Cake de almendra con merengue y moras {de tartas y celebraciones}

Tal y como me pasó con mi tarta de cumpleaños hace unos meses,  en principio no tenía pensado publicar la tarta que os presento hoy. Es el cake que hice para el cumple de mis hijos Hugo y Maia, que cumplieron 3 años el domingo pasado. Como siempre ando corriendo los días de celebración, no tengo como meta también hacer fotos de las cosas que preparo, pues es algo que me gusta hacer con calma y preferiblemente cuando no haya nadie en casa. Pero una vez hecha, la puse en la mesa de la cocina a la espera de que llegara la tarde. Se veía tan linda, que me dio mucha penita no hacerle aunque fuese un par de fotitos…. Además, con lo rica que quedó me hubiese arrepentido muchísimo no compartirla con vosotros. Al menos yo no os voy a privar de la oportunidad de prepararla y degustarla ;-)

Eso sí, fotos de la tarta hay muy pocas y tampoco muy elaboradas. No tenía tiempo para mucho más, lo siento. Bastante tuvimos con prepararlo todo, ya que siempre prefiero ofrecer platos caseros siempre que sea posible. Además, tuve unas cuantas interrupciones durante la elaboración de la tarta (¡ay, esos pequeñines míos!), pensé que con tanto jaleo no iba a quedarme bien y que el pobre cake iba a terminar en el cubo de la basura. Incluso empecé a buscar rápidamente una solución, léase otra tarta para hacer ese  mismo día…. Para colmo, se me olvidó echar las almedras fileteadas a la hora de hornear el bizcocho con el merengue, por eso salen un poco pálidas; la idea es que estén más doraditas ;-) Pero bueno, esto no tiene mucha importancia y lo que sí es relevante es que es una tarta estupenda, nada pesada ni empalagosa y con una mezcla irresistible de almendra, merengue y moras. La recomiendo de todo corazón, fue una delicia probarla y que creo que gustó mucho. De la tarta no quedó ni una miga ;-)

Qué os voy a contar… fue una mañana un poco loca. Lo que sí terminó en el cubo de la basura fue una masa de brioche, pues una vez amasada y lista para dejar reposar, me di cuenta de que los cuatro huevos que había sacado para la masa seguían ahí, esperando su momento de gloria. Entonces entendí el porqué de esa masa densa y compacta, nada que ver con la masa de brioche. Podría haberme olvidado de hacer pan, pero no, yo ya me había hecho ilusiones, así que agarré los huevos y demás ingredientes y volví a preparar la masa, que dio como resultado un brioche fantástico, suave y hermoso (luego tuvo que venir Maia y estropearlo un poco metiendo el dedo en uno de los panecillos). Es que eso de poner los platos listos en la mesa de la cocina cuando se tienen niños pequeños son toda una tentación para ellos y un gran riesgo para nosotros.

Bueno, voy a dejarme de tantas quejas, que tampoco vale la pena. Fue una celebración muy bonita, con buena comida, una compañía más que agradable y mucho jaleo infantil, como tiene que ser ;-)

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Y en cuanto a los pequeños cumpleañeros, no os voy a aburrir con mis sentimientos al respecto. Vivir el cumpleaños de un hijo es una experiencia única, llena de alegría y emoción. Siempre recordaré la avalancha de recuerdos y emociones que viví sobre todo en vísperas del primer cumpleaños de mis hijos, era algo completamente nuevo para mí. Estaba con los sentimientos a flor de piel. Me pasé varios días antes releyendo todo lo que había escrito en mi diario cuando estaba embarazada, desde el día en que aquel test de embarazo salió positivo, o cuando nos enteramos de que venían dos babies (uno de los días más felices de mi vida) o mis nervios y sentimientos encontrados el día antes de dar a luz. Mejor os dejo con un mini-mini resumen fotográfico de mis tres años como madre. Son fotos sencillas, sin pretensiones y que he decidido compartir con vosotros, porque me hace ilusión haceros un poco partícipe de estos momentos tan importantes de mi vida.

Ésta es mi familia, así le podréis poner cara cuando hable de ellos en alguna otra entrada ;-) No os voy a aburrir más por hoy, que ya he cumplido de sobra con mi cuota de asuntos personales. Después de todo esto es un blog de cocina, ¿no?

Nos vemos en unos días. Hasta pronto!!!!