Pan Pulla finlandés {Adornando el árbol}

Ayer pusimos el árbol de Navidad.  Yo estuve bastante ocupada con otras cosas, así que apenas participé en el proceso, muy a mi pesar. Pero no importa, pues Hugo y Maia se encargaron de acompañar a su padre a la plaza a comprar el árbol y de decorarlo luego. De vez en cuando me asomaba al salón para ser testigo a medias de un momento tan entrañable. Mientras los observaba elegir las bolas y revolotear ilusionados alrededor del árbol sentí alegría y orgullo, pues ayer fue la primera vez que pude delegar completamente esta tarea en manos de otras personas que no fueran las de mi madre. Adornar el árbol no es cualquier tontería y no sé para vosotros, pero para mí es uno los rituales festivos más bonitos e importantes del año. 

Los peques…. se me están haciendo grandes. Parece que fue ayer, cuando barrigona a más no poder y aquejada por un terrible catarro, pasé las Navidades del 2008 soportando las múltiples molestias de un embarazo gemelar y soñando día y noche con la carita de esos dos pequeños que aún se refugiaban en mis entrañas. Fueron unas Navidades duras, la verdad, pero aquí estamos, cuatro años después, y esos dos pequeñajos ya saben poner el árbol ;-)

Llevo este mes horneando muchísimo. No sé si es el frío, la cercanía de las Navidades o lo buenas que salen algunas recetas. Este pan pulla (léase púl-la) lo hice dos días seguidos, pues estaba tan rico, que el día después no quedaba más que un pequeño pedacito. Y nosotros queríamos más :) A los niños les encantó, es de miga suave y esponjosa y recién salido del horno es simplemente maravilloso.

Los trocitos de almendra en la masa contrastan de lo mejor con la textura suave de la masa, así que os aconsejo no obviarlos. 

Por otro lado, os dejo este video donde se muestra muy bien cómo darle la forma de trenza. Vienen dos formas diferentes de trenzado, con 3 y 4 tiras. A mí me vino genial para no hacerme un lío, recomiendo le echéis un vistazo si os interesa preparar esta rico pan. 

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Una observación: si utilizamos levadura de panadería deshidratada, no tenemos que disolverla en la leche, tal y como se hace con la fresca. En ese caso, se mezcla directamente con la harina. Además, es importante que la leche esté un poco más caliente, en concreto a 40 grados C. De no ser así, la levadura no llega a activarse y la masa no sube. Y por último, tal y como pone la receta, en caso de utilizar levadura deshidratada, hay que echar menos cantidad, más o menos la mitad.

En una semana será Nochebuena. ¿Qué planes tenéis para esas fechas?

Nosotros tendremos unas Navidades suecas y muy blancas, aunque el 26 nos iremos a Madrid a pasar el fin de año y comernos las uvas con la otra parte de la familia. Un buen plan, creo yo ;-)

¡Feliz semana a todos!