Tarta rústica de chocolate y cerezas {de confusiones estacionales y frustraciones culinarias}

¡¡¡¡Holaaaaa, chic@s!!!! Qué abandonados os tengo a todos, ¿a que sí? Lo siento, de verdad, pero lo cierto es que entre el viaje a Madrid, la vuelta a la rutina y la lumbago que he padecido esta semana (y que aún me tiene fastidiada), mi cuerpo y mente no han dado para más. Así de simple ;-) Pero aquí estoy de vuelta y espero compensar la espera con un pastel de chocolate y cerezas para chuparse los dedos.

Después de haber pasado unos días de calor en Madrid, hemos vuelto al fresquito escandinavo… con sus lluvias intempestivas y sus veinte grados casi permanentes. Por ahora no me importa, aunque sé que en un par de semanas, si la cosa no cambia, estaré anhelando el sol y las cálidas tardes del sur (aunque sea en la piscina de la urbanización madrileña donde tenemos la casa). Ya llegarán esas tardes en el Mediterráneo, aunque todavía toque esperar un par de meses para poder disfrutarlas.

Mientras tanto no es mala idea armarnos de paciencia y de ponerle al mal tiempo, buena cara, como dice el dicho. Este viernes se celebra el Midsommar sueco, la festividad del solsticio de verano y que después de las Navidades es la fiesta más querida por los suecos. Todos andamos esperando un poco de sol y de su calorcito para salir a celebrarlo fuera, pero creo que con que no llueva ya nos sentiremos un poco satisfechos.

Esta semana me he despachado comiendo cerezas y frambuesas, dos de mis frutas favoritas. Las cerezas aún no están en su punto, y así no siento mucho remordimiento a la hora de utilizarlas en algún postre. Vi esta tarta el viernes, en una revista fabulosa de Nueva Zelanda, Cuisine. La vi y me enamoré; no pude esperar ni tan siquiera un día para prepararla. Es un pastel rico y contundente, pensado para  los amantes del chocolate. La fruta la da un punto ácido muy acertado, y si no tenéis cerezas, podréis utilizar cualquier otra fruta de temporada, como nectarinas o frambuesas, por ejemplo. Chocolate y cerezas es una mezcla deliciosa e infalible, así que decidí probar la propuesta original ;-)

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Por cierto, ser lectora de revistas australianas y neozelandesas en versión digital (¡viva el iPad, el mejor invento!) le ha dado un ligero aspecto esquizofrénico a mi vida.  Al haber vivido siempre en el hemisferio norte, eso de leer cómo por allá está casi empezando el invierno, con sus noches frías, sus setas y sus platos de cuchara, no deja de resultarme un poquito raro. Ávida de encontrar recetas de temporada, en estos días me he visto obligada a comprar números sueltos de diciembre y enero  para poder deleitarme con sus propuestas veraniegas. En las antípodas el verano ya pasó y no será hasta diciembre cuando pueda volver a ver recetas con nectarinas, frambuesas y cerezas, las cuales, por cierto, brillarán por su ausencia en pleno invierno europeo. A pesar de ser una gran defensora del libre acceso a la información, doy fe de que cantidades excesivas de la misma (y administradas de forma indiscriminada, como es mi caso) pueden crearnos algo de confusión en nuestras vidas. También causarnos pequeñas frustraciones al convertirnos en espectadores de una realidad que no es la nuestra ni se le parece. Sin embargo, creo que seguiré consumiendo revistas de otras latitudes, a pesar de todas estas “desventajas”. Mi curiosidad por otras realidades es aún mayor, y la calidad de estas publicaciones, excelente.

Para mis lectores de Sudamérica, estas reflexiones podrán resultar un tanto banales e irrelevantes. Seguramente a ellos también les resulte raro leer sobre fresas, ciruelas y melones a las puertas del invierno…o de frambuesas que son imposibles de encontrar en el mercado. Pero bueno, así es la vida y este mundo complejo que compartimos.  Y en esa diversidad está la grandeza y la belleza de nuestra planeta, ¿no os parece? Así siempre nos quedan cosas por aprender y sueños pendientes por realizar.

Bueno, espero  hoy no haber resultado demasiado pesada con tanta charla. A veces me da por reflexionar, y no sólo por cocinar ;-) Soy una lectora empedernida de los libros y revistas de cocina, podría pasarme el día entero hojeando publicaciones varias… bebiendo té …..y comiendo tarta de chocolate (o de cualquier otra cosa, ja ja). Soñar no cuesta nada, ¿verdad?

Os dejo con este adorable rinconcito en el campo, con el que a veces me gusta soñar (no es mi casa, ojalá). ¿No os parece el sitio perfecto para perderse unas horas, tumbados en la hierba, rodeados de flores silvestres?

¡Feliz semana para todos! Nos vemos en unos días con algo más ligero, saludable, pero irresistible :)