Kanelbullar, o Rollitos suecos de canela (con dos tipos de relleno)

Cualquiera que haya visitado Suecia o cualquier otro país nórdico seguramente sabe que los kanelbullar (rollitos de canela) son toda una institución por estos lares. Los venden donde sea, los comen a diario y los preparan en todas las casas, una actividad muy extendida entre las familias con niños, a quienes les encanta participar en estas labores. Un kanelbulle recién hecho es una delicia, y si además, tiene la masa suave y esponjosa y huele a canela y cardamomo, ¡no hay más de qué hablar! Podría comerme más de uno, dos o tres… ¡lo prometo!

Lo mejor de los kanelbullar es lo versátiles que son, ya que podemos preparar muchos tipos de relleno y hacerlos más interesantes. El relleno clásico es con mantequilla, azúcar y canela, pero mis rollitos favoritos son los rellenos de arándanos y más todavía los de manzana y pasta de almendra. ¡Son mi perdición! Otro aspecto positivo de estos bollitos es que aunque hayamos hecho unos cuantos, no nos los tenemos que comer todos, pues siempre existe la opción de congelarlos. Se conservan de maravilla y se descongelan rapidísimo. Así las cosas, cuando no tengamos nada para el café, sacamos unos rollitos del congelador, los metemos tal cual en el horno y en un ratito tenemos unos kanelbullar recién salidos del horno. Ideal para una visita inesperada ;-)

Hoy os presento la receta básica de la masa, a la cual he añadido cardamomo, pues  le da un sabor y aroma a la masa estupendos. Además, os sugiero dos tipos de relleno: uno de frutos secos, que podéis variar según vuestro gusto, y otro de manzana y pasta de almendra, mi relleno favorito. Al llevar almendra, estos rollitos tienen mucho sabor y la manzana rallada les aporta mucha jugosidad.

En Suecia, como en algunos otros países, es posible comprar la pasta de almendra (mandelmassa en sueco) ya preparada en cualquier supermercado, lo cual es muy cómodo. Pero también es muy fácil de preparar en casa, pues sólo necesitamos mezclar bien almendra molida, azúcar y un poco de agua o leche hasta lograr una pasta bien espesa. Es muy parecida al mazapán, aunque este último es bastante más dulce. En caso de que nos sobre pasta de almendra, la podemos envolver en plástico y guardar en la nevera para utilizar en alguna otra receta.

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Para preparar la masa:

Añadir el cardamomo a la leche y calentar hasta que la leche esté tibia (unos 37 °C), pero nunca caliente.

En un bol, desmenuzamos la levadura fresca y la disolvemos con la leche tibia, el azúcar, la sal, la mantequilla blanda y el huevo.

Poco a poco, ir incorporando la harina y  mezclar bien hasta alcanzar una masa suave pero elástica. Amasar durante unos minutos.

Dejar reposar la masa en un cuenco tapado con un paño de cocina durante 45-60 minutos hasta que la masa haya doblado su volumen.

Cuando hayan transcurrido los 45-60 minutos, sacar la masa del cuenco, depositarla en una superficie previamente enharinada y preparar los rollitos con el relleno deseado.

Relleno de frutos secos:

Preparar la masa según la receta descrita previamente.

Trocear con un cuchillo las nueces, pecanas o avellanas y mezclarlas con la mantequilla bien blanda, el azúcar, la canela y las pasas hasta alcanzar una masa  bien cremosa.

Con un rodillo, y sobre una superficie bien enharinada, ir trabajando la masa hasta lograr un rectángulo bastante fino de 30 x 20 cm aproximadamente. Distribuimos la crema de relleno y los frutos secos por toda la superficie. 

Enrollar el rectángulo hasta formar un rollo (lo más apretado posible), que iremos cortando en trocitos de unos 2 cm de ancho. Depositar los rollitos directamente en la bandeja de hornear, previamente forrada con papel de horno, o en unos moldecitos de papel para magdalenas. 

Precalentar el horno a 200 °C. Tapar los rollitos con un paño y dejar reposar durante 45-60 minutos.

Una vez transcurrido este tiempo, le damos unas pinceladas de huevo batido a cada rollito y le echamos unas almendras fileteadas por encima. Hornear durante 10-15 minutos a 200 °C.

Relleno de manzanas y pasta de almendra:

Preparar la masa según la receta descrita previamente.

Mezclar la mantequilla, el azúcar, la canela, y la pasta de almendra rallada o desmenuzada hasta formar una masa cremosa. 

Con un rodillo, y sobre una superficie bien enharinada, ir trabajando la masa hasta lograr un rectángulo bastante fino de 30 x 20 cm aproximadamente. Distribuimos el relleno y por encima las manzanas ralladas en grueso. 

Enrollar el rectángulo hasta formar un rollo (lo más apretado posible), que iremos cortando en trocitos de unos 2 cm de ancho. Depositar los rollitos directamente en la bandeja de hornear, previamente forrada con papel de horno, o en unos moldecitos de papel para magdalenas. 

Precalentar el horno a 200 °C. Tapar los rollitos con un paño y dejar reposar durante 45-60 minutos.

Una vez transcurrido este tiempo, le damos unas pinceladas de huevo batido a cada rollito y le echamos unas almendras fileteadas por encima. Hornear durante 10-15 minutos a 200 °C.

Ya está :) Parece muy lioso, pero no lo es tanto. Además, todo es cuestión de práctica. La primera vez que hice kanelbullar, no me quedaron muy allá, se me salió el relleno de arándanos, los enrollé por el lado que no era… Con tanto estrés,  hasta se me olvidó echar la pasta de almendra… en fin, un pequeño desastre. Sin embargo, he sido persistente y poquito a poco he ido perfeccionando la técnica. Creo que los rollitos de ahora no me salen nada mal, así que tengo más de uno congelado esperando a que alguien se anime a hacerme la visita ;-)

Espero os guste :-)