Tarta de manzana con azúcar y base de brioche

Buenos días, queridos míos. ¿Qué tal la semana?

Hoy os traigo una tarta de manzana más…. sé que he publicado unas cuantas, pero a mí me resultan irresistibles, lo sabéis. Sin embargo, ésta es una tarta un tanto diferente. Tiene una base tipo brioche, lo cual la convierte en algo parecido a un pan dulce cubierto de manzana caramelizada. Toda una delicia, ideal para los niños que no se atreven con las tartas. Es el caso de Hugo, creo que no ha probado una tarta en la vida, sólo come bizcochos, bollos y cosas así, pero jamás una tarta. De ésta H&M se comieron más de un trozo, doy fe.

Esta tarta la llevamos a casa de unos amigos que nos habían invitado a merendar el domingo pasado. Llevábamos tiempo sin vernos, ellos tienen tres niños pequeños (gemelos de 3 años y otro de 2), por lo que pensamos que mejor traíamos nosotros algo para acompañar el café. Con niños tan pequeños no siempre tienes tiempo de preparar nada. Sólo piensas en descansar y dormir siempre que se pueda.

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La tarta fue todo un éxito pues gustó mucho tanto a niños como mayores. Creo que todos repetimos trozo :-)

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La receta la encontré en el último libro de Clotilde Dusoulier, The French Market Cookbook. Clotilde es la editora de Chocolate and Zucchini, uno de los primeros blogs de cocina que comencé a seguir hace años, así que es un “personaje” al que le tengo cierto cariño, digámoslo así… Por aquella época descubrí sin querer el universo de los blogs gastronómicos y sucumbí a su hechizo. Recuerdo  cómo boquiabierta, descubría cada día blogs que me dejaban fascinada, tanto por la variedad de recetas, la presentación de los platos, la fotografía y en algunos casos, las historias personales de sus creadoras. Quedé cautivada y aunque hoy en día mi pasión por los blogs de cocina es más sosegada y ya me sorprendo menos, la inmensa creatividad y talento que inundan la red jamás podrá dejarme indiferente.

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Receta

Bueno, a lo que iba, éste es un libro bastante recomendable. Todas sus recetas son vegetarianas y está inspirado en los maravillosos mercados franceses (oh, ¡qué recuerdos tengo de algunos marchés!), rebosantes de frutas, verduras y productos artesanales imposibles de resistir. El libro está dividido por estaciones, un enfoque que siempre agradezco para poder orientarme mejor con los productos de temporada. Con tanta globalización a veces pierdo la noción de las cosas….

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Hoy Madrid ha amanecido gris y lluvioso…como casi toda la semana. Un día ideal para estar en casa, tomarlo todo con mucha calma, cocinar algo sabroso o hacer una tarta de éstas….Venga, que no os dé pereza. Vuestra familia os lo agradecerá infinitamente.

Buen fin de semana y sed muy felices.

En busca del tiempo, la ilusión y los viejos hábitos {Bollitos de manzana y cardamomo}

Poco a poco voy volviendo a mi ser. No al mismo ser de hace unos meses, pues mi vida ha cambiado, y bastante, pero me conformo con recuperar la esencia. Rescatar algo de calma entre tanta vorágine diaria y de retomar actividades que me gustan y que me hacen feliz. Como estar en casa un día de lluvia y cocinar, por ejemplo.

Desde que volvimos de Suecia no había tenido una mañana tan productiva en el terreno culinario. Ayer cociné a gusto, hice fotos y hasta me dio tiempo de empezar con la edición. Qué decir…. volví a sentir ese cosquilleo nervioso, la ilusión al coger la cámara y unas ganas inmensas de compartir ese momento con medio mundo. Desde mi modesta cocina madrileña, me sentí feliz… fue casi como volverme a enamorar. No es que no haya cocinado durante todo este tiempo, pero sinceramente, no me veía con fuerzas de documentar el resultado.

Los frutos de esa mañana tan culinaria la veréis en el próximo post, el cual espero no tarde demasiado en llegar. Mientras tanto, os dejo con unas pequeñas delicias recién salidas del horno. No está nada mal para una mañana de domingo, ¿verdad?

Hice estos bollitos en verano.  Increíblemente ricos. Suaves, esponjosos y ligeros. Con un delicado sabor a manzana y un irresistible aroma a cardamomo y coco. En cuestión de una semana los hice dos veces, pues con la excusa de que son una versión más ligera de los bollos  suecos de toda la vida, me entregué  a ellos con entusiasmo desmedido. Lo confieso, tengo debilidad por la bollería artesanal y en especial, por los bollos de canela escandinavos. Podría comerlos a diario y no aburrirme en la vida. Tantos años de vivir en Suecia dejan huella.

Estos bollos no llevan ni una gota de canela, pero la verdad es que tampoco la necesitan. La manzana, el coco y el cardamomo se llevan de maravilla; doy fe.  Eso sí, llevan menos azúcar y mantequilla, la cual, por cierto, puede sustituirse en su totalidad por aceite de coco. Yo utilicé una mezcla de ambos, pues reconozco que también tengo debilidad por la mantequilla (tienen razón aquellos que han comenzado a sospechar que mi lista de debilidades confesable podría extenderse al infinito, ja ja).

Tenéis que probar estos bollos, os lo ruego. Os van a encantar, lo prometo.

La receta sale publicada en el libro The Green Kitchen, escrito por los creadores del maravilloso  blog de cocina vegetariana, Green Kitchen Stories. El libro es estupendo de principio a fin, al igual que el blog, que es uno de mis preferidos. Con unas fotos y recetas que siempre logran dejarme boquiabierta. Si no conocéis este blog, corred a verlo.

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Hoy el cambio de hora nos ha regalado una hora más. O al menos, eso nos hacen creer, antes de volver a quitárnosla luego en primavera…. Da igual. El tiempo que tenemos es el que es, y nos toca sacarle al día el mejor partido. Hacer malabares  a diario y pequeñas maravillas de vez en cuando para no perder la perspectiva y mantener la chispa. El tiempo, o más bien la falta del mismo, se ha convertido en mi mayor problema. Un problema que sólo el tiempo dirá cómo ir solucionando.

Feliz domingo y  feliz semana.

Torta di mele {Último verano sueco}

Éste va a ser un verano especial. Con él finaliza una gran etapa para nuestra familia, y no puedo evitar sentir cierta pena y zozobra por todo aquello que dejaremos atrás y todo lo nuevo, y no sólo, que nos espera…. A finales de verano termina nuestra aventura sueca. Volvemos a Madrid, donde nos espera nuestra casa, la otra parte de la familia y la vida que dejamos hace ya casi tres años cuando vinimos a Estocolmo. Claro, aquella vida no podrá ser exactamente la misma, pues las cosas, la gente, la vida en general, cambia. Y nosotros a la par con ella, a Dios gracias.

No habrán más noches blancas, ni celebraciones de Midsommar en el campo. No más recogidas de flores silvestres para hacer una corona y lucirla orgullosa, ni picnics en la hierba,  ni bailes, ni canciones alrededor del poste cubierto de flores….. Este Midsommar fue el último y a saber cuándo podrá ser el próximo.

Desde luego, no todo es tan negativo. Volvemos porque queremos, ha sido nuestra la elección y a pesar de todo, la ilusión por el futuro es mayor que cualquier duda que podamos tener. A la vuelta vendrán otras rutinas y rituales, otra realidad a la que amoldarse nuevamente poco a poco.

Aquí me tenéis, con los ojos achinados a más no poder por culpa del sol y la corona que le robé a mi hija durante unos minutos para hacerme un par de fotos. No había llevado una corona desde mi tierna infancia, así que no puedo negar que lucir ésta, que además fue hecha por mi mami, me hizo muchísima ilusión. Aunque en honor a la verdad, a Maia le queda mejor :)

Ya sabéis que adoro las tartas de manzana. Pruebo casi todas las recetas que encuentro, me encantan y las preparo todo el año, sea verano o invierno. Tengo guardada esta receta desde hace meses, cuando aún estábamos a mediados de primavera y había tulipanes en el mercado. No quería dejar de publicarla, así que aquí la tenéis, una torta di mele, o tarta de manzana a la italiana ;-) Deliciosa, aunque sencilla y sin grandes misterios en su preparación. Una buena opción a tener en cuenta.

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Como os podéis imaginar, voy a tener un verano complicado. Preparar una mudanza no es cualquier cosa, y ciertamente, no de las más agradables. Luego vendrán los cambios, el período de adaptación, los nervios y las dudas de si habremos hecho bien… Ahora mismo sólo espero sobrevivir y no morir en el intento. Poco a poco las cosas irán encajando. Ya os iré contando :) Durante julio, agosto y septiembre no podré dedicarle mucho tiempo al blog, aunque espero poder publicar al menos una vez por semana.

Nos vemos en unos días. Que tengáis un feliz fin de semana y disfrutad mucho del verano :)

Tarta rústica de manzanas y almendra {Bondades de la vida}

Hoy os ofrezco un trocito de tarta. No sé cuántos pasteles de manzana habré hecho y probado en mi vida, pero son más las recetas con manzana que aún me quedan por probar. De eso estoy segura. Y es que no lo puedo evitar, tengo una cierta debilidad por esta fruta y las maravillas que con ella se pueden hacer.

Ésta es una tarta sencilla, que no guarda misterios pero sí una mezcla de sabores exquisita y casi que adictiva: manzanas, canela, cardamomo y almendra. Es maravillosa, la tenéis que preparar sin falta…. y si puede ser, este mismo fin de semana ;-)

Adoro este tipo de tartas por lo ricas que resultan y las posibilidades que encierran a la hora de modificar ingredientes. Y por ese aspecto rústico e imperfecto que irremediablemente me hace pensar en una casita en el campo un día de primavera, un patio, una mesa a la sombra de un árbol puesta para recibir y flores, muchas flores silvestres….Una casita que por cierto, no tengo, pero  que no me importa imaginar una y otra vez. Soñar no cuesta nada y nos ayuda a ver nuestra vida desde otra perspectiva. También a ponernos metas y a poder entender el por qué de las cosas y buscar nuevos caminos. Caminos que podrían conducir a sitios sorprendentes e inesperados, quién sabe…

Pase lo que pase, renuncio a dejar de soñar.  Y a dejar de preparar tartas de este tipo. Un trocito de esta maravilla te alegra el día y te obliga a pensar en las bondades de la vida. No podría ser de otra manera. 

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Os aconsejo que preparéis la masa con cardamomo, tal y como viene en la receta. Le da un sabor increíble que sería un pena perderse. La pasta de almendras se vende ya lista en muchos países. De lo contrario, es sencilla de preparar en casa, lo explico en la receta. Le aporta a la tarta una textura suave y jugosa, además del inconfundible sabor a almendra.

Tras varios días grises y lluviosos, hoy ha salido el sol en Estocolmo. Todo un regalo, sobre todo después de haber sido testigo de un bello amanecer color rosa, despejado y luminoso. Es lo que tiene levantarse antes del alba, aunque sea para escribir esta entrada cuando aún todos duermen y la casa descansa tranquila.

¡Feliz fin de semana! Una vez, gracias por estar ahí y mostrarme vuestro cariño y aprecio. Significa un mundo para mí.

Bizcochitos de manzana, canela y sirope de arce {No te dejes guiar por las apariencias}

 “Tenían una pinta un poco “repipi” y pensé que no me iban a gustar demasiado”, me confesó David, mi marido, después de haber probado uno de estos bizcochitos de manzana y darse cuenta de que estaba equivocado. No sé por qué a él le vino a la cabeza el calificativo de “repipi”, a mí me parecen muy monos, y punto. Ah, y también muy ricos, además de suaves y esponjosos. 

Sólo hice seis bizcochitos, así que en unas horas volaron, como era de esperar. Como yo estoy en casa más tiempo que él, me tocó a mí comerme el último trozo, teniendo en cuenta que ese mismo día mi media naranja había tomado uno entero para desayunar. Por la noche, después de cenar, buscó esperanzado la fuente con los dulces y al no encontrar nada, me miró con cara de pena y me preguntó se mi había comido lo que quedaba. No pude hacer otra cosa que asentir y recordarle que sólo había hecho unos pocos. Y como soy un poco mala y hasta medio rencorosa, no pude evitar soltar una tímida pero triunfal sonrisa. Lo sé, pobre chico, pero mira que decir que estos mini bizcochos tienen pinta de repipi….no sé si lo podré olvidar algún día ;-)

Bueno, para resumir os cuento que ésta es una receta más del libro Seasons de Donna Hay, del que ya he hablado en varias ocasiones. La sección de postres otoñales no tiene desperdicio, es una maravilla de principio a fin. Cuando compré este molde sabía que estos bizcochitos serían los indicados para estrenarlo. Están riquísimos y serán todo un éxito si os gusta la mezcla de manzana y canela (¿a quién no?). Me ha encantado el sabor que aporta el sirope de arce. Hasta hace poco, apenas lo utilizaba, pero últimamente se ha convertido en un ingrediente importante en mi cocina :)

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Hoy, como ayer, hace un día horrible: frío, oscuro e inhóspito a más no poder. Ahora está cayendo una especie de aguanieve, que al llegar la noche con toda seguridad se convertirá  en nieve. Mañana tendremos un despertar blanco impoluto (en ese momento no sabré si reír o llorar).

El invierno ya está aquí y es hora de ir despidiéndonos del otoño. Todo se acaba y ahora tocan tiempos algo más gélidos, pero puede que también más divertidos por eso de la nieve, los paseos por el lago congelado, las pequeñas locuras con en trineo y la ilusión de las fiestas navideñas. Como dicen los suecos, no existe el mal tiempo, sino el mal abrigo. Estoy casi-casi de acuerdo. Además, siempre nos queda la opción del bizcocho y el chocolate caliente para mimar cuerpo y alma en tardes tan tristes como ésta. Feliz semana a todos :)

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