Brioches {saboreando momentos}

Hola y buen martes a todos :) Espero que la semana haya comenzado bien. La mía está siendo un poco más tranquila, las cosas están volviendo a su rutina, a pesar de que aún queda mucho por colocar y organizar. Pero vamos poco a poco, que todavía tenemos muchos meses de frío por delante para estar en casa y acomodarla a nuestro gusto.

Últimamente no he estado muy activa en la cocina. El estrés y agotamiento producidos por la mudanza, al igual que los cambios que ésta conlleva me han llevado a sentirme poco inspirada frente a los fogones. Si no fuera por Hugo y Maia creo que apenas hubiese cocinado nada en estas dos semanas. Pero con peques en casa hay que cocinar, estés o no inspirada. Ellos no entienden de cansancio ni apatías….

Gracias a dios ya estoy volviendo a mi ser desde hace unos días. El domingo me puse el delantal bien temprano con la misma ilusión de antes y pasé toda la mañana en la cocina. Terminé muerta de cansancio, pero feliz :)

A pesar de esta apatía temporal por la gastronomía (llamémosla así), lo que sí preparé dos fines de semana seguidos fueron estos maravillosos brioches, que han alegrado sobremanera nuestros desayunos de domingo. Nunca antes los había preparado, pero se me habían antojado no sé bien por qué y apenas recién mudada, con el salón todavía lleno de cajas, pasé más tiempo de la cuenta buscando una buena receta de brioches. Cuando vi la receta de Eva, de Ma petite boulangerie, decidí terminar  con la búsqueda y prepararlos al día siguiente, que además era mi cumpleaños. Fueron todo un éxito. Salieron unos panecillos deliciosos, suaves y esponjosos, con todos los atributos de un buen brioche. Eva, mil gracias por la receta de mi parte y del resto de la familia :)

Ésta es mi aportación a La Receta del 15, organizada por Els Fogons de la Bordeta y que este mes de noviembre tenía como tema el Pan. Me pareció una propuesta estupenda, así que me no dudé ni en segundo en participar.

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Espero os hayan gustado mis brioches (o más bien los de Eva). Os aseguro que no son nada difíciles de hacer y el resultado vale muchísimo la pena. Pocos pueden resistirse al olor que desprenden estos panecillos desde el horno o a la textura de un brioche recién hecho y todavía calentito… Son pequeños momentos que no tienen precio pero sí mucha magia y que ayudan a hacer nuestro día a día más amable y reconfortante. Para mí, uno de esos momentos que procuro mantener a diario corresponden al primer café de la mañana, que me tomo en cuanto me levanto cada día y cuando aún toda la casa duerme, bien cargadito y no demasiado dulce, en tacitas bien pequeñas, como se toma en mi tierra. Ningún otro café del día sabe igual que éste, lo juro. Para mí es un ritual mágico, que hace milagros y que me llena de fuerza e ilusión para afrontar el día que recién comienza…. y cómo no, a los terremotos de mis hijos que se levantan con toda la energía del mundo (a veces cuando aún no he podido terminar ese primer café….)

Os deseo una semana con muchos momentos mágicos, sepan o no a café….