Crema de coliflor y queso Gruyère {Mañana no es un día cualquiera}

El invierno nos malcría de vez en cuando regalándonos espléndidos días de sol. Días en los que hay que salir a la calle sí o sí a respirar aire fresco y a perseguir las huellas que el sol y las sombras  van dejando en las fachadas y calles de la ciudad.

A veces hasta me veo obligada a cerrar las persianas de casa para evitar tanto resplandor. El sol puede llegar a ser también un poco inoportuno, incluso aquí en el norte de Europa. A pesar de todo, hace frío, pues estamos en pleno invierno. Por lo tanto, los guisos y sopas nos siguen acompañando casi a diario, algo que me alegra inmensamente pues soy muy amante de los platos de cuchara. Con su poder reconfortante, tienen el don de hacerme feliz y de transportarme a la infancia, cuando las cosas eran más sencillas y era mi madre la que guisaba ricas sopas, casi siempre de origen ruso. De la misma forma, he intentado inculcarle a mis hijos el amor por las sopas y cremas. Ellos las comen sin problemas, y lo que es más importante, las disfrutan mucho.

Me encanta verlos comer, cuando lo hacen con ganas. Soy un poco pesada, pues durante la comida, les pregunto varias veces si está rico y si les gusta lo que comen. Ver cómo me responden de vuelta, asintiendo enérgicamente con la cabeza es de las mayores alegrías que me pueden dar. Y si luego al terminar se me acercan y me dan las gracias por la comida, el riesgo de comérmelos a besos y de empacharme de tanto amor materno es ya bastante serio. En esos momentos hasta se me puede olvidar cuando hacen totalmente lo contrario: salir disparados de la mesa, sin pedir permiso ni dirigirnos una mirada, una vez que han terminado de comer…. o lo que es peor aún, sin haber finalizado.

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Bueno, el caso es que esta crema de coliflor fue del gusto de todos los habitantes de la casa. Me costó un poco de trabajo convencer a Maia de que NO era una crema de plátano…. imagino que por el color ;-) En cualquier caso, está riquísima y os animo a que la preparéis sin falta antes de que finalice el invierno. 

Me tenéis que perdonar tanta charla sobre H&M y su comportamiento. Sé que no es del todo relevante, pero es que mañana es un día especial, y yo ando un poco sensible. Mañana estaremos de cumpleaños, pues Hugo y Maia cumplen 4 años. Mis dos tesoros, qué grandes están ya….

Ahora me queda ver con qué puedo homenajearlos mañana para cenar. Quiero que disfruten, que se lo coman todo todito, aunque creo que esta vez serán los papis los que tendrán que darles las gracias a ellos por estos cuatro años tan intensos y emocionantes.

Y que vengan muchos más. ¡¡¡Muchísimas felicidades, H&M!!!