Berenjenas rellenas de boniato y queso {De pequeños grandes placeres a la vuelta de la esquina}

El verano va haciendo su entrada por estos lares, todavía de forma tímida y como quien no quiere las cosas. Pero no importa, pues a falta de grandes calores puedo disfrutar con calma del esplendor de la naturaleza escandinava en su mejor momento, de sus verdes intensos y sus aromas florales que inundan los parques. No me canso de salir a caminar y disfrutar con cada pequeño detalle de la vida al aire libre: el olor a bosque que invade los senderos junto al agua, las florecillas silvestres que inundan los prados o los cisnes que viven en la orilla del lago y que cuidan con celo de sus pequeños recién nacidos sin dejar que  nadie se les acerque en lo más mínimo. (Tenemos una pareja de cisnes blancos y cuatro “patitos feos” recién nacidos que son la atracción del lago ahora mismo).

Nunca antes había sido capaz de disfrutar tanto con la naturaleza y me alegro inmensamente de haber encontrado esta fuente de felicidad aunque sea a estas alturas (¿me estaré volviendo mayor?). Yo, que siempre he sido una auténtica chica de ciudad, últimamente me he visto soñando con una cabañita en el bosque, alejada del mundanal ruido y de cualquier tentación de la vida urbana. No sé si podría vivir toda la vida en una casita en el medio de la nada, pero reconozco que  ahora busco la naturaleza mucho más que antes. La necesito para oxigenar cuerpo y mente y para encontrar algo más de equilibrio y armonía en mi vida. Un equilibrio interno que a menudo brilla por su ausencia.

La receta de hoy va también de horno. Lo siento por todos aquellos que estén pasando mucho calor estos meses y no puedan encenderlo durante todo el verano. Siento decepcionaros. A ver si logro traer algo más fresquito para la próxima ;-) Sin embargo, espero podáis tomar nota, pues ésta es una receta realmente deliciosa, ¡para chuparse los dedos! Estoy feliz de haberla preparado y desde luego, repetiré en más ocasiones con muchísimo gusto.

Podéis encontrar la receta original en el libro de Béatrice Peltre, La Tartine Gourmande, creadora del blog que lleva el mismo nombre y que seguramente muchos de vosotros ya conocéis. La Tartine Gourmande es todo un clásico y uno de los blogs favoritos de muchas  personas (entre ellas yo, servidora).  Me encanta su estilo, delicado y desenfadado a la vez, en el que se mezcla  lo mejor de la tradición culinaria francesa con diversas influencias extranjeras, como consecuencia de su paso por varios países, como Nueva Zelanda o Estados Unidos, donde reside actualmente.

En cuanto supe que Béa iba a publicar un libro estuve atenta para pedirlo en cuanto saliese a la venta. Es un ejemplar estupendo, con un diseño precioso, unas fotos divinas y unas recetas sugerentes y apetitosas. Si tengo que encontrarle una pega, sería la gran cantidad de harinas distintas que utiliza y que al menos en mi caso, me resulta difícil encontrar. Sin embargo, gracias a Béa y a su libro me he lanzado a experimentar con algunos ingredientes nuevos en mi despensa, lo cual siempre se agradece.

Para resumir, La Tartine Goumande es un libro lleno de anécdotas, profundamente personal, que te emociona y te traslada a su mundo. Y esto es lo que más me gusta de todo. Mucho más que sus fotos o recetas. Os lo recomiendo de todo corazón.

Por mucho que me guste el boniato, nunca se me hubiera ocurrido usarlo en un relleno para berenjenas.  Además, si usamos la imaginación, podemos adaptar el relleno a nuestros gustos. La próxima vez pienso añadirle carne picada de cordero y queso feta. Creo que ese toque griego le vendrá de perlas ;-)

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Bueno, es todo por hoy. Os deseo una estupenda semana, repleta de cosas buenas y momentos entrañables. Estamos en una época del año que pide a gritos vivir el presente, no correr, simplemente estar y disfrutar de la vida, sea en el bosque, la playa o la terraza de casa.

Sed felices :)