Galletas de arándanos rojos y pistachos {Sweet November}

Octubre se ha ido ya, y siento un poco de pena, pues ha sido uno de los octubres más bonitos que he vivido  en Estocolmo. Cuando aterrizamos aquí  el año pasado un 12 de octubre, hacía más frío que el que hace ahora en noviembre y a finales de mes ya había nevado y todo. Este mes de octubre nos ha regalado muchísimos días cálidos, claros y soleados, pero nunca se sabe. El tiempo por estas latitudes es muy impredecible: a veces es imposible saber cómo se va a comportar no sólo al día siguiente, sino al final del día. Os dejo con una fotos bastante otoñales de mi nuevo barrio.

A ver qué nos depara el mes más oscuro del año: noviembre. A pesar de la oscuridad, es un mes que me gusta. Nací en noviembre y tal vez por eso le estaré eternamente agradecida :)

El otoño ha llegado también a mi casa, y con él las primeras velas encendidas (a veces incluso para desayunar), los primeros tulipanes (una de mis flores preferidas) y las ganas aún mayores de hornear y hornear (me tengo que poner límites, pues si por mí fuera hornearía casi a diario y me pondría como un tonel, ¡y eso no puede ser!).

Tengo mi futuro estudio lleno de cajas de libros que han viajado desde Madrid, pero hasta que no compre unas estanterías no lo podré habilitar y ocupar (¡qué ganas!). Por ahora paso mi tiempo en la cocina, donde trabajo, cocino, leo… es mi cuartel general y desde luego la estancia más agradable de la casa nueva. Es amplia y muy luminosa, con unas ventanas enormes. Es un verdadero placer simplemente estar ahí (o aquí).

Hoy traigo una receta muy rica y súper fácil de hacer: galletas de arándanos rojos (cranberries) deshidratados y pistachos. Deliciosas, así de simple.

Les presento a nuestro gato Milú. Cuando estaba haciendo las fotos se acercó enseguida (es muy curioso) y se quedó un buen rato a mi lado. Tiene 7 años y lleva con nosotros desde que tenía 1 mes. Hace tiempo ya que dejó de ser un gato inquieto y revoltoso, ahora se pasa gran parte del día durmiendo. Además, hemos notado que desde que vino a Suecia está bastante tristón…. En Madrid teníamos una terraza bien grande en la que pasaba  mucho tiempo, observando el vecindario, cazando insectos y viendo a los pájaros volar. Aquí apenas sale al balcón, por mucho que lo invite a hacerlo… No sé si esto se debe al cambio de ambiente o también a la edad, aunque tampoco es tan mayor. ¿Será que echa tanto de menos Madrid?

Espero os haya hecho ilusión conocer a uno de los miembros de la familia ;-) A mí me ha encantado presentároslo….

Ya me diréis qué os parecen estas pastitas. En casa volaron y las pienso repetir muy pronto.

¡Os deseo un magnífico fin de semana!

Nos vemos, a ver qué os preparo para la próxima ;-)

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