Hojaldre de queso de cabra, higos y jamón

Γειά σου, (léase “Yasu”), o lo que es lo mismo, Hola en griego. ¡Holaaaa! Ya estoy de vuelta por tierras escandinavas, después de unas mini vacaciones en la isla griega de Corfú. Qué puedo decir de esta maravillosa isla… pues que me ha encantado, que me he quedado prendada de su belleza un tanto salvaje, que allí me sentí feliz como una niña, que me hubiera quedado por esos lares por tiempo indefinido y que una vez aquí, ya la estoy echando de menos….. Sé que tal vez me estoy poniendo un poco lírica y sentimental, pero es que yo tengo cierta debilidad por Grecia y sus islas, lo reconozco. Y Corfú, en concreto, es más que recomendable por mil y una razones: por esos interminables bosques de olivos que con toda su majestuosidad parecen estar ahí desde tiempos inmemoriales, por sus aguas increíblemente cristalinas, por la exuberancia de su naturaleza, por el embriagador olor de sus árboles, por esos limoneros cargados de limones a más no poder, por sus escarpadas costas  que crean paisajes de infarto, por esas calas de color esmeralda que aparecen cuando menos te lo esperas y sus magníficas playas de arena, por las buganvillas más lindas que he visto nunca, por la influencia italiana en la arquitectura de Kerkyra, la capital, y que inevitablemente te lleva a la península itálica, por la simpatía y cercanía de su gente y cómo no,  por la comida…. tardaré mucho en olvidar ese mocacchino que me tomé una calurosa tarde en Liston, la calle de los cafés, o el café fredo que se tomaba mi marido cada vez que tenía la oportunidad,  o el sabor de las frutas y hortalizas, o la sencillez y contundencia de platos típicos como la pastisada o el sofrito, resultado de la influencia italiana en la isla. Podría seguir y seguir, pero como no quiero ser demasiado pesada, os dejo con algunas imágenes de este paraíso del mar Jónico.

Bueno, ahora vamos con la receta de hoy, que por cierto, no tiene nada que ver con Grecia. Siento decepcionar, pero el tema griego lo dejamos para otra ocasión ;-)

Hoy os propongo un hojaldre de queso de cabra, higos y jamón que sabe a gloria y es muy, muy fácil de preparar (si compramos la masa de hojaldre ya preparada, claro). Es ideal para una cena ligera de pictoeo o como entrante. Además, me parece que es un plato muy bonito, de esos que alegran la vista, así que os animo a prepararlo, con jamón, o sin él…. queda divino como sea ;-)

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Ya me contaréis qué os parece :) Nos vemos!