Beuf Bourguignon {un vinito, por favor}

Este guiso de ternera es uno de los platos más conocidos de la gastronomía francesa, así que hoy no pretendo ser original. Lo voy a resumir de forma muy sencilla: aquellos a quienes le guste la carne y nunca lo hayan probado, tienen el deber, la obligación de correr a prepararlo ya mismo, pues no saben lo que se han perdido, así de simple. Me he encontrado con varias versiones del beuf bourguignon: al horno, en cacerola, con más o menos verduras, pero el ingrediente estrella, ése que lo hace especial, que justifica su nombre y que no puede faltar bajo ningún concepto es el vino tinto. Preferiblemente un buen Borgoña, pero si os cuesta conseguirlo, lo podréis sustituir con cualquier otro vino tinto de buena calidad. Ésta es una receta algo simplificada, pues no requiere marinar la carne en vino durante 10-12 horas, como lo he hecho en otras ocasiones. De esta manera, el sabor del vino es menos potente y pronunciado, aunque no deja de notarse. Es importante guisar la carne a fuego lento durante un par de horas, dedicándole así un poco de amor y atención, aunque ambos “aderezos” no deberían faltar nunca en ningún guiso hecho en casa, ¿verdad? Y una cosa es segura: el resultado es fabuloso.  Por algo este plato es todo un clásico, de esos que repites con gusto una y otra vez sin llegar a cansarte.

Una de las curiosidades de este país llamado Suecia es que el alcohol es monopolio del estado, así que todas las bebidas alcohólicas con un porcentaje superior al 3,5% sólo pueden adquirirse en Systembolaget, las tiendas de licor propiedad del estado. De esta manera se pretende controlar el consumo de alcohol, pues por estas latitudes el alcoholismo ha sido durante siglos un verdadero problema. Estas tiendas abren de lunes a viernes de 10 a 19 y los sábados sólo por la mañana, así que ya os podréis imaginar las colas que se forman los viernes por la tarde, cuando los suecos se abastecen de bebidas alcohólicas para todo el fin de semana. Mejor evitar el Systembolaget un viernes pasadas las cinco, os lo aseguro. Por este motivo es importante planear nuestro consumo de alcohol para el fin de semana, sobre todo si tenemos prevista alguna visita. ¡No vaya a ser que nos quedemos sin nada que ofrecerle a los invitados! 

Con dichas restricciones, todo este asunto del Systembolaget puede llegar a ser un poco incómodo, para qué engañarnos, y más si no estamos muy acostumbrados. Sin embargo, hay algunos aspectos bastante positivos,  sobre todo, la enorme variedad de productos de todo tipo que ofrece el Systembolaget, es increíble. En cuanto a  vinos (lo mismo que para cervezas y demás productos que no consumo mucho), los hay de todos los rincones del mundo, algo que me resulta fascinante. Poder elegir entre un vino de Nueva Zelanda, Sudáfrica o California me parece un lujo y una verdadera aventura. Es como viajar  por el mundo a través del universo del vino… No he estado nunca en Australia, pero me entusiasman sus vinos blancos.  Sueño con viajar algún día a esa lejana tierra y visitar los viñedos de Hunter Valley, en la región vinícola de New South Wales, por poner un ejemplo (¡soñar no cuesta nada!).

Así las cosas, comprar un buen Borgoña para mi beuf bourguignon no ha sido un mayor problema ;-)

Preparé este guiso para la comida del domingo. Lo acompañamos con unas patatas asadas doradas y crujientes. Un plato para disfrutar y saborear con calma y en buena compañía, para perder el sentido y dar gracias a la vida por tanta bondad ofrecida. Como cualquier puchero que se prepara lentamente, es un plato que de alguna manera simboliza mimo, cariño y dedicación. Por lo general, solemos preparar  un guiso así a gente que queremos y que nos apetece mimar un poco, ¿no os parece?

No olvidéis el pan y un buen vino tinto para acompañar la comida, pues como bien dice el dicho, con pan y vino se anda el camino ;-)  

Guardar & Imprimir Receta

Espero os animéis a prepararlo, ya me contaréis qué tal os ha ido. Bon appétit!