Red Velvet Cake {Cumpleaños Feliz…}

Hoy tocaba otro post, pero la actualidad manda, así que he decidido hacer un pequeño cambio de planes ;-)  Las pastitas las dejamos para la próxima vez. Las pobres, con lo ricas que estaban les ha tocado esperar una eternidad su turno. Pero todo llega ;-) Espero no os importe demasiado y que no os defraude con mi propuesta de hoy.

Ayer fue mi cumpleaños (me estoy acercando peligrosamente a una nueva década), y por ese motivo os traigo una tarta, o más bien, mi tarta de cumpleaños. Por cierto, muchísimas gracias a todos los amigos de Facebook que me han felicitado. No saben cuánta ilusión me ha hecho, les estoy muy agradecida a todos! Facebook tiene sus cosas y a veces me desespera, pero para esto y cuatro cosas más es genial, ¿a que sí? Bueno, gracias nuevamente y miles de besos y achuchones para todos!

Como estoy recién mudada (y también agotada, agobiada y atolondrada), este año no he hecho ninguna celebración especial. No me he podido centrar demasiado y debido al cansancio no he tenido muchas ganas de cocinar tampoco. La idea era disfrutar de una sencilla merienda, en unión de mi marido, mis hijos, mis padres, mi hermano y mi cuñada….  y poco más. Lo único que preparé personalmente fue esta sencilla tarta, que llevaba tiempo queriendo hacer. No tardé casi nada en hacerla y sorprendentemente, me sobró tiempo para hacerle unas fotos y todo, algo que en principio no había planeado.

Esta tarta tiene su origen en el sur de los Estados Unidos y debe su nombre a la reacción química que se  produce entre el vinagre de vino blanco, el chocolate y la buttermilk, dando como resultado una masa de color rojizo. También he visto recetas con remolacha, aunque hoy en día se utiliza colorante para reforzar el color rojo.

Es una pena que no os pueda mostrar una foto del corte, pero como comprenderéis la tarta tenía que mantenerse intacta para el momento de apagar las velas, ritual que por cierto, a mi hijos les vuelve locos. Realmente, parecían ellos los del cumpleaños y me robaron todo el protagonismo, pero ya se sabe que en una casa con niños (pequeños y no tanto) éstos suelen ser los verdaderos protagonistas. Tampoco a mí me importa y si apagar velas les pone tan contentos, ¿pues qué se le va a hacer? Eso sí, ayer no podía no acordarme del primer cumpleaños de Hugo y Maia, cuando todo este tema de apagar luces, soplar velas y cantar Cumpleaños feliz… les asustó de tal manera, que se pusieron a llorar como locos…. Como era de esperar, las velitas las tuvimos que apagar el papi y yo, y no recuerdo si algún familiar más…. ¡Cómo cambian las cosas, quién los ha visto y quién los ve ahora! ¡Cuánto han espabilado!

En cualquier caso, el tiempo pasa,  la vida sigue su ritmo y esta mañana yo me he levantado un año mayor. No me importa demasiado, aunque mentiría un poco si no dijera que me encantaría quedarme en los treinta o que no siento algo de nostalgia cuando veo mis fotos de niña o de adolescente, o las de mis papis tan guapos y jovencitos, o las de mi hermano de pequeñito…. O cuando veo fotos de familiares queridos que ya no están con nosotros… Caramba, me estoy poniendo melancólica y no es justo pues tengo muchos motivos para estar feliz y agradecida también, aunque sea un año mayor. Estoy aquí, haciendo tartas, comiéndome un trocito (o dos), disfrutando de cómo mis hijos me cantan Cumpleaños feliz en versión española, cubana y sueca y no puedo pedir más…. bueno sí, que a la mañana siguiente la tarta no me pasara factura en la báscula, por ejemplo….

Espero os guste mi Red Velvet Cake. Me hubiera encantado que hubieseis podido probar un trocito de tarta ;-) Estaba deliciosa: esponjosa, jugosa, dulce lo justo y con el punto acidillo del queso y las frambuesas. ¡¡¡¡Muy, muy recomendable!!!!

¡Hasta la próxima! Un beso :)

{Un comentario sobre la receta: ésta es una adaptación sueca del clásico estadounidense. En Suecia, se utilizan muy a menudo los decilitros (dl) también para medir el azúcar o la harina, y no sólo para los líquidos. Hay tablas de conversión, en dependencia del producto, pues no pesa lo mismo 1 dl de azúcar blanca que de harina, pero en estos casos yo suelo utilizar las medidas originales de decilitros o mililitros, y siempre queda genial. Por eso he decidido dejar las cantidades originales en dl en caso de que las queráis utilizar, aunque he convertido las cantidades de harina y azúcar a gramos y he puesto la equivalencia entre paréntesis}.

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