Bizcocho de manzana con arándanos rojos {Un rayo de sol, la la la…..}

La entrada de hoy trata sobre cómo idear un post en tan sólo unos minutos o en cómo unos rayos de sol matutino pueden llegar a ser toda una fuente de inspiración ;-)

Estaba yo ayer por la mañana sentada en la cocina, terminando de desayunar, disfrutando del momento y planeando el día, mientras contemplaba un asombroso cielo azul (no nos olvidemos que escribo desde Estocolmo, en pleno invierno y durante la época más oscura del año) y pensaba en que por ahora aún no había caído una buena nevada por aquí…. De repente, unos tímidos rayos de sol empezaron a entrar por la ventana, llenando la estancia de gran calidez y de una preciosa luz matutina… Cuando vi las flores encima de la mesa, bendecidas por esos rayos de sol que no hacían sino resaltar su belleza, entendí que tenía que terminar cuanto antes con esa taza de té y ponerme a hacer fotos como una loca antes de que el resplandor se volviese demasiado fuerte. Sentí ganas de capturar esa maravillosa luz invernal y saborear lentamente aquella mañana, ese momento mágico del día, cuando todo vuelve a la vida tras el letargo nocturno y damos la bienvenida a un día en ciernes. Gracias a esos rayitos de sol, el verde de las hojas se veía más reluciente que nunca y el púrpura de los tulipanes tan luminoso e intenso que parecían irreales y me hacían pensar en pétalos de papel…

La tarde anterior había preparado un sencillo bizcocho de manzana para recibir a unos buenos amigos en casa. No tenía planes de publicar su receta pues estos días ando un poco liada y perezosa, pero ya que mi entusiasmo me había hecho sacar cámara y trípode en cuestión de minutos, pensé en aprovechar la oportunidad  e incorporar el medio bizcocho que quedaba para amenizar así este bodegón improvisado…y de paso compartir con vosotros la receta  ;-)

Así las cosas, con un mantelito por aquí, una tablita por allá y un poquito de azúcar glas por encima de todo aquello, os puedo presentar el bodegón final y algunas de sus versiones.

Se supone que por estas fechas vienen más a cuento ver imágenes blancas e invernales, pero como yo aún estoy esperando esa gran nevada, quería compartir una estampa más bien primaveral. Que esos rayitos de sol os alegren el día o la tarde, sobre todo si no os gusta el frío ni la oscuridad. Como estamos en Suecia, el invierno no perdona. Puede ser más o menos cálido, pero nunca deja de hacerte la visita. Este año está tardando un poco en presentarse tal y como es, crudo y sin miramientos, pero ya vendrá, acompañado de temperaturas bajo cero, de ventiscas y abundante nieve y por consiguiente,  un gran caos en el sistema de transporte público (no piensen que la nieve crea confusión sólo en países cálidos)… Entonces yo me pondré a maldecir tanta nieve cuando tenga que salir con mi coche (carro) gemelar, con dos niños de … ¿16-17 kilos? cada uno a cuestas (hace tiempo que no los peso), andando con cuidado para no resbalar y caerme camino de la guardería, cuando ya es noche cerrada…. Así que no me importa demasiado que aún no haya nevado. En ese sentido soy más práctica que romántica, pues la nieve es bonita, sí que lo es, pero cuando pienso en todas estas cosas, me parece más estupenda en las postales, ja ja… Y eso que jugar en la nieve con la peques tiene también su encanto, ¡cómo no!

Ya que este año no he tenido una Navidad blanca, con estas fotos os regalo un poquito de sol y calor primaveral “de mentirita”, y cómo no, mucho calor humano. Estamos a punto de estrenar año y es época de hacer promesas y de pedir deseos… Yo os deseo lo mejor y que el año que viene venga cargado de trabajo para todos, ilusiones y sueños cumplidos.

¡Feliz 2012!

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