Sopa cremosa de pollo y puerro {De placeres invernales}

El invierno nórdico tiene sus encantos. Aunque haga mucho frío, tiene cosas que enamoran, y cada día me convenzo más. Sobre todo, si se sabe disfrutar de ellas como lo hacen por estas tierras. 

El sábado por la tarde di un paseo alrededor del lago que está cerquita de casa y a pesar de los -15 grados, volví feliz, con la mente despejada y las pilas bien cargadas….y tiritando de frío también, para qué nos vamos a engañar…. Sacar fotos era todo un reto, así que después de tirar unas pocas, decidí dejar el reportaje fotográfico para un día algo más cálido.

La mera visión del lago congelado y la gente paseando, patinando o esquiando por la superficie me parece bella y de lo más curiosa. En días de sol como éste, el lago se llena de muchísimas personas que vienen de los alrededores a pasar un buen rato al aire libre. Muchos se traen la comida o merienda, o al menos el termo de café. Llegué incluso a ver a una familia que disfrutaba de un verdadero picnic tumbados sobre el hielo encima de una manta…. Y  los que no traen de casa tentempié alguno, pueden comprarse un perro caliente en un carrito que se instala en el medio del lago. Todo facilidades, aunque ya que estamos, un carrito vendiendo chocolate caliente tampoco estaría de más.

Hugo tuvo ayer su primera experiencia con los patines. Fue un fracaso total, no le gustó mucho y tanto el padre como él volvieron un poco frustrados. Pero es normal,  no se aprende a patinar en cinco minutos y será cuestión de volver a intentarlo. Maia está enferma y todavía no ha vivido la experiencia. Ya veremos qué tal le va, aunque primero tendremos que comprarle unos patines…

Llegar a casa después de un paseo como éste y entrar en calor con un cuenco de sopa es un placer casi indescriptible. Nada se agradece más que un plato calentito y “con sustancia”, como es el caso de esta sopa de pollo y puerro, sobre todo si se acompaña con un buen pan rústico y un vino tinto con carácter. Para mí, es éste también uno de los placeres del invierno.

Preparé esta sopa pensando sobre todo en mi pequeña Maia, que enferma como está, es de las mejores cosas que  le puedo ofrecer, aunque su apetito no sea el mejor en estos días. Sin embargo, no hay que estar enfermo para disfrutar de esta deliciosa crema; en casa gustó mucho a toda la familia.

Dicen que con pan y vino se hace el camino, ¿no? Doy fe de que es así :)

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Sopa cremosa de pollo y puerro

Bueno, espero os haya gustado la receta de hoy. Ya me contaréis. Gracias mil por esta ahí :)

Os deseo un feliz comienzo de semana.