momento todo ese hielo se pueda derretir y que esos barcos puedan navegar por sus aguas como si nada…Estos contrastes estacionales no dejan de asombrarme.

A pesar de las bajas temperaturas, ella no parece tener mucho frío ;-) El sol ya empieza a calentar y todos los habitantes de la ciudad aprovechan cada rayo para llenarse de energía….

Feliz fin de semana. Nos vemos pronto con una receta dulce y deliciosa :)))

Tarta de setas, patata y queso azul {Otoño, tiempo de setas}

Hoy toca una vez más la Receta del 15, que este mes está dedicada a las setas. ¡Cómo me gustan! Para mí es una verdadera delicia poder disfrutar de setas salteadas en mantequilla y aderezadas con perejil, sal y pimienta. Con una buen pan rústico no precisan de nada más para convertirse en una cena ligera y sabrosa. No son baratas, sobre todo si se trata de cantarelas (o rebozuelos), pero de vez en cuando vale la pena darse el gustazo para preparar algo más especial. A ver si algún día aprendo a reconocer las setas comestibles para salir al bosque cada otoño y recoger unas pocas. ¡Con la de bosque que tengo por aquí! Imagino que debe ser un pasatiempo de lo más reconfortante. ¿Habéis recogido setas alguna vez? ¿Qué os ha parecido?

Os recomiendo especialmente la tarta de hoy. Sólo la he preparado una vez, pero me gustó tanto que cualquier día de estos repito. Lleva setas (en mi caso utilicé una variante de cantarelas y champiñones castaños) y queso azul, pero también patatas, un ingrediente que la vuelve más contundente y que a mi modo de ver, equilibra muy bien los sabores. El resultado, una tarta delicada pero con carácter y para nada pesada. Una propuesta que no os podéis perder, siempre que os gusten las setas, claro ;-)

Si el queso azul no es de vuestra preferencia, podéis sustituirlo por queso de cabra. Yo utilicé queso azul danés, tal y como se sugiere en la receta. Por sí solo, no es de los que más me gustan pero que en esta receta ha funcionado de lo mejor.

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Por aquí ya van quedando pocas setas, pues el otoño ya está muy avanzado. Hace unas pocas semanas podíamos encontrar muchísimas setas a lo largo del camino que lleva a la guardería. A H&M les entusiasmaba encontrarlas, con ese aspecto tan raro que a veces suelen tener. Ya no queda ni una y los peques han dejado de buscarlas mientras hacemos el paseíto diario. Sin embargo, tanto entusiasmo a la hora de buscar setas no ha servido para que se animen a probarlas (evidentemente, no las que encontramos en la calle, sino las comestibles). Por ahora, no tienen intención de iniciarse en el mundo de las setas. Espero que algún día las puedan disfrutar en un salteado con cebolla y patatas fritas a la manera rusa, como me las ha preparado mi mamá toda la vida y que es uno de los platos que más me gustan en el mundo mundial (!!!!) Algún día publicaré la receta :)

Mientras tanto voy a cuidarme un poquito, pues sospecho que me está rondando un resfriado, justo a tiempo para estropear el fin de semana…. Ya veremos si caigo o no en sus redes ;-)

¡Hasta pronto!

Cake de calabaza y queso feta {La receta del 15}

¡Hola, chic@s!

Espero hayáis tenido un estupendo fin de semana (para muchos un poco más largo de lo habitual) y que tengáis por delante una semana llena de cosas buenas. Hoy es lunes 15, y como todos los meses, toca la Receta del 15. Yo llevo meses sin participar, aunque no por falta de ganas, sino más bien de tiempo. Cada mes me hago la promesa de hacerlo, pero luego se me pasan los días sin llegar a todo lo que quisiera.

Bueno, y como ya habréis adivinado, este mes la cosa va de calabazas. Sí señor, os traigo una receta más con calabaza. Con tanta receta vais a terminar odiando seriamente  las calabazas o a la dueña de este blog ;-)

La receta de hoy se trata de una especie de cake o bizcocho salado de calabaza y queso feta. He de reconocer que no me quedó muy bonito, pero a pesar  de su aspecto no tan agraciado, os aseguro que está muy rico. En la foto del libro donde vi la receta (aaay, ese fabuloso libro de Donna Hay, ya os he hablado del mismo) éste sale bastante más chulo. Recuerdo que fue  amor a primera vista: nada más verlo, tuve la certeza de que no iba a tardar muchos días en prepararlo. Y así fue.

Éste es un cake ideal para servir de aperitivo o para acompañar un plato de sopa o crema. La mezcla de calabaza y queso feta es formidable, así que si os gusta este tipo de panes os animo a prepararlo.

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El sábado hizo un día precioso, así que aprovechamos para irnos a las afueras de Estocolmo y dar un paseo por el campo. Estuvimos en Hellasgården, una reserva natural al este de la ciudad. Estuvimos andando gran parte de la mañana y disfrutando del otoño escandinavo. La última vez que estuvimos allí fue a comienzos del verano, todo estaba verde y había mucha gente bañándose y tomando el sol por doquier…. Ahora el paisaje es bien diferente, aunque todavía podemos encontrar algún que otro bañista en paños menores (por no decir sin paño alguno o al natural) sumergiéndose en las gélidas aguas del lago Källtorp entre una y otra visita a la sauna.

Bueno, es todo por hoy. Os deseo un feliz comienzo de semana. Yo seguiré disfrutando de este otoño que tanto me gusta, de su colorido y de esa luz dorada que todo lo envuelve y que llena de gracia el entorno que nos rodea.

¡Hasta pronto!

Tarta de champiñones {de mañanas floridas y tardes al sol}

Buenas!!!!! Qué tal? Espero que bien :)

Os regalo unas flores para empezar y romper el hielo ;-) Éstas son las mismas peonías del último post, o más bien, lo que queda de ellas. Las flores tardaron una eternidad en abrirse, llegué a pensar que no las vería abiertas. Sin embargo, en cuestión de una noche se abrieron todas, ¡y de qué manera! Levantarme en la mañana y ver cómo aquellas enormes flores color rosa se asomaban desde el jarrón me pareció un verdadero milagro. Una metáfora de que todo (o casi todo) es posible, de que lo mejor está aún por llegar. Hay que tener esperanza, hay que saber esperar.

Fue una forma magnífica de empezar el día.

Y para seguir con un día estupendo os traigo una sencilla tarta de champiñones que espero os guste. Sencilla, sabrosa y también vistosa.  Gracias a su aspecto rústico, es de esas tartas que gustan nada más verlas. Como cualquier pastel de este tipo, es fácil de adaptar a nuestros gustos o sencillamente, a las verduras que tengamos a mano. Son versátiles y agradecidas.

La acompañamos con un vino blanco fresquito y una buena ensalada. Ideal para una cena de viernes, cuando intento pensar en platos un tanto más especiales. Es importante darle un buen recibimiento al fin de semana, ¿verdad? Sobre todo si pensamos que lo mejor está aún por llegar…. o más bien, que lo mejor es eso que estamos viviendo ahora, y que es al momento presente al que deberíamos rendirle todos los honores.

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Bueno, y para terminar ese día tan estupendo, pasemos de estos temas un poco metafísicos a otros más mundanos, como es un paseo por Norra Mälarstrand, o lo que es lo mismo, la Playa Norte del Mälaren. Resulta que es domingo, que hace un tiempo de escándalo y que hay que salir a la calle a disfrutarlo. Con el coche de los niños a cuestas andamos 5 km hasta llegar al Ayuntamiento, donde terminamos comiendo un perrito caliente, todo un clásico que tomado en plena calle, a mí siempre me sabe a gloria. Y un mjukglass de vainilla, un helado de consistencia muuuuy suave que nos encanta y que llevaba sin comer desde el verano pasado. Mejor, imposible.

A lo largo de este paseo te puedes encontrar de todo un poco: bares y restaurantes flotantes, barcos que alojan discotecas, parques infantiles, puntos de venta de embarcaciones menores, estatuas que te saludan al pasar….y gente, mucha gente corriendo o caminando.

Hoy tiré la última peonía, ésa que en la foto aún no se ha abierto del todo. Su tiempo ya había terminado, y siempre me da un poco de pena ser testigo del efímero esplendor de las flores. Pero  la vida es así y hay que disfrutar de su belleza antes de que éstas se marchiten. Luego vendrán otros capullos, otros jarrones, otras flores…Pero eso ya es otra historia, y la de hoy es la que importa.

Sed felices hoy, no lo dejéis para mañana.

Muffins de calabacín y queso gruyère {al otro lado del Báltico}

Hola, ¿qué tal? Espero que bien, a punto de comenzar una nueva semana ;-)

Hace ya varios días desde mi última entrada y tengo que reconocer que me ha costado retomar el blog. Una travesía de fin de semana en barco a Riga y la consiguiente desconexión total que puede implicar un simple cambio de entorno ha sido la causante de que a la vuelta me haya costado un poco volver a tomar las riendas de mi propia realidad. Puede que de momento mi mente prefiera imaginar tesoros ocultos y paraísos cercanos en forma de villa medieval y que se empeñe en seguir soñando con Riga -esa maravillosa ciudad del otro lado del Báltico- y el bullicio de sus calles un soleado día de primavera.

Resulta curioso ver cómo algunas ciudades nos sorprenden gratamente, cuando apenas tenemos una vaga idea del destino y no sabemos muy bien qué esperar durante su visita. Sin embargo, la ciudad se descubre impactante y cautivadora, no sin algo de timidez al principio, pero sin falsa modestia a la vista y con esa seguridad que dan los siglos de intensa historia a sus espaldas. Riga se muestra auténtica y nos seduce con calles adoquinadas, edificios multicolores, tejados abuhardillados y animadas plazas con música en vivo. La capital letona enamora con su magia de ciudad medieval de pasado turbulento, donde alemanes, suecos, rusos y polacos, entre otros, han dejado una huella más que evidente en la cultura y arquitectura.

Riga es una ciudad bien cuidada, limpia y alegre, donde predominan los tonos pastel en infinidad de matices.

Gracias a la enorme cantidad de edificios Art Nouveau (la mayor de toda Europa), el maravilloso casco histórico de Riga ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aspecto que reconozco desconocía completamente. 

Para H&M éste fue un viaje muy divertido. Tuvieron la oportunidad de navegar en un crucero, de aprenderse el mapa de Riga, de bailar juntos en una de sus terrazas al aire librey de hacer alguna que otra travesura, cómo no ;-)

Y después de tanto dulce, hoy traigo unos muffins salados muy sabrosos y resultones. Esta vez los preparé de calabacín, pero también los he hecho de zanahoria y están igual de ricos (o incluso puede que más). Se preparan en media hora, así que os animo a probarlos y a adaptarlos a vuestro gusto. El límite lo pone la imaginación ;-)

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Por último, quería felicitar a todas las madres de España, ya que allí se celebra hoy el día de la Madre. ¡Felicidades, que ser madre es el trabajo más duro del mundo, y el más reconfortante también!

En algunos países de América Latina (no sé si en todos) lo celebramos el segundo domingo de mayo, así que en una semana tocará felicitar a las mamis nuevamente ;-) ¿Lo veis? Con tantos días desperdigados por aquí y por allí no es fácil estar al día….

Os deseo a todos una feliz semana. Nos vemos dentro de nada :)

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