Pastafrola de guayaba {El aroma de los recuerdos}

Creo que no me equivoco si afirmo que la guayaba es una de las frutas más aromáticas que existen. Su olor es intenso  e inconfundible, puedo advertirlo a metros y metros de distancia. Pensar en la guayaba me lleva irremediablemente a Cuba y a ciertos momentos de mi infancia. Las guayabas que recogía directamente del árbol en el pueblo de mi padre, los casquitos de guayaba que preparaba mi abuela Ana o las galletas con dulce de guayaba y queso crema que me comía para merendar…. Son recueros que me invaden con fuerza y que seguramente jamás me abandonen, a pesar de los años transcurridos. En mi más bien complicada y hasta dolorosa relación con la isla, esos modestos recuerdos son pequeños destellos de felicidad, cuando la vida era más dura y sencilla a la vez, y yo era tan sólo una niña que aún no conocía las preocupaciones de la vida adulta.

Y es que la guayaba no sólo huele rico, sino que también sabe bien. Creo recordar que la última vez que comí guayaba fue durante un viaje que hice a Brasil hace ya unos cuantos años. Me pregunto cuándo podré disfrutar de nuevo de esta maravillosa fruta tropical.

A falta de guayaba fresca, a veces cae en mis manos un poco de dulce de guayaba, que en Cuba se consume sobre todo con queso, ya que es bastante dulce, o para hacer dulces y pasteles. En España es posible encontrar mermelada o pasta de guayaba en tiendas latinoamericanas, por si os interesa buscarla. Este dulce de guayaba me lo trajo mi papá de Cuba, cuando estuvo por allá a principios de año. Lo tenía reservado para hacer unos pastelitos de hojaldre, todo un clásico de la pastelería criolla cubana.

Por otro lado, tenía ganas de hacer una crostata italiana. Había pensado hacerla con mermelada casera de fresas, cuando no sé bien cómo di con esta pastaflora de guayaba de Gabriela. Yo no lo sabía, pero en el blog de Gabriela me enteré que la pastaflora es una tarta típica de la gastronomía argentina, paraguaya y uruguaya y que puede venir rellena de dulce de guayaba, de membrillo, de boniato y cómo no, de dulce de leche (esta última opción la tengo que probar).

Ya tenía la masa de la tarta preparada, pero en ese mismo momento supe que mi crostata italiana iba a convertirse en una pastaflora argentina/paraguaya/uruguaya. La receta de la masa está tomada del maravilloso libro Limoncello and Linen Water, de Tessa Kiros.

Gabriela es una paraguaya que vive en México y tiene un blog muy lindo que os recomiendo visitar sin falta. Tiene unas recetas muy interesantes y su pastafrola de guayaba tiene una pinta estupenda :)

Si no podéis encontrar mermelada de guayaba, podéis preparar esta tarta con dulce de membrillo, muy utilizado en la repostería de toda Latinoamérica. Para ello, derretimos en una cazuela a fuego lento el dulce de membrillo, mezclado con un poco de agua, hasta obtener una consistencia más líquida aunque espesa. Y si no, podéis hacerla con cualquier tipo de mermelada o con dulce de leche.

Ya me contaréis qué tal ;-)

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Pastafrola is a South American pastry, filled with guava or quince jam, sweet potato or even dulce de leche. It’s very popular in Argentina, Paraguay and Uruguay. I’ve made it with guava paste and what can I say…. I really liked it :)

The dough recipe comes from Tessa Kiros’ gorgeous book  Limoncello and Linen Water.

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Por aquí estamos disfrutando de unos cálidos días primaverales. No estoy fuera todo lo que me gustaría, pero salir a la calle, dar cortos paseos y estar en el parque con H&M es un verdadero placer. ¿Por qué no podemos tener este tiempo todo el año?

Feliz semana :)