Sticky buns de canela, nueces y arándanos rojos {esas pequeñas grandes verdades}

¡Muy buenas!

Parecía que no iba a llegar nunca, pero aquí estamos, cuarto domingo de Adviento, con nuestras cuatro velas encendidas y las Navidades a la vuelta de la esquina. En momentos así me resulta imposible evitar la típica frase de ¡cómo pasa el tiempo! 

Cada fin de año me siento un poco impresionada ante la velocidad con la que pasan los años y  la naturaleza imparable de ese concepto humano llamado tiempo. Nuestra existencia sólo tiene una dirección, hacia delante, y cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de hacer con su vida el recorrido correcto, el más auténtico y armonioso posible,  y  de no caer en la tentación de dejarse llevar  por la corriente y vivir una vida con la que al final del día nos identificamos poco o nada. Nuestra vida nos corresponde  por completo y si bien es verdad que hay miles de cosas que no podemos controlar, sí está en nuestras manos decidir cómo queremos vivirla y disfrutarla. Nadie lo hará por nosotros….

No es que ahora pretenda descubrir el agua tibia ni nada parecido. Son obviedades, lo sé, pero son pequeñas grandes verdades que muchas veces olvidamos en nuestro día a día. De vez en cuando deberíamos parar, mirar a nuestro alrededor y valorar si nos gusta nuestra vida y si es la vida que realmente queremos tener.
Es evidente que por estas fechas me pongo un poco (o bastante) melodramática… Qué le vamos a hacer, ¡es mi naturaleza! Espero me perdonéis ;-)

Reflexiones aparte y pasando a un plano mucho más trivial, hoy quería compartir con vosotros la receta de estos sticky buns, los rollitos de canela estadounidenses. Suelen tener un glaseado por encima, de ahí lo de sticky, o pegajoso…. Me gusta variar el relleno y aunque la última vez los hice de azúcar moreno, pasas y canela, esta vez opté por una versión un poco menos ortodoxa, pero deliciosa, con canela, nueces y arándanos rojos deshidratados. ¿Qué os voy a decir? Que quedan realmente estupendos. Recién hechos eran pura delicia, la masa estaba tan suave que parecía algodón. Me comí dos en un pis pas pues era imposible resistirse.

Y os digo lo mismo que cuando publiqué la receta de los rollitos de canela suecos: como salen bastantes, yo los congelo recién hechos. Me dejo unos pocos fuera, y el resto, al congelador.

Hoy mismo saqué unos cuantos congelados, los metí en el horno y unos minutos más tarde, estábamos desayunando unos sticky buns esponjosos y calentitos. Todo un lujo para una mañana gris de domingo y con un tiempo espantoso fuera. La pequeña familia reunida de nuevo (mi marido había estado fuera toda la semana por temas de trabajo), los niños felices y  dicharacheros, una taza de té humeante entre las manos, los jacintos a punto de florecer e inundar la casa con su exquisito olor, la pequeña reunión familiar para celebrar el cuarto adviento hoy en la tarde… Pequeñas cosas que desde su banalidad tienen el poder de curarme la tristeza, de arrancarme una sonrisa y que jamás podrían faltar en esa vida que quiero vivir y que siento como mía.

Guardar & Imprimir Receta

Os deseo a todos una estupenda semana. Disfrutad y sed felices :)

¡Hasta la próxima!