Ensalada de bulgur y pollo {con mi cesta de mimbre lista para el picnic}

Buenas, ¿qué tal? Espero que bien :)

Hoy no voy a extenderme demasiado, pues ando con prisas. No quería dejar de publicar, así que esta entrada será bastante breve ;-)

Aquí mañana es feriado, pues como os contaba en mi entrada anterior, este viernes se celebra la víspera del Midsommar, una fiesta que a los suecos les vuelve locos. La alegría se respira en el aire y todos los que pueden huyen de la ciudad al campo o a una casita en el archipiélago. A cualquier de sus miles de islas. Yo me he hecho la promesa de celebrar el Midsommar del año que viene fuera de Estocolmo, en alguna cabaña en el campo. A ver si logro cumplirla, ya os contaré cuando llegue el momento ;-)

De momento toca picnic en las afueras de Estocolmo (aún no hemos decidido dónde), pero eso es lo de menos. Campo y bosque es lo que sobra por estos lares. Hoy me compré mi cesta de mimbre para la comida del picnic (una tontería que he tenido en mente comprar desde el año pasado) y que espero poder llenar con cosas bien ricas que iremos preparando entre hoy y mañana. Con esta cesta (y la respectiva manta) ya tengo la excusa ideal para irnos de picnic todos los fines de semana que el tiempo lo permita ;-)

Por cierto, la ensalada que traigo hoy es ideal para llevarse de picnic. Es absolutamente deliciosa, lo prometo. Fresca, ligera y muy versátil. La podemos hacer con o sin pollo, con atún o en versión vegetariana, da igual. La mezcla de hierbas aromáticas, feta y tomates secos le dan mucho carácter y ese puntito de sabor que la hace memorable. Os va a encantar, estoy segura. En cuestión de un mes la he hecho varias veces y no me canso de comerla. Me encanta el bulgur y siempre lo compro integral. Si no tenemos bulgur, podemos utilizar quinoa o incluso arroz. En fin, son solamente unas ideas ;-)

Espero os guste mi propuesta de hoy, ya me contaréis si os animáis a prepararla.

Guardar & Imprimir Receta

Hoy estuve editando fotos del viaje a Madrid y del par de paseos que dimos todos juntos por el centro, algo que no siempre podemos hacer. Encontré un Madrid caluroso, vibrante y luminoso. Gracias a estas imágenes puedo viajar con la mente, bucear en la memoria  y  volver a vivir momentos y escenas cotidianas que de lo contrario hubieran quedado en el olvido. Ésa es la magia de la fotografía, archivar retazos de una realidad vivida, revivirla y compartirla con otros.

Me encanta observar los tejados de los edificios. Creo que encierran algo de misterio y cuentan no pocas historias. Será porque en Cuba la mayor parte de los edificios son de techo plano, algo que le da una aspecto totalmente diferente a la ciudad. O por todos los libros de cuentos que he leído desde pequeña y cuyas historias nacían o se desarrollaban en encantadoras buhardillas.

El maravilloso Parque del Retiro…. No hay visita a Madrid que se precie (por muchas que se hayan hecho) que no incluya un paseo por este oasis urbano. Y si además, está la Feria del Libro, ¡mejor que mejor!

Bueno, en mi próxima entrada os contaré qué tal nos fue en el picnic de Midsommar. No habrá fotos porque he tenido la mala fortuna de olvidar una batería y el cargador de mi cámara en Madrid. En estos días veré cómo solucionar el problema, pero de momento la batería de la cámara ha muerto y no tengo cómo recargarla. Así que sólo me dedicaré a disfrutar sin tener que documentar… lo cual por otro lado y para variar, tampoco está nada mal, ¿verdad?

Buen fin de semana a todos!

Glad Midsommar a mis lectores de Suecia!!!!

{Al final, veo que la entrada no me ha salido muy breve. La próxima será tipo telegrama…y sin fotos (es broma)}