Cake de ciruelas con crumble de pecanas {para despedir la semana}

¡Buenos días!

En mi última entrada hablaba un poco de los viernes y de la buena bienvenida que me gusta darle a ese día de la semana tan especial. Hoy es domingo (una mañana preciosa por aquí), y creo que para muchos éste es un día raro y ambiguo. Son famosas las tardes del domingo y esa casi inherente sensación de tedio y melancolía que las acompaña, sobre todo al finalizar la tarde, un poco antes del anochecer. ¿No os pasa lo mismo? Por lo menos así lo he sentido yo desde siempre, incluso cuando era una niña y no tenía que ir a trabajar al día siguiente.

Sin embargo, las mañanas de domingo no podrían gustarme más,  tal vez porque adoro las mañanas sean del día que sean, o por esos desayunos con crêpes recién hechas, que me hacen disfrutar como una niña y que últimamente se han convertido en una tradición familiar dominical. O simplemente por la certeza de saber que aún quedan muchas horas de domingo para hacer planes de cualquier tipo o no hacer absolutamente nada. Es raro cómo un mismo día puede reunir sensaciones tan dispares y resultar tan ambivalente.

Pensando en el ritual que muchos practicamos de darle la bienvenida al fin de semana, quizás también deberíamos despedirlo rindiéndole todos los honores. Para terminar con un buen sabor de boca, para ponerle ese ansiado broche de oro aunque el fin de semana haya pasado sin penas ni glorias. Es más, justo por eso, si ése fuese el caso, para al menos tener qué contar y recordar.

Y si por casualidad estáis pensando en preparar una merienda especial os propongo preparar un cake como el de hoy. Se trata de un sabroso bizcocho de ciruelas con un crumble de nueces pecanas por encima. Toda una delicia en forma de dulce bocado y  una receta estupenda para terminar la semana….y también empezarla, por qué no  ;-)

Es un bizcocho de fruta estupendo, os lo recomiendo de todo corazón. Llevaba viéndolo en la penúltima revista de Donna Hay desde hace meses, en la que viene un especial de ciruelas, y ya no pude esperar más. ¡¡¡Bastante que he tardado!!! La ciruela le sienta de maravilla, al aportar su rico sabor y ese preciso punto de acidez que tanto se agradece.

Según la receta, habría que utilizar un molde bastante grande, de 25×35 cm. Yo utilicé un molde cuadrado de 25 cm y aumenté en 10-15 minutos el tiempo de horneado. El resultado fue un cake un poquito más alto que el de la foto de la revista, pero seguramente igual de rico ;-)

Desde luego, podéis utilizar otras frutas, aunque la ciruela es realmente maravillosa en estos tipos de cakes. Creo que las nectarinas tampoco quedarían nada mal. Ahora que estamos a punto de empezar la temporada, probaré con estas últimas la próxima vez. Ya os contaré.

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Os dejo con unas cuantas fotos más de Estocolmo en primavera. No me canso se pasear por esta ciudad y admirarme de su belleza, especialmente en este época del año. Salir a la calle y sentir de sopetón el intenso olor de la primavera y de la fresca lluvia de mayo es un placer del que jamás podría cansarme. ¡Qué pena que dure tan poco!

La Playa Norte del Mälaren (Norra Mälarstrand), con la torre del Ayuntamiento en el fondo.

Y ahora os deseo a todos un feliz domingo. Yo pienso disfrutar a tope de este día y darle una cálida despedida al caer la noche. Prometo no sentir ni una gotica de melancolía, tan sólo paz y alegría ;-)  {Creo que esto último me ha salido con un poco de rima y todo. Es cuando me inspiro, me vuelvo medio poeta, ja ja…}

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PD: Ah, casi se me olvida: Muchas felicidades a todas las Madres cubanas que me lean. El segundo domingo de mayo es el Día de las Madres en Cuba, así que les deseo que pasen un día bien bonito!!!!