Pizza de patatas {Pequeños placeres de primavera}

Las mañanas ya van siendo otra cosa. El sol se cuela por las ventanas de la casa, atravesando las cortinas y dibujando en el tejido formas etéreas y caprichosas. Ya no tengo que tomarme mi primer café en la oscuridad de un tímido amanecer. Ahora me siento junto a la ventana, busco los rayos del sol y me dejo mimar con su calor, aún placentero a comienzos de primavera. Recibir la mañana en el salón, ahora bañado de luz, es la mejor terapia para comenzar bien el día.

Hace un par de semanas inauguramos en casa la temporada de terraza. Hicimos la primera visita al vivero, que no la última, donde compramos algunas plantas y unas cuantas hierbas aromáticas. Volver a hacer algo de vida en el exterior nos llena de entusiasmo, sobre todo después de haber pasado los últimos tres años en Suecia, donde comer fuera en el balcón era todo un acontecimiento. Poder sentarnos fuera a desayunar o a tomar el aperitivo me parece un verdadero lujo del que no pienso renunciar por nada del mundo….aunque algunas veces haya tenido que echarme una manta por encima.

Y para estar en sintonía con la primavera, os traigo una pizza de patatas deliciosa, ideal para esas cenitas de picoteo al aire libre, ahora que comienza el buen tiempo. Vi esta receta en el maravilloso blog de Juana, La Cocina de Babel, y nada más verla, me enamoré de esta pizza di patate alla pugliese. La he hecho muchas veces, siempre igual y con muchísimo éxito. La masa, hecha a base de harina y puré de patatas, queda crujiente y muy sabrosa. Para mí fue todo un descubrimiento y os recomiendo probarla.

La próxima vez tal vez cambie un poco los ingredientes… pero es que me gusta tanto así, que me va a costar un poco, lo reconozco.

Querida Juana, ¡mil gracias por la receta! Gracias a ti, este plato se ha convertido en una de nuestras cenas favoritas, por lo rica que queda y lo fácil y rápida que es de preparar. Ya veis, son todo ventajas ;-)

 

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Después de varios años, volvemos a tener en la terraza un arbusto de camelias. Espero podamos cuidarlo bien y que las flores se sientan a gusto en nuestra casa.

Disfrutad del día y de lo que queda de semana. Rodearos de flores, salid a la calle o al campo y dejaos llevar por la espontaneidad del momento. La primavera es un maravilloso regalo y en lo que a mí respecta, quiero estar muy presente para disfrutarla con mis cinco sentidos y emocionarme con su efímera belleza y sin perder la cabeza, que ya sabemos que la primavera, la sangre altera :))))

Sed muy felices y os mando a todos un cálido y primaveral abrazo.

 

Frittata con cebolla, ricotta y parmesano para Petit On

¡Hola, chic@s!

¿Qué tal la semana? Espero que bien.

No quería dejar pasar la entrada que publiqué ayer para Petit On. Como sabéis todos los meses se escoge un ingrediente diferente en el que basamos nuestras propuestas. El ingrediente estrella de este mes es el queso, uno de los alimentos que más me gustan. ¡Qué de cosas podemos hacer con queso! Por ejemplo, os propongo esta rica frittata con cebolla, tomate cherry, tomillo fresco, ricotta y parmesano. 

Queda riquísima y lo mejor de todo es que la podéis adaptar a los ingredientes que queráis: queso de cabra en vez de ricotta, albahaca y romero en vez de tomillo, unos trocitos de jamón serrano o alguna que otra verdura de primavera… La elección es vuestra y ya sea para el desayuno del domingo o para una cena ligera a mediados de semana, estoy segura de que os vais a quedar satisfechos. ¡Ya me contaréis!

Aquí tenéis el enlace de Petit On con la receta. Espero os guste :-)

Nos vemos pronto. Que tengáis una feliz tarde :)

Crema de coliflor y queso Gruyère {Mañana no es un día cualquiera}

El invierno nos malcría de vez en cuando regalándonos espléndidos días de sol. Días en los que hay que salir a la calle sí o sí a respirar aire fresco y a perseguir las huellas que el sol y las sombras  van dejando en las fachadas y calles de la ciudad.

A veces hasta me veo obligada a cerrar las persianas de casa para evitar tanto resplandor. El sol puede llegar a ser también un poco inoportuno, incluso aquí en el norte de Europa. A pesar de todo, hace frío, pues estamos en pleno invierno. Por lo tanto, los guisos y sopas nos siguen acompañando casi a diario, algo que me alegra inmensamente pues soy muy amante de los platos de cuchara. Con su poder reconfortante, tienen el don de hacerme feliz y de transportarme a la infancia, cuando las cosas eran más sencillas y era mi madre la que guisaba ricas sopas, casi siempre de origen ruso. De la misma forma, he intentado inculcarle a mis hijos el amor por las sopas y cremas. Ellos las comen sin problemas, y lo que es más importante, las disfrutan mucho.

Me encanta verlos comer, cuando lo hacen con ganas. Soy un poco pesada, pues durante la comida, les pregunto varias veces si está rico y si les gusta lo que comen. Ver cómo me responden de vuelta, asintiendo enérgicamente con la cabeza es de las mayores alegrías que me pueden dar. Y si luego al terminar se me acercan y me dan las gracias por la comida, el riesgo de comérmelos a besos y de empacharme de tanto amor materno es ya bastante serio. En esos momentos hasta se me puede olvidar cuando hacen totalmente lo contrario: salir disparados de la mesa, sin pedir permiso ni dirigirnos una mirada, una vez que han terminado de comer…. o lo que es peor aún, sin haber finalizado.

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Bueno, el caso es que esta crema de coliflor fue del gusto de todos los habitantes de la casa. Me costó un poco de trabajo convencer a Maia de que NO era una crema de plátano…. imagino que por el color ;-) En cualquier caso, está riquísima y os animo a que la preparéis sin falta antes de que finalice el invierno. 

Me tenéis que perdonar tanta charla sobre H&M y su comportamiento. Sé que no es del todo relevante, pero es que mañana es un día especial, y yo ando un poco sensible. Mañana estaremos de cumpleaños, pues Hugo y Maia cumplen 4 años. Mis dos tesoros, qué grandes están ya….

Ahora me queda ver con qué puedo homenajearlos mañana para cenar. Quiero que disfruten, que se lo coman todo todito, aunque creo que esta vez serán los papis los que tendrán que darles las gracias a ellos por estos cuatro años tan intensos y emocionantes.

Y que vengan muchos más. ¡¡¡Muchísimas felicidades, H&M!!!

Crema de chocolate y avellanas {¿Quién dijo frío?}

¡Buenos y nevados días!

Hoy hemos amanecido con -16 grados. Eso sí, con un sol impresionante y un cielo azul maravilloso…. Casi siempre suele ser así, cuando más frío hace, más bonitos y luminosos son los días. Parece que el tiempo nos quisiera jugar una mala pasada, te invita a salir y disfrutar de esa luz tan linda y del aire puro, pero una vez fuera te das cuenta de que tal vez hubiera sido mejor quedarte dentro y disfrutar de este día de invierno resguardada del frío y a través de la ventana….

Sin embargo, esos gélidos días también tienen su encanto. Bien abrigados, da gusto salir a la calle un rato y  gozar de todo aquello que el invierno escandinavo tiene para ofrecernos: la misteriosa belleza de los árboles escarchados, los tejados en blanco, la nieve que resplandece o la quietud de un bosque que parece dormido. También nos trae el olor a leña y a pueblo, ciudades envueltas en luces de colores y el sonido de las aves migratorias que huyen del frío a tierras más cálidas.

Hace frío, pero estoy dispuesta a disfrutarlo, venga lo que venga.

Hoy traigo un postre de lo más sencillo, pero pero no por eso menos rico: unas copitas con crema de chocolate y avellana.  Ya era hora de publicar una receta con chocolate, no recuerdo cuándo fue la última vez. Fácil y rápido de preparar. En diez minutos lo tenemos listo, algo que siempre se agradece, sobre todo durante este mes, que suele tener un ritmo a veces trepidante con tantas fiestas y celebraciones. Si os gustan el chocolate y las avellanas, os encantará. Tomad nota de la receta ;-)

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El sábado estrenamos nuestro calendario de Adviento. Los sobres no contienen nada del otro mundo, golosinas varias, pero ¡qué ilusión levantarse cada mañana y durante un mes entero con la certeza de descubrir una pequeña sorpresa en el interior de cada paquete! No sé, yo  nunca tuve esta experiencia, pero me pongo en el lugar de H&M y no puedo hacer otra cosa que imaginarme lo feliz que estaría cada primero de diciembre.

Os deseo a todos una estupenda semana. Y para mí deseo que el frío nos dé una tregua y suban un poco las temperaturas. Que todavía queda mucho invierno por delante.

Clafoutis de ciruelas {Mañana puede ser un gran día}

Me gusta mucho el clafoutis, aunque hasta ahora nunca lo había comido de ciruelas. Es una tarta suave, con una consistencia que recuerda muy ligeramente al flan, y que es un clásico de la repostería francesa. La versión más tradicional y tal vez la más conocida se prepara con cerezas, aunque las opciones con ciruelas, manzanas o peras están también muy extendidas. Ya sabéis que tengo debilidad por las ciruelas, así que ésta era una receta que ha estado en mi lista de pendientes desde hace mucho tiempo.

Es un postre que se prepara en nada y sin demasiado esfuerzo, ideal para esos días en los que tenemos poco tiempo pero sí ganas de mimar a nuestros comensales. Además, es una tarta bonita de ver y queda muy mona en moldes individuales :)

Me ha gustado mucho esta receta por la textura un tanto cremosa de la masa. Me encanta tomar el clafoutis recién hecho, cuando aún está tibio y el olor a vainilla, leche y fruta inunda la cocina y el resto de la casa.  Durante la mini sesión de fotos, tuve que esforzarme al máximo para no meter la cuchara en la fuente. Tras unas pocas tomas, no pude resistirme y me vi obligada a “estropear” la tarta con unas cuantas cucharadas que me supieron a gloria. Qué le vamos a hacer, hay días en los que la fuerza de voluntad brilla por su ausencia.

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Por cierto, hoy es un día raro. Con el día de hoy, me despido de la década de los treinta, la más importante de mi vida. Mañana cumpliré 40 años y no sé si estoy lista para tal acontecimiento. No estoy deprimida, pero sí con un estado de ánimo peculiar, entre perdida y a medio camino hacia no sé bien dónde, llena de interrogantes y sentimientos encontrados. Me alegra poder cumplir años y ver crecer a mis hijos, pero intuyo que a partir de hora los cambios de década no van a ser muy fáciles de asumir.

Intentaré vivir a tope este último día como treintañera y recibir los cuarenta con una sonrisa y buena disposición.

Después de todo, mañana puede ser un gran día, y tengo que estar preparada :)

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