Crema de calabaza asada {Seasons, de Donna Hay}

¡Hola, chic@s! ¿Qué tal lleváis este comienzo de semana? Os deseo a todos un feliz lunes; espero tengáis una estupenda semana por delante :)

Este verano compré varios libros de cocina muy interesantes. Uno de los que más me ha gustado ha sido Seasons, de la conocida cocinera y autora australiana Donna Hay. Muchos ya la conocen y son grandes admiradores suyos, al igual que yo. Adoro su revista y no sabéis la ilusión que me hace recibirla cada dos meses directamente en  mi buzón. Hace casi un año mi marido me regaló una suscripción anual y hace unos días realicé yo misma la renovación, pues no quiero perderme ningún número de esta fabulosa revista. Sé que ahora está disponible en versión digital, pero gracias a la calidad de dicha publicación, éste es el tipo de revistas que sin lugar a dudas prefiero tener en papel, sobre todo cuando sabes que ha viajado a tu pequeño buzón de correo desde la remota Australia ;-)

En fin, que me gusta Donna Hay y su estilo ;-) Pues hace un par de meses compré su libro Seasons (algo así como “Estaciones del año”) , y os juro que me ha dejado enamorada, me muero por preparar cada una de sus recetas. Me encanta la idea de seguir las estaciones y cocinar en armonía con ellas, de conservar el ritmo natural de las cosas, aunque a veces tanta globalización nos vuelva un poco locos y nos desconcierte con una oferta tan variada. Últimamente intento bastante priorizar los productos de temporada, así que agradezco el concepto del libro, que recoge las mejores recetas publicadas por la revista en los últimos años y donde cada una de sus cuatro partes va dedicada a una estación concreta. Se ha convertido en uno de  mis libros favoritos y podéis estar seguros de que la receta de hoy es tan sólo la primera de todas las que pienso preparar :)

Recetas de crema de calabaza hay muchas, y muy ricas. Sin embargo, tengo que decir que ésta es la crema de calabaza más rica que he comido nunca. El hornear previamente la calabaza marca toda la diferencia y le da ese punto que la convierte en irresistible. Sólo tengo una pega a la receta: la crema resultó poco espesa para mi gusto. Así que la próxima vez (¡sí, habrá una próxima vez!), pienso aumentar la cantidad de calabaza (hasta llegar a 1kg) y añadir menos caldo de pollo. Ya sabéis, si os gustan las cremas de consistencia más espesa, podéis hacer este pequeño ajuste. Por otro lado, yo utilicé tomillo fresco en vez de estragón y también le va de maravilla.

Obviando este detalle, es una crema realmente deliciosa y espero que la probéis. Os encantará. 

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Y por último, volviendo al tema de la guardería de mis hijos, os puedo decir que los niños se han adaptado de maravilla :)))) Hoy ya hacen su jornada completa y esta mañana los dejé jugando en el patio (bajo la lluvia) contentos y felices. Para mí esos días de adaptación fueron intensos y agotadores, pero a la vez resultó ser una experiencia grata y enriquecedora. Pasar varios días en compañía de las “seños” que cuidan de los peques, viendo y admirando su trabajo, es algo que vale la pena. Además, si a eso añadimos los sonrisas de todos esos niños, las conversaciones que mantuve con muchos de ellos, los juegos espontáneos en los que me vi involucrada o las canciones aprendidas al compás de la guitarra, no puedo sentir más que alegría y hasta un poquito de nostalgia. Un día de estos, cuando el frío y la oscuridad de noviembre me quieran hundir en la miseria, recordaré estos momentos en la guardería, la ternura e inocencia de esos niños y no me quedará más remedio que sonreír por dentro y por fuera y sentirme profundamente agradecida. 

¡Feliz semana!