Bizcocho de nueces y miel {A cantar y a bailar se ha dicho}

Buenas, ¿qué tal andáis? Espero que bien. ¿Cómo estáis llevando el calor? O la lluvia y el frío, dependiendo de dónde estéis, claro…Yo no estoy en las Antípodas, pero os aseguro que aquí el calor brilla por su ausencia, lo cual me hace dudar del verano y de sus buenas intenciones. Ya no sé si la celebración del Midsommar la semana pasada fue real o ha sido un sueño… dulce y grato, pero sueño al fin. 

Por cierto, fue una celebración preciosa, una de las más bonitas que he vivido. Estuvimos en los jardines del palacio de Tullgarn, 60 km al sur de Estocolmo, un sito maravilloso y al que le debo sin dudas otra visita. Allí, en aquel entorno bucólico, acoplados junto al agua y al calor del sol disfrutamos de un copioso y sugerente pic-nic tumbados en la hierba y con la compañía de las canciones tradicionales que sonaban en el fondo. Luego, con el corazón contento y la barriga llena, bailamos y cantamos alrededor del poste de Midsommar (Midsommarstång) junto a otros adultos y niños, que cogidos de las manos saltaban con alborozo. Nunca había bailado con tantas ganas alrededor del Midsommarstång. ¡Lo que no hacemos por nuestros hijos! 

Bueno, y como yo sí que puedo encender el horno sin correr el riesgo de derretirme, hoy traigo un bizcocho para aquellos que estén dispuestos a hornear, haga el tiempo que haga. Éste es un bizcocho absolutamente delicioso, de los más ricos que he comido últimamente. Me gustó tanto que en estos días repetiré sin falta, os lo prometo. 

La mezcla de miel y nueces convierte cada bocado irresistible. En otro momento me gustaría probar con sirope de arce y nueces pecanas, inspirada en un fabuloso bizcocho que vi en un libro de Nigella Lawson y que está en mi lista de pendientes. 

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Bueno, prometí que esta entrada iba a ser más breve, así que no os entretengo más ;-)

¡Feliz fin de semana a todos y a disfrutar!