Desde mi modesta cocina madrileña {Albóndigas de pollo al horno}

Hace apenas dos semanas publiqué una receta suya. Una tarta de ciruela que fue todo un éxito y que un día de estos seguramente repita. Me encantan las propuestas de Deb Perelman, sus  recetas son sencillamente magníficas e infalibles. Además, siento una profunda simpatía por esta mujer que, desde una minúscula cocina en Nueva York, ha logrado tener un blog de referencia, seguido y querido por tantísima gente en todo el mundo. Gracias a ella, sé que para tener un blog de recetas y “triunfar” no es imprescindible tener una cocina de infarto, amplia y luminosa, aunque reconozco que sin dudarlo, vendería mi alma al diablo por una cocina de esas, aunque no tuviera blog alguno. Mientras tanto, seguiré cocinando y soñando desde mi modesta cocina madrileña, aunque Madrid tenga poco que ver con Nueva York y yo tenga poco o nada en común con Deb.

Me topé con la receta de estas albóndigas por pura casualidad, mientras buscaba ideas para preparar pollo. He de decir que están riquísimas, las he preparado al menos un par de veces y no quería dejar de compartirlas con todos vosotros.

Me gusta el detalle de hacerlas al horno, pues de esta forma son más sanas. Además, el sofrito y el tomate le dan el toque de sabor justo. Quedan tiernas y jugosas, y os recomiendo que las preparéis para cenar un día de estos. Con unas patatas fritas están divinas y os aseguro que en casa triunfan siempre que las preparo.

{Descagar Receta en PDF}

Es domingo, el sol ha comenzado a ponerse y en el ambiente ya se nota esa melancolía, tan característica de las tardes dominicales. Tristeza por lo que no nos dio tiempo hacer durante este par de días y por la certeza de que lo bueno está llegando a su fin.

Hemos tenido un fin de semana raro, con  muchos planes que finalmente han quedado en nada. Tampoco me quejo, necesito de días así para descansar y reponer fuerzas. También para soñar, ya sea con cocinas de ensueño, casas en el campo o una ventana como ésta para llenarla de flores.

Feliz semana, amigos.

Sopa Griega Avgolemono {Atardeceres de Gotland}

Hace unos días que volvimos de Gotland y después de haberla recorrido de norte a sur, me quedo con sus ruinas, los abundantes tejados rojos que inundan el paisaje de Visby y sus mágicos atardeceres. Atardeceres inolvidables junto al mar y a la vieja muralla medieval que rodea la ciudad y unos paseos que me hicieron reflexionar sobre el paso del tiempo y las huellas que generaciones anteriores han ido dejando a su paso con el devenir de los años.

Con sus innumerables ruinas, sus raukar y la arquitectura medieval de Visby, su capital, Gotland parece una isla encantada, y yo no entiendo cómo he podido tardar tanto tiempo en conocerla. Es un entorno de ensueño, ideal para los amantes de la fotografía, donde cada rincón esconde tesoros e historias no contadas.

Es una pena que fuera del país, no sea demasiado conocida. Si algún día tenéis la oportunidad de visitarla, por favor, no la dejéis escapar. Una travesía de tres horas por el mar Báltico os acercará a un mundo fascinante y sugerente, en el que la naturaleza, la historia y las tradiciones vikingas están muy entremezcladas. Más que recomendable…casi que imprescindible.

Pues tras un paseo de estos junto al mar, nada sienta mejor que una rica sopa humeante y reconfortante. Esta sopa griega de pollo es un plato ideal para entonar cuerpo y alma. Su salsa de huevo y limón se convierte en el ingrediente estrella, ya que es la encargada de aportarle ese sabor tan característico. Su nombre, avgolemono, se debe a estos dos ingredientes fundamentes: avgo, que en griego significa huevo, y lemono, limón. Tengo que decir que al tratarse de una receta tradicional, hay muchas versiones diferentes, con más y menos ingredientes, más y menos largas. Esta es una versión bastante rápida y fácil de preparar, así que cuando la vi en la revista de Jamie Oliver, supe que tenía que hacerla sí o sí.

Si no os gusta demasiado el punto  ácido del limón, os sugiero echar menos cantidad de zumo. Con un limón o incluso algo menos, bastaría. Yo le eché limón y medio y a Maia no le gustó demasiado por esta razón. Por lo tanto, si cocináis para niños, como yo, os recomiendo que la hagáis menos ácida. Sin embargo, para mi gusto estaba perfecta.

{Guardar & Imprimir Receta}

{In English, please!}

This Greek chicken soup  is simply delicious and extremely comforting. Its sauce, made with eggs and lemon juice (hence the name, avgo-lemono), is the key ingredient, as it’s responsible for giving the soup a thicker texture and a wonderful taste and color. Being this one a traditional dish, there are many different recipes for preparing it. However, I’ve chosen this one, as it’s quite simple and quick to make. When I saw it in Jamie’s magazine, I knew I just had to try it!

{Print & Download the Recipe}

If you’re not so fond of lemons, I’d recommend you to lower the amount of lemon juice. That way it won’t get so sour, especially if you’re cooking for small children, like myself ;-)

Espero que os haya gustado mi sopita griega y que tengáis un estupendo fin de semana. Nos vemos en unos días con más recetas :-)

Hope you like today’s recipe as much as I do. I’m just crazy about soups, I really am :) Wishing everyone a wonderful weekend! I’ll be back soon with more delicious stuff ;-)

Sopa cremosa de pollo y puerro {De placeres invernales}

El invierno nórdico tiene sus encantos. Aunque haga mucho frío, tiene cosas que enamoran, y cada día me convenzo más. Sobre todo, si se sabe disfrutar de ellas como lo hacen por estas tierras. 

El sábado por la tarde di un paseo alrededor del lago que está cerquita de casa y a pesar de los -15 grados, volví feliz, con la mente despejada y las pilas bien cargadas….y tiritando de frío también, para qué nos vamos a engañar…. Sacar fotos era todo un reto, así que después de tirar unas pocas, decidí dejar el reportaje fotográfico para un día algo más cálido.

La mera visión del lago congelado y la gente paseando, patinando o esquiando por la superficie me parece bella y de lo más curiosa. En días de sol como éste, el lago se llena de muchísimas personas que vienen de los alrededores a pasar un buen rato al aire libre. Muchos se traen la comida o merienda, o al menos el termo de café. Llegué incluso a ver a una familia que disfrutaba de un verdadero picnic tumbados sobre el hielo encima de una manta…. Y  los que no traen de casa tentempié alguno, pueden comprarse un perro caliente en un carrito que se instala en el medio del lago. Todo facilidades, aunque ya que estamos, un carrito vendiendo chocolate caliente tampoco estaría de más.

Hugo tuvo ayer su primera experiencia con los patines. Fue un fracaso total, no le gustó mucho y tanto el padre como él volvieron un poco frustrados. Pero es normal,  no se aprende a patinar en cinco minutos y será cuestión de volver a intentarlo. Maia está enferma y todavía no ha vivido la experiencia. Ya veremos qué tal le va, aunque primero tendremos que comprarle unos patines…

Llegar a casa después de un paseo como éste y entrar en calor con un cuenco de sopa es un placer casi indescriptible. Nada se agradece más que un plato calentito y “con sustancia”, como es el caso de esta sopa de pollo y puerro, sobre todo si se acompaña con un buen pan rústico y un vino tinto con carácter. Para mí, es éste también uno de los placeres del invierno.

Preparé esta sopa pensando sobre todo en mi pequeña Maia, que enferma como está, es de las mejores cosas que  le puedo ofrecer, aunque su apetito no sea el mejor en estos días. Sin embargo, no hay que estar enfermo para disfrutar de esta deliciosa crema; en casa gustó mucho a toda la familia.

Dicen que con pan y vino se hace el camino, ¿no? Doy fe de que es así :)

Guardar & Imprimir Receta

Sopa cremosa de pollo y puerro

Bueno, espero os haya gustado la receta de hoy. Ya me contaréis. Gracias mil por esta ahí :)

Os deseo un feliz comienzo de semana.

Coq au vin blanc {¿Blanco o tinto?}

Buenas, ¿qué tal? Espero que bien.

¿Hace frío dónde vivís? Aquí todavía no está haciendo mucho frío (bueno, el concepto de frío es muy relativo), pero no creo que se haga esperar demasiado. Por ahora estamos por encima de cero, y eso ya es algo. Así que pensando un poco en estos días de otoño-invierno os traigo un plato estupendo, de mis preferidos para preparar el pollo y que queda tan rico que es difícil no repetir y rebañar la cazuela ;-) Ideal para preparar este fin de semana. ¡Comfort food a raudales!

El coq au vin es un clásico de la cocina francesa y seguro que un viejo conocido para muchos de vosotros. He preparado esta plato antes, aunque en su variante más tradicional, léase en salsa de vino tinto. Aquellas vez preparé el pollo al horno, cosa que también se puede hacer para esta versión (aproximadamente hora y media a 150 grados C). Toma un poco más de tiempo, pero el resultado es exquisito. 

Llevaba tiempo queriendo preparar la variante alsaciana, que implica la utilización de vino Riesling de Alsacia (un vino blanco estupendo, por cierto). He de decir que aunque ambas versiones son deliciosas, definitivamente prefiero la receta con vino blanco. Me parece más ligera, con ese sabor algo más afrutado y delicado. Pero bueno, en esta vida todo es cuestión de probar y llegar a nuestra propia conclusión.

Recetas de coq au vin hay muchas y bastante variadas. Esta receta es mi propuesta, una síntesis de las que más me han gustado y que me han servido de inspiración y ayuda. Espero os guste :)

Si no tenéis a mano vino Riesling, podéis utilizar un buen vino blanco seco. Un Chardonnay viene de maravillas. Y no olvidéis un buen pan, por favor, ¡es totalmente imprescindible!

Guardar & Imprimir Receta

Bueno, es todo por hoy. Ando liada preparando unos bollitos de azafrán. Es la primera vez que los hago y estoy un poco nerviosa por cómo va a responder la masa. Ya os contaré  qué tal ha ido y si salen bien compartiré la receta en el blog, cómo no….

Nos vemos pronto. Un abrazo y gracias por estar ahí :)

Ensalada de bulgur y pollo {con mi cesta de mimbre lista para el picnic}

Buenas, ¿qué tal? Espero que bien :)

Hoy no voy a extenderme demasiado, pues ando con prisas. No quería dejar de publicar, así que esta entrada será bastante breve ;-)

Aquí mañana es feriado, pues como os contaba en mi entrada anterior, este viernes se celebra la víspera del Midsommar, una fiesta que a los suecos les vuelve locos. La alegría se respira en el aire y todos los que pueden huyen de la ciudad al campo o a una casita en el archipiélago. A cualquier de sus miles de islas. Yo me he hecho la promesa de celebrar el Midsommar del año que viene fuera de Estocolmo, en alguna cabaña en el campo. A ver si logro cumplirla, ya os contaré cuando llegue el momento ;-)

De momento toca picnic en las afueras de Estocolmo (aún no hemos decidido dónde), pero eso es lo de menos. Campo y bosque es lo que sobra por estos lares. Hoy me compré mi cesta de mimbre para la comida del picnic (una tontería que he tenido en mente comprar desde el año pasado) y que espero poder llenar con cosas bien ricas que iremos preparando entre hoy y mañana. Con esta cesta (y la respectiva manta) ya tengo la excusa ideal para irnos de picnic todos los fines de semana que el tiempo lo permita ;-)

Por cierto, la ensalada que traigo hoy es ideal para llevarse de picnic. Es absolutamente deliciosa, lo prometo. Fresca, ligera y muy versátil. La podemos hacer con o sin pollo, con atún o en versión vegetariana, da igual. La mezcla de hierbas aromáticas, feta y tomates secos le dan mucho carácter y ese puntito de sabor que la hace memorable. Os va a encantar, estoy segura. En cuestión de un mes la he hecho varias veces y no me canso de comerla. Me encanta el bulgur y siempre lo compro integral. Si no tenemos bulgur, podemos utilizar quinoa o incluso arroz. En fin, son solamente unas ideas ;-)

Espero os guste mi propuesta de hoy, ya me contaréis si os animáis a prepararla.

Guardar & Imprimir Receta

Hoy estuve editando fotos del viaje a Madrid y del par de paseos que dimos todos juntos por el centro, algo que no siempre podemos hacer. Encontré un Madrid caluroso, vibrante y luminoso. Gracias a estas imágenes puedo viajar con la mente, bucear en la memoria  y  volver a vivir momentos y escenas cotidianas que de lo contrario hubieran quedado en el olvido. Ésa es la magia de la fotografía, archivar retazos de una realidad vivida, revivirla y compartirla con otros.

Me encanta observar los tejados de los edificios. Creo que encierran algo de misterio y cuentan no pocas historias. Será porque en Cuba la mayor parte de los edificios son de techo plano, algo que le da una aspecto totalmente diferente a la ciudad. O por todos los libros de cuentos que he leído desde pequeña y cuyas historias nacían o se desarrollaban en encantadoras buhardillas.

El maravilloso Parque del Retiro…. No hay visita a Madrid que se precie (por muchas que se hayan hecho) que no incluya un paseo por este oasis urbano. Y si además, está la Feria del Libro, ¡mejor que mejor!

Bueno, en mi próxima entrada os contaré qué tal nos fue en el picnic de Midsommar. No habrá fotos porque he tenido la mala fortuna de olvidar una batería y el cargador de mi cámara en Madrid. En estos días veré cómo solucionar el problema, pero de momento la batería de la cámara ha muerto y no tengo cómo recargarla. Así que sólo me dedicaré a disfrutar sin tener que documentar… lo cual por otro lado y para variar, tampoco está nada mal, ¿verdad?

Buen fin de semana a todos!

Glad Midsommar a mis lectores de Suecia!!!!

{Al final, veo que la entrada no me ha salido muy breve. La próxima será tipo telegrama…y sin fotos (es broma)}

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.342 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: