Tarta tropical de naranja y fruta de la pasión

Hace un par de meses encontré la receta de esta fabulosa tarta en una revista sueca de la cual no recuerdo el nombre y que estuve ojeando por casualidad una tarde de invierno en casa de mis padres. Con sólo ver la foto de aquella tarta, estaba convencida de que el resultado no podía defraudarme…. Un postre así de lindo y de apetitoso tenía que saber a gloria!

Al final he tardado algunas semanas en decidirme a preparar esta tarta, pero la espera bien ha valido la pena. La invitación a una barbacoa de domingo a casa de unos amigos, que además han estrenado casa, fue motivo más que suficiente para probar esta nueva receta (gracias por la invitación, querida amiga). El resultado me ha parecido realmente extraordinario, sobre todo por su delicioso aroma y ese toque agridulce y algo exótico que le da la fruta de la pasión, también conocida en toda Latinoamérica  por maracuyá.

La tarta fue todo un éxito, unos cuantos repitieron ración, mientras otros nos quedamos con ganas de hacerlo. Fue el final perfecto para una comida de domingo, y mientras disfrutaba  de este exuberante postre, me sentí inmensamente feliz al poder recordar los sabores y olores tropicales de mi patria, tan familiares y queridos, pero a la vez un poco olvidados en mi día a día. Creo que a mis amigos anfitriones, que son una familia cubana afincada en Suecia desde hace muchos años, experimentaron lo mismo. Ya les preguntaré si revivieron los mismos recuerdos.

Cada vez que encuentro una receta así de buena me siento muy agradecida al destino por habérmela puesto en mi camino, pues la encontré de forma totalmente casual y desde ayer se ha convertido en un clásico para mí. Ahora yo la pongo en vuestro camino  con toda mi ilusión y aunque no me haya quedado tan bonita como en la foto de la revista, espero que os resulte igual de rica. Ya me contaréis.

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