Mañana es Nochebuena {Tarta de clementinas, almendras y chocolate}

Mañana es Nochebuena y pasado, Navidad. Hemos puesto el árbol (finalmente), las estrellas iluminan las ventanas y en toda la casa se respira ambiente festivo por los cuatro costados, a pesar de la gripe que, tan inoportuna como siempre, ha decidido hacernos la visita.

La familia ha llegado de Suecia para celebrar con nosotros las fiestas, y la corona navideña que hice el otro día en el taller de Kinfolk y que toda orgullosa colgué en una de las paredes del salón todavía huele a bosque, a verde, a naturaleza en estado puro…

Adoro esta época, sobre todo si estoy en Madrid, donde el frío es mucho más llevadero que en Estocolmo y la nieve brilla por su ausencia (lo siento, es bonita, pero taaaan incómoda).

Aún le debo a mis hijos una buena hornada de galletas caseras, aunque un día de estos espero poder sentarnos juntos a la mesa  e inventarnos corazones, estrellas y demás motivos navideños con sabor a canela o jengibre.  Tiempo al tiempo, todo se andará.

Lo que sí he preparado para celebrar la llegada de mi familia fue esta maravillosa tarta de clementinas, almendras y chocolate. Aromática, espléndida, conquistó a todos nada más probarla gracias a su mezcla de sabores tan sugerente.

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Sólo es digo una cosa: tenéis que preparar esta tarta. La llevaba viendo en las páginas de Jerusalem, ese libro de Ottolenghi que tanto me gusta y del que os he hablado tantísimas veces. Podéis prepararla con clementinas, mandarinas o naranjas. Podéis cubrirla con chocolate o no, aunque a dúo con clementinas, el resultado sólo puede ir a mejor.

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Y para terminar, os deseo de todo corazón una Feliz Navidad. Que estos días de fiesta vengan cargados de un disfrute sincero, de amor e ilusión por las pequeñas cosas. Sed felices y disfrutad como niños del espíritu navideño. Al final, esto es lo que más importa.

 

Tarta de albaricoques {El sabor del verano}

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¿Qué sería del verano sin las frutas? Cerezas, frambuesas, melocotones…. jugosas sandías y albaricoques, por citar sólo algunas. Disfrutar de fruta fresca de temporada es uno de los pequeños placeres del verano a los que nunca renuncio. Ya sea por la mañana a la hora del desayuno o a media tarde para merendar con los peques.

Tengo la nevera repleta de frutas. Tantas, que no me da tiempo a comerlas. Para darles salida, no se me ocurrió mejor opción que una sencilla aunque deliciosa tarta de albaricoques. Hacía tiempo que no preparaba nada con esta fruta y cuánto me arrepiento. Junto a la sandía, las cerezas y frambuesas, son la quintaescencia del verano. Al menos para mí. Al igual que las ciruelas, pertenecen a ese reducido grupo de frutas con las que prefiero preparar tartas y postres a comerlas frescas. Para mí son algo así como el verano condensado en un plato o en un bote de mermelada.

Ésta es una tarta rústica sencillísima de hacer y de lo más versátil. Podemos rellenarla con cualquier fruta de temporada, y recomiendo hacerla también con ciruelas. He de decir que con albaricoques es pura delicia, tengo que aguantarme para no comerme media tarta de una vez. En fin, hacedla y acompañadla con una buena bola de helado de vainilla o con crème fraîche, si queréis, aunque yo no necesito de ningún acompañamiento. Me vale tal cual :)

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The other day, I made this apricot tart. Easy to make and absolutely delicious, it’s a perfect summer treat for these warm and lazy days. It can be filled with other fruit, although stone fruits are my favorite choice. However,  I can’t wait to make it again with apricots! Summer served on a plate. Please make it :)

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Para terminar, quería contaros que si os interesa, me podéis seguir en Instagram. A pesar de tener una cuenta desde hace un par de años, apenas la usaba. Sin embargo, desde hace un par de meses me he convertido en una ferviente usuaria. Me encanta, pues me permite reflejar la realidad que vivo a diario y compartir esos pequeños detalles en cualquier momento y de una forma mucho más espontánea e informal. Sólo publico fotos hechas con el iPhone, pues me parece importante conservar la idea original. El no llevar la cámara encima ya no es un impedimento para captar momentos que nos resultan especiales. Además, como fuente de inspiración visual es genial. Empezar el día viendo cosas bellas es una de las mejores terapias que existe, ¿no estáis de acuerdo?

Por otro lado,  gracias a aplicaciones como PhotoToaster, ProCamera o Camera Sharp, la edición de fotos (proceso creativo donde los haya) se ha convertido en mi pasatiempo favorito en momentos de aburrimiento o tediosa espera (cuidado, que puede convertirse en adictivo). Así que ya sabéis, si queréis seguir mis andanzas desde otra perspectiva podéis buscarme  en Instagram. He aquí un resumen de cosas que he hecho la última semana. Como podéis ver, ha habido de todo un poco, pero sobre todo muchos paseos, flores silvestres y alguna que otra merienda.

Espero os haya gustado la entrada de hoy. Nos vemos. ¡Disfrutad del día!

Pollo con salsa de almendra y ajo, patatas asadas y naranjas con crema de chocolate blanco {Por el buen camino}

¡Buenos días!

El domingo pasado fue un día tranquilo pero de lo más agradable. Por la mañana dimos un buen paseo a lo largo del lago de más de 4 km. Dicho esfuerzo se vio recompensado  en primer lugar con una parada “técnica” en el café de Vinterviken, la antigua fábrica de dinamita de Alfred Nobel, uno de los sitios con más encanto en la zona donde vivimos. Luego ya en casa, nos dimos un homenaje familiar con una sencilla pero deliciosa comida, que es la que quería compartir con vosotros hoy.

Para preparar este almuerzo me inspiré en una de las últimas entradas de Manger, un blog que me encanta y que os recomiendo, sobre todo si os gusta la comida francesa. Allí di con esta maravillosa salsa de almendra y ajo, que sin lugar a dudas volveré a preparar en el futuro.

En cuanto terminé de leer dicha entrada, tenía claro que no iba a quedarme con ganas de probar esta salsa. Como los caracoles me interesan bien poco (por no decir nada de nada), decidí seguir las recomendaciones de Mimi Thorisson, la autora, y acompañar esta salsa con pechuga de pollo a la plancha y unas patatas asadas que son mi perdición. Un plato sencillo, pero que gracias a esta sabrosa salsa adquiere más personalidad y cierto aire sofisticado. ¡Todo el secreto están en la salsa!

No sé bien si fue por el frío, el cansancio o lo rica que estaba la comida, pero disfrutamos como niños de cada cucharada. Fue todo un éxito.

Y para esos momentos en que necesitamos un postre rápido, sencillo y ligero, os recomiendo esta maravilla invernal: naranjas acompañadas con una rica crema de yogur griego y chocolate blanco. Éste es uno de esos postres que sorprenden por su sencillez, su magnífico sabor y su frescura. Cuando doy con recetas tan fáciles y “resultonas”, siempre me pregunto, no sin un poco de reproche, cómo es que no se me había ocurrido algo así….No puede ser más simple de idear y preparar este postre. Además, es vistoso y de lo más apetecible, ¿no estás de acuerdo?

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Podemos utilizar sólo naranjas o también mezclarlas con pomelos y naranjas sanguinas. Las naranjas que utilicé eran una especie de híbrido entre naranjas sanguinas y las normales, pero estaban deliciosas. Soy una gran amante del pomelo, así que la próxima vez pienso hacer una buena mezcla de cítricos ;-) 

Os deseo a todos un lindo día, celebréis o no San Valentín. La verdad es que no suelo festejarlo mucho, pues no necesito de un día concreto para compartir mi amor. Sin embargo, que haya un día dedicado a San Valentín, a los enamorados o a la gente que queremos tampoco está mal. No le hace daño a nadie.

Yo intento repartir todos los “te quiero” que puedo cada día. Dependiendo de las circunstancias, unos días se me da mejor que otros, pero al menos voy por el buen camino. O al menos lo intento….

El otro día cuando salimos del coche, Maia corrió al lado de su hermano para darle la mano y salir caminando juntos. Entonces Hugo le preguntó a su hermana “¿Maia, tú me quieres?”, a lo cual ella asintió con una gran sonrisa. Agarrados de la mano hicieron el camino a casa. Y yo detrás, feliz y agradecida por tenerlos y con la certeza de que ellos también van por el buen camino.

Feliz día.

Tarta rústica de manzanas y almendra {Bondades de la vida}

Hoy os ofrezco un trocito de tarta. No sé cuántos pasteles de manzana habré hecho y probado en mi vida, pero son más las recetas con manzana que aún me quedan por probar. De eso estoy segura. Y es que no lo puedo evitar, tengo una cierta debilidad por esta fruta y las maravillas que con ella se pueden hacer.

Ésta es una tarta sencilla, que no guarda misterios pero sí una mezcla de sabores exquisita y casi que adictiva: manzanas, canela, cardamomo y almendra. Es maravillosa, la tenéis que preparar sin falta…. y si puede ser, este mismo fin de semana ;-)

Adoro este tipo de tartas por lo ricas que resultan y las posibilidades que encierran a la hora de modificar ingredientes. Y por ese aspecto rústico e imperfecto que irremediablemente me hace pensar en una casita en el campo un día de primavera, un patio, una mesa a la sombra de un árbol puesta para recibir y flores, muchas flores silvestres….Una casita que por cierto, no tengo, pero  que no me importa imaginar una y otra vez. Soñar no cuesta nada y nos ayuda a ver nuestra vida desde otra perspectiva. También a ponernos metas y a poder entender el por qué de las cosas y buscar nuevos caminos. Caminos que podrían conducir a sitios sorprendentes e inesperados, quién sabe…

Pase lo que pase, renuncio a dejar de soñar.  Y a dejar de preparar tartas de este tipo. Un trocito de esta maravilla te alegra el día y te obliga a pensar en las bondades de la vida. No podría ser de otra manera. 

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Os aconsejo que preparéis la masa con cardamomo, tal y como viene en la receta. Le da un sabor increíble que sería un pena perderse. La pasta de almendras se vende ya lista en muchos países. De lo contrario, es sencilla de preparar en casa, lo explico en la receta. Le aporta a la tarta una textura suave y jugosa, además del inconfundible sabor a almendra.

Tras varios días grises y lluviosos, hoy ha salido el sol en Estocolmo. Todo un regalo, sobre todo después de haber sido testigo de un bello amanecer color rosa, despejado y luminoso. Es lo que tiene levantarse antes del alba, aunque sea para escribir esta entrada cuando aún todos duermen y la casa descansa tranquila.

¡Feliz fin de semana! Una vez, gracias por estar ahí y mostrarme vuestro cariño y aprecio. Significa un mundo para mí.

Tarta de naranja y almendra {Recuperándome de todo un poco}

¡Buenos días, gente! ¿Qué tal se presenta la semana?

Aquí sigue nevando, con algún parón entremedias, pero ha caído tanta nieve que ya puede no caer ni un triste copo más en lo que queda de invierno. ¡Estamos más que servidos!

Yo he tenido un fin de semana de comer y comer…. Con invitados a cenar en casa viernes y domingo, bufé típico sueco navideño el sábado en un restaurante bien chulo (¡con amigos y sin niños!) y el horno encendido a todas horas. Desde luego, ha sido un fin de semana muy casero y de lo más gastronómico, menos mal que no todos son así ;-) Ahora a ver qué hago con el exceso de bollos y dulces que tengo en casa y de los que debería mantenerme alejada… ¿alguien que quiera venir a tomar un café?

La tarta que hoy es traigo hoy es una de las más ricas que he comido últimamente. Me enamoró con su colorido nada más verla en las páginas de un libro del que ya he hablado mil veces  y que no voy a mencionar nuevamente, y me enamoró aún más e irremediablemente después de haberla probado. Es sencillamente sensacional y con un aroma y sabor a naranja, vainilla y almendra que es difícil quedar indiferente. Ahora que estamos en plena temporada de cítricos, no tenéis excusa para no prepararla. Además de bonita y sabrosa, es fácil de hacer. ¿Necesitáis más argumentos para no correr a la cocina y hacerla ya?

Acompañamos la tarta con nata montada, y aunque no necesita de ningún acompañamiento, el de la nata le sienta de lujo y no puedo dejar de recomendarlo. Imagino que con una crema de mascarpone debería quedar igual de bien y ya que estamos, con un buen helado de vainilla haría las delicias de más de uno.

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Hoy estoy en casa con Hugo y Maia, que están un poco enfermos. Hemos estado pintando con acuarela y para la tarde toca sesión de manualidades. Para no aburrirme (en caso de que eso fuese posible), estoy escribiendo esta entrada y a la vez haciendo un pan con masa madre que me tiene algo intrigada. A ver qué tal me sale. Toma casi todo el día hacerlo, y no veré el resultado hasta dentro de unas horas. Por ahora no sabría decir si voy por buen camino. Ya os contaré.

Bueno, los peques me reclaman. Os dejo con un trocito de esta tarta y una tacita de la bebida que más os apetezca. Espero os animéis a prepararla. ¡Triunfaréis!

Que tengáis una estupenda semana. ¡Hasta pronto!

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