Ratatouille {Plenty, de Yotam Ottolenghi}

Plenty, de Yotam Ottolenghi es un libro que me tiene totalmente fascinada. Esta colección de recetas vegetarianas me enamoró desde el minuto cero con sus deliciosas y coloridas propuestas, por la variedad de ingredientes utilizados, por la mezcla explosiva de sabores y el amor a la buena comida que se respira en todas sus páginas. De este libro quiero hacer cada una de sus recetas, me resultan tan atractivas que cada vez que me siento a hojearlo corro el riesgo de sufrir un ataque de ansiedad de las ganas locas que me entran de preparar esto, aquello y lo de más allá ;-) En serio, es un libro con un factor inspiración altísimo, me parece sencillamente maravilloso de principio a fin. En mi opinión, una lectura obligada y que os recomiendo a todos.

Al igual que el autor, yo tampoco soy vegetariana, aunque adoro las verduras de todo tipo. Son un ingrediente fundamente en nuestra mesa, por lo que siempre agradezco ideas nuevas para preparar sabrosos y saludables platos con verduras.

Esta versión algo diferente de la ratatouille provenzal es una de las primeras recetas que preparé de Plenty. Ottolenghi la llama, la Ratatouille de Tamara, en honor a la chef que le recomendó la receta. Yo había hecho ratatouille varias veces en su versión más clásica, así que cuando vi esta variante con calabaza, judías verdes, chirivía y cilantro, sabía que no podría tardar mucho en probarla. Los puristas se estarán llevando las manos a la cabeza ahora mismo, pero yo creo que de vez en cuando no está nada mal jugar con las recetas y probar versiones más “arriesgadas”.  Me ha resultado curioso el hecho de hornear las verduras al final del proceso. Esto implica algo más de trabajo y un molde más para fregar, aunque creo que dicho esfuerzo extra bien vale la pena.

Me sienta bien poder disfrutar de una comida tan mediterránea como ésta en días de oscuridad y frío. Así, cada cucharada tiene el poder de transportarme al soleado sur de Francia, a sus mercados provenzales y a sus campos de girasol y lavanda mientras fuera el viento arrecia y la lluvia de noviembre no deja de repiquetear en el cristal. Con este tipo de platos, el sol sale en mi cocina siempre, llenándola de luz y calor, al igual que de gratos recuerdos.

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Por último, quería darle las gracias a todos por vuestras felicitaciones y buenos deseos, tanto aquí en el blog como a través de FB. Con cada mensaje me habéis arrancado una sonrisa, amplia y sincera. Tuve un día de cumpleaños estupendo y puedo decir que recibí mis cuarenta relajada y feliz :)

Una vez más, ¡mil gracias a todos por estar ahí! 

Buen fin de semana, que ya queda poco :)