Crema de puerro con azafrán y Pan en cocotte con polenta {Un dos por uno muy invernal}

Hoy vuelvo a comenzar con un “¡buenos y muy nevados días!” No sabéis la tormenta de nieve con la que ha amanecido Estocolmo, y que a estas horas de la mañana sigue in crescendo. No ha parado de nevar en toda la noche, pero lo peor es el viento que acompaña la nieve. Incluso estamos en alerta, noticia que me comunicó mi mamá por teléfono a las 7 de la mañana.

Creo que las ventiscas es lo que menos me gusta del invierno. Todo se complica tanto, la calle se vuelve tan poco hospitalaria que da miedo asomarse a la ventana. En días así, el invierno pierde ese halo de romanticismo que sin lugar a dudas puede llegar a tener. Sin embargo, hoy no, hoy no hay cabida para el romanticismo ni diversiones invernales. Al otro lado del cristal sólo veo frío, potentes ráfagas de viento polar, incomodidad, montículos de nieve que aún no ha dado tiempo limpiar y complicaciones en las carreteras y en el transporte público. Ufff, no es un buen día.

En días como hoy no hay mejor plan que estar en casa y cocinar, al menos para mí. Calentar el cuerpo con un buen cuenco de sopa humeante y acompañarlo con una rebanada de pan es uno de esos pequeños placeres que dan mucha satisfacción y que está al alcance de cualquiera. Y más cuando se trata de un pan estupendo como el que traigo hoy, hecho en casa y con bastante poco esfuerzo durante su preparación. Lo que sí necesitamos es tiempo para el levado, pero por lo demás, es de los panes más sencillos que he hecho nunca.

En cuanto a la crema, es la típica de puerro y patata que seguramente muchos han preparado en más de una ocasión. El elemento “novedoso” es el toque de azafrán y nuez moscada, algo que le sienta genial. El resultado es una crema sabrosa y de color vibrante. Muy recomendable, si queremos variar un poquito esos platos clásicos de toda la vida.

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Pan en cocotte con polenta

Y ahora hablemos un poco de este maravilloso pan, que se hornea en cazuela y que es ideal para iniciarnos en el mundo del pan casero, ya que apenas requiere de amasado y con unos resultados estupendos. La polenta le aporta una corteza crujiente y un bonito color,  mientras que la miga es jugosa, suave y esponjosa. 

Por el largo tiempo de levado que requiere este pan (entre 12 y 18 horas), recomiendo comenzar con su elaboración la tarde noche del día anterior. A la mañana siguiente podremos continuar con el proceso. Es importante que la masa repose en un cuenco grande, tapada con un film plástico en un sitio a temperatura ambiente, donde no haya corrientes de aire ni haga mucho frío. Os animo a prepararlo, veréis que con algo de tiempo pero poco esfuerzo podemos disfrutar de una rica hogaza de pan que, al ser casero, a mí me sabe mejor todavía ;-)

Bueno, pues espero que os hayan gustado las dos recetas de hoy. No concibo tomar un plato de sopa o crema sin pan, así que decidí publicarlas a la vez, sobre todo porque ésta fue mi comida de ayer :)

¡Hasta pronto!

Brioches {saboreando momentos}

Hola y buen martes a todos :) Espero que la semana haya comenzado bien. La mía está siendo un poco más tranquila, las cosas están volviendo a su rutina, a pesar de que aún queda mucho por colocar y organizar. Pero vamos poco a poco, que todavía tenemos muchos meses de frío por delante para estar en casa y acomodarla a nuestro gusto.

Últimamente no he estado muy activa en la cocina. El estrés y agotamiento producidos por la mudanza, al igual que los cambios que ésta conlleva me han llevado a sentirme poco inspirada frente a los fogones. Si no fuera por Hugo y Maia creo que apenas hubiese cocinado nada en estas dos semanas. Pero con peques en casa hay que cocinar, estés o no inspirada. Ellos no entienden de cansancio ni apatías….

Gracias a dios ya estoy volviendo a mi ser desde hace unos días. El domingo me puse el delantal bien temprano con la misma ilusión de antes y pasé toda la mañana en la cocina. Terminé muerta de cansancio, pero feliz :)

A pesar de esta apatía temporal por la gastronomía (llamémosla así), lo que sí preparé dos fines de semana seguidos fueron estos maravillosos brioches, que han alegrado sobremanera nuestros desayunos de domingo. Nunca antes los había preparado, pero se me habían antojado no sé bien por qué y apenas recién mudada, con el salón todavía lleno de cajas, pasé más tiempo de la cuenta buscando una buena receta de brioches. Cuando vi la receta de Eva, de Ma petite boulangerie, decidí terminar  con la búsqueda y prepararlos al día siguiente, que además era mi cumpleaños. Fueron todo un éxito. Salieron unos panecillos deliciosos, suaves y esponjosos, con todos los atributos de un buen brioche. Eva, mil gracias por la receta de mi parte y del resto de la familia :)

Ésta es mi aportación a La Receta del 15, organizada por Els Fogons de la Bordeta y que este mes de noviembre tenía como tema el Pan. Me pareció una propuesta estupenda, así que me no dudé ni en segundo en participar.

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Espero os hayan gustado mis brioches (o más bien los de Eva). Os aseguro que no son nada difíciles de hacer y el resultado vale muchísimo la pena. Pocos pueden resistirse al olor que desprenden estos panecillos desde el horno o a la textura de un brioche recién hecho y todavía calentito… Son pequeños momentos que no tienen precio pero sí mucha magia y que ayudan a hacer nuestro día a día más amable y reconfortante. Para mí, uno de esos momentos que procuro mantener a diario corresponden al primer café de la mañana, que me tomo en cuanto me levanto cada día y cuando aún toda la casa duerme, bien cargadito y no demasiado dulce, en tacitas bien pequeñas, como se toma en mi tierra. Ningún otro café del día sabe igual que éste, lo juro. Para mí es un ritual mágico, que hace milagros y que me llena de fuerza e ilusión para afrontar el día que recién comienza…. y cómo no, a los terremotos de mis hijos que se levantan con toda la energía del mundo (a veces cuando aún no he podido terminar ese primer café….)

Os deseo una semana con muchos momentos mágicos, sepan o no a café….

Pan rústico de frutos secos

Hoy os traigo la receta de un pan de frutos secos muy sabroso y fácil de hacer. Lleva harina de trigo y de centeno y muchos frutos secos, como orejones, pasas, nueces, avellanas y semillas de girasol… y todos los frutos secos que le queráis añadir. En lugar de levadura de panadería lleva bicarbonato, que funciona muy bien en masas que llevan yogur, como es en este caso. Lo mejor de este pan es que no es necesario amasarlo, por lo que sólo tenemos que mezclar los ingredientes secos, añadir la fruta, luego el yogur y ¡listo!Es un pan denso y compacto, pero al tener tanta fruta resulta muy sabroso.  De corteza crujiente, sabe especialmente bien con mantequilla y queso amarillo o con mermelada, o simplemente solo. Esta vez le he dado forma de hogaza, pero le podéis dar la forma que os apetezca: redondo, alargado o como panecillos individuales, lo cual a veces es más práctico.

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