Crema de feta y limón & Crema de alcachofas {para estrenar el fin de semana}

Finalmente, es viernes :) Uno de los días más esperados de la semana. Las tardes del viernes son únicas, y como tal, hay que disfrutarlas. Como casi siempre estamos en casa (¡qué lejos quedan aquellos tiempos pre-papás en los que salir a cenar en pareja no era el acontecimiento del mes!), recibimos los viernes con una rica cena. Éstas suelen ser ligeras, aunque con un toque diferente para darle cierto aire de celebración. Son los días ideales para estrenar una tarta o quiche, o una ensalada más original. Nunca falta el pan fresco y cómo no, una buena copa de vino ;-)

Pues pensando en esas cenas de viernes, y por qué no, en los aperitivos del fin de semana, os traigo dos recetas súper fáciles pero muy ricas y resultonas. Son dos cremas para untar ese rico pan: una de feta y limón, y la otra de alcachofas. Estoy segura de que os sacarán de un apuro en más de una ocasión, pues se trata de ingredientes que muy a menudo tenemos a mano, ya sea en la nevera como en la despensa.

Al ser una gran amante del pan, adoro este tipo de cremas para untar. Son tan versátiles y agradecidas. La de feta es absolutamente deliciosa y es que a mí el queso feta me vuelve loca. Lo utilizo muchísimo y es un ingrediente imprescindible en mi cocina. La receta de esta crema salió publicada en la revista Sweet Paul de hace un par de años y por lo visto, se ha convertido en todo un clásico. Totalmente comprensible :)

En cuanto a la otra crema, ésta ha sido todo un descubrimiento. La vi hace meses en el estupendo blog de Ivana Rosario y me llamó la atención por su sencillez y porque nunca había hecho una crema de alcachofas. Ahora que la he preparado un par de veces ya, os digo que está riquísima y que ha pasado a formar parte del repertorio de cremas de esta casa. Me ha gustado mucho, Ivana, así que ¡mil gracias por la receta!

Ambas cremas se hacen en cinco minutos, así que hoy os lo he puesto muy fácil, ¿verdad? Nada de horno, ni tiempos de levado, ni de ingredientes exóticos. Hoy en día el queso feta se puede encontrar en cualquier supermercado de barrio y por otro lado, ¿quién no tiene una lata de alcachofas en su despensa? Espero las preparéis un día de estos.

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{In English}

Today I’d like to share with you two of my favorite dips. Both are quick and easy to make, absolutely delicious and so Mediterranean! Now that spring has come to Scandinavia and we linger outside more a more, enjoying the shy Swedish sun, it’s nice to cook this type of food, so simple and unprententious. A luscious salad, a couple of dips, a fresh crusty bread and a some good wine. I don’t need more to be happy! Well, maybe a pleasant company and a nice conversation :)

The feta and lemon dip comes from Sweet Paul, while the other one, from Ivana’s blog, My little things.

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Feliz fin de semana. Espero lo disfrutéis a tope y como más os guste :)

Wish you all a lovely weekend, enjoy it and be happy :)

Sopa cremosa de pollo y puerro {De placeres invernales}

El invierno nórdico tiene sus encantos. Aunque haga mucho frío, tiene cosas que enamoran, y cada día me convenzo más. Sobre todo, si se sabe disfrutar de ellas como lo hacen por estas tierras. 

El sábado por la tarde di un paseo alrededor del lago que está cerquita de casa y a pesar de los -15 grados, volví feliz, con la mente despejada y las pilas bien cargadas….y tiritando de frío también, para qué nos vamos a engañar…. Sacar fotos era todo un reto, así que después de tirar unas pocas, decidí dejar el reportaje fotográfico para un día algo más cálido.

La mera visión del lago congelado y la gente paseando, patinando o esquiando por la superficie me parece bella y de lo más curiosa. En días de sol como éste, el lago se llena de muchísimas personas que vienen de los alrededores a pasar un buen rato al aire libre. Muchos se traen la comida o merienda, o al menos el termo de café. Llegué incluso a ver a una familia que disfrutaba de un verdadero picnic tumbados sobre el hielo encima de una manta…. Y  los que no traen de casa tentempié alguno, pueden comprarse un perro caliente en un carrito que se instala en el medio del lago. Todo facilidades, aunque ya que estamos, un carrito vendiendo chocolate caliente tampoco estaría de más.

Hugo tuvo ayer su primera experiencia con los patines. Fue un fracaso total, no le gustó mucho y tanto el padre como él volvieron un poco frustrados. Pero es normal,  no se aprende a patinar en cinco minutos y será cuestión de volver a intentarlo. Maia está enferma y todavía no ha vivido la experiencia. Ya veremos qué tal le va, aunque primero tendremos que comprarle unos patines…

Llegar a casa después de un paseo como éste y entrar en calor con un cuenco de sopa es un placer casi indescriptible. Nada se agradece más que un plato calentito y “con sustancia”, como es el caso de esta sopa de pollo y puerro, sobre todo si se acompaña con un buen pan rústico y un vino tinto con carácter. Para mí, es éste también uno de los placeres del invierno.

Preparé esta sopa pensando sobre todo en mi pequeña Maia, que enferma como está, es de las mejores cosas que  le puedo ofrecer, aunque su apetito no sea el mejor en estos días. Sin embargo, no hay que estar enfermo para disfrutar de esta deliciosa crema; en casa gustó mucho a toda la familia.

Dicen que con pan y vino se hace el camino, ¿no? Doy fe de que es así :)

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Sopa cremosa de pollo y puerro

Bueno, espero os haya gustado la receta de hoy. Ya me contaréis. Gracias mil por esta ahí :)

Os deseo un feliz comienzo de semana.

Crema de puerro con azafrán y Pan en cocotte con polenta {Un dos por uno muy invernal}

Hoy vuelvo a comenzar con un “¡buenos y muy nevados días!” No sabéis la tormenta de nieve con la que ha amanecido Estocolmo, y que a estas horas de la mañana sigue in crescendo. No ha parado de nevar en toda la noche, pero lo peor es el viento que acompaña la nieve. Incluso estamos en alerta, noticia que me comunicó mi mamá por teléfono a las 7 de la mañana.

Creo que las ventiscas es lo que menos me gusta del invierno. Todo se complica tanto, la calle se vuelve tan poco hospitalaria que da miedo asomarse a la ventana. En días así, el invierno pierde ese halo de romanticismo que sin lugar a dudas puede llegar a tener. Sin embargo, hoy no, hoy no hay cabida para el romanticismo ni diversiones invernales. Al otro lado del cristal sólo veo frío, potentes ráfagas de viento polar, incomodidad, montículos de nieve que aún no ha dado tiempo limpiar y complicaciones en las carreteras y en el transporte público. Ufff, no es un buen día.

En días como hoy no hay mejor plan que estar en casa y cocinar, al menos para mí. Calentar el cuerpo con un buen cuenco de sopa humeante y acompañarlo con una rebanada de pan es uno de esos pequeños placeres que dan mucha satisfacción y que está al alcance de cualquiera. Y más cuando se trata de un pan estupendo como el que traigo hoy, hecho en casa y con bastante poco esfuerzo durante su preparación. Lo que sí necesitamos es tiempo para el levado, pero por lo demás, es de los panes más sencillos que he hecho nunca.

En cuanto a la crema, es la típica de puerro y patata que seguramente muchos han preparado en más de una ocasión. El elemento “novedoso” es el toque de azafrán y nuez moscada, algo que le sienta genial. El resultado es una crema sabrosa y de color vibrante. Muy recomendable, si queremos variar un poquito esos platos clásicos de toda la vida.

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Pan en cocotte con polenta

Y ahora hablemos un poco de este maravilloso pan, que se hornea en cazuela y que es ideal para iniciarnos en el mundo del pan casero, ya que apenas requiere de amasado y con unos resultados estupendos. La polenta le aporta una corteza crujiente y un bonito color,  mientras que la miga es jugosa, suave y esponjosa. 

Por el largo tiempo de levado que requiere este pan (entre 12 y 18 horas), recomiendo comenzar con su elaboración la tarde noche del día anterior. A la mañana siguiente podremos continuar con el proceso. Es importante que la masa repose en un cuenco grande, tapada con un film plástico en un sitio a temperatura ambiente, donde no haya corrientes de aire ni haga mucho frío. Os animo a prepararlo, veréis que con algo de tiempo pero poco esfuerzo podemos disfrutar de una rica hogaza de pan que, al ser casero, a mí me sabe mejor todavía ;-)

Bueno, pues espero que os hayan gustado las dos recetas de hoy. No concibo tomar un plato de sopa o crema sin pan, así que decidí publicarlas a la vez, sobre todo porque ésta fue mi comida de ayer :)

¡Hasta pronto!

Crema de calabaza asada {Seasons, de Donna Hay}

¡Hola, chic@s! ¿Qué tal lleváis este comienzo de semana? Os deseo a todos un feliz lunes; espero tengáis una estupenda semana por delante :)

Este verano compré varios libros de cocina muy interesantes. Uno de los que más me ha gustado ha sido Seasons, de la conocida cocinera y autora australiana Donna Hay. Muchos ya la conocen y son grandes admiradores suyos, al igual que yo. Adoro su revista y no sabéis la ilusión que me hace recibirla cada dos meses directamente en  mi buzón. Hace casi un año mi marido me regaló una suscripción anual y hace unos días realicé yo misma la renovación, pues no quiero perderme ningún número de esta fabulosa revista. Sé que ahora está disponible en versión digital, pero gracias a la calidad de dicha publicación, éste es el tipo de revistas que sin lugar a dudas prefiero tener en papel, sobre todo cuando sabes que ha viajado a tu pequeño buzón de correo desde la remota Australia ;-)

En fin, que me gusta Donna Hay y su estilo ;-) Pues hace un par de meses compré su libro Seasons (algo así como “Estaciones del año”) , y os juro que me ha dejado enamorada, me muero por preparar cada una de sus recetas. Me encanta la idea de seguir las estaciones y cocinar en armonía con ellas, de conservar el ritmo natural de las cosas, aunque a veces tanta globalización nos vuelva un poco locos y nos desconcierte con una oferta tan variada. Últimamente intento bastante priorizar los productos de temporada, así que agradezco el concepto del libro, que recoge las mejores recetas publicadas por la revista en los últimos años y donde cada una de sus cuatro partes va dedicada a una estación concreta. Se ha convertido en uno de  mis libros favoritos y podéis estar seguros de que la receta de hoy es tan sólo la primera de todas las que pienso preparar :)

Recetas de crema de calabaza hay muchas, y muy ricas. Sin embargo, tengo que decir que ésta es la crema de calabaza más rica que he comido nunca. El hornear previamente la calabaza marca toda la diferencia y le da ese punto que la convierte en irresistible. Sólo tengo una pega a la receta: la crema resultó poco espesa para mi gusto. Así que la próxima vez (¡sí, habrá una próxima vez!), pienso aumentar la cantidad de calabaza (hasta llegar a 1kg) y añadir menos caldo de pollo. Ya sabéis, si os gustan las cremas de consistencia más espesa, podéis hacer este pequeño ajuste. Por otro lado, yo utilicé tomillo fresco en vez de estragón y también le va de maravilla.

Obviando este detalle, es una crema realmente deliciosa y espero que la probéis. Os encantará. 

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Y por último, volviendo al tema de la guardería de mis hijos, os puedo decir que los niños se han adaptado de maravilla :)))) Hoy ya hacen su jornada completa y esta mañana los dejé jugando en el patio (bajo la lluvia) contentos y felices. Para mí esos días de adaptación fueron intensos y agotadores, pero a la vez resultó ser una experiencia grata y enriquecedora. Pasar varios días en compañía de las “seños” que cuidan de los peques, viendo y admirando su trabajo, es algo que vale la pena. Además, si a eso añadimos los sonrisas de todos esos niños, las conversaciones que mantuve con muchos de ellos, los juegos espontáneos en los que me vi involucrada o las canciones aprendidas al compás de la guitarra, no puedo sentir más que alegría y hasta un poquito de nostalgia. Un día de estos, cuando el frío y la oscuridad de noviembre me quieran hundir en la miseria, recordaré estos momentos en la guardería, la ternura e inocencia de esos niños y no me quedará más remedio que sonreír por dentro y por fuera y sentirme profundamente agradecida. 

¡Feliz semana!

Crema de calabaza y queso Roquefort

¡Muy buenas!

Hoy tenía en mente publicar otra receta, pero he de reconocer que esta crema que preparé ayer me entusiasmó tanto, que rápidamente cambié mis planes de publicación para la semana. No quería esperar ni un día más para compartir con vosotros esta crema de calabaza, una de las cremas más ricas que he probado últimamente.

Soy muy de sopas y cremas, a pesar de que hasta ahora no haya publicado ni una en mi blog, algo que me resulta sorprendente. Pero bueno, aquí estoy con mi primera crema para dks y espero no defraudar. Lo bueno se hace esperar, dice el dicho, y muchas cremas he tenido que hacer para encontrarme con esta maravilla ;-) Advierto que volveré con más sopas y cremas, pues hace unos días compré un pequeño pero fabuloso librito, dedicado a sopas, salsas y panes que espero haga las delicias de toda la familia durante la temporada de otoño e invierno que se acerca. Es una pena que esté publicado solamente en sueco, pero se lo recomiendo a todos mis lectores de Suecia: Soppor, Bröd & Röror, escrito por las hermanas Lina y Monica Eisenman. Una verdadera joyita, lleno recetas e ideas que reconfortan cuerpo y espíritu. He adaptado un poco la receta original al añadirle las patatas y cambiar el puerro por la cebolla. 

Para preparar la crema utilicé butternut squash, una variedad de calabaza, más pequeña y alargada que la calabaza “normal” (léase la grande y redonda, la  que asociamos a Cenicienta y Halloween) y que no sé bien qué nombre recibe en español. He estado mirando un poco en internet y según qué país de Latinoamérica sea, la llaman simplemente calabaza o con un nombre diferente en cada país: calabaza, zapallo, calabacera, etc. Así que estoy hecha un lío… Para mí esto es una variedad de la calabaza, y es muy parecida en sabor a la grande. En los países anglosajones se hace distinción entre todas las variedades y cada una tiene su nombre propio y particular ;-) En cualquier caso, según infojardin.com el butternut squash es una de las tantas variedades de calabaza.

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Disfruté mucho con mi plato de crema. Contundente y con pleno equilibrio entre sus tres sabores dominantes: la dulzura de la calabaza, el carácter y fortaleza del Roquefort y el toque salado del bacon. Era plato único, que acompañé con un rico pan rústico de semillas. Fue todo y no podría pedir más, era más que suficiente para una comida en solitario ;-)

Espero os guste :)

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