Celebrando el Primer Adviento {y dando la vuelta al mundo un mes más}

Hola a todos, ¿qué tal va la semana? Espero que bien…. Yo estoy volviendo a la rutina, después de un par de semanas algo moviditas en el peor sentido. Primero se enfermaron mis hijos, y luego ha caído yo. He estado varios días con el estómago destrozado, así que no he tenido mucho ánimo para cocinar ni sentarme frente al ordenador. Ya estoy casi bien, con muchas ganas de retomar mi blog, aunque hoy he vuelto con muchas fotos pero ninguna receta. Espero no os importe demasiado. La próxima vez habrá receta, lo prometo.

El domingo pasado dimos la bienvenida oficial a la temporada navideña. En los países nórdicos ésta comienza con el Primer Adviento, una tradición que muchos de vosotros conocen. A mí me gusta mucho y me parece una manera sencilla pero entrañable de vivir estas semanas pre-festivas. Para aquellos que no conozcan esta costumbre, el Adviento comienza a celebrarse cuatro domingos antes del día de Navidad. Se usan unos candelabros de cuatro velas  por cada domingo de Adviento (como el que veis en la foto de abajo), que se rellenan de musgo fresco o de ramas secas y piñas. El domingo pasado encendimos la primera vela, el que viene encenderemos la segunda también y así hasta Navidad. El momento de encender las velas es un pequeño ritual que se realiza en familia, o entre amigos, siempre por la tarde-noche y en el que  jamás puede faltar el glögg, vino caliente especiado (¡me encanta!), las pepparkakor (galletas de jengibre) y todas las cositas ricas que se nos ocurran. El vino se suele tomar con pasas y almendras, que se echan directamente en la tacita.

Como podéis ver, el ROJO es la el color de la Navidad sueca… No es del todo raro, hay que darle algo de vidilla a estos días fríos y oscuros.

Os he mostrado un pequeño rinconcito de mi casa, en concreto de mi cocina, lugar en el que me encanta estar, como ya sabéis ;-) Y bueno, si queréis ver más, os muestro la última adquisición que hicimos para mi espacio preferido. Se trata de un sencillo mueble para guardar vajilla y demás cacharros, que si bien no es nada del otro mundo, me viene genial y me gusta mucho, ¡sí señor!  (Ah, y aprovecho la ocasión para darle las gracias a mi querido marido, que es un fenómeno armando muebles: en hora y media  montó este mueble; yo habría tardado días en hacerlo).  Lo adoro, y no sólo por esto ;-)

Seguramente podréis reconocer algunas tacitas y cuenquitos que suelo utilizar para mis fotos ;-)

He aquí una hortensia que compré a finales de verano, que se me secó un par de semanas después pero que a mí me parece tan linda, que creo estaré conmigo para siempre :)

Y bueno, es hora de publicar mi aportación para el grupo de Flickr La Vuelta al Mundo, que este mes de Noviembre tenía como tema los Dípitcos. Éstas son algunas de mis propuestas. Espero os gusten.

Os deseo que esta semana transcurra con paz y armonía y que el estrés pre-Navideño que se instala cada año entre nosotros no resulte demasiado agobiante. Me encantan las Navidades, pero creo que pueden llegar a estropearse bastante con tanto ajetreo general y un ritmo a veces demasiado acelerado. Un poquito de tranquilidad y sosiego no estarían de más por estas fechas, ¿no os parece?

Sed felices y nos vemos en unos días. Hasta entonces pues :)