Arroz con garbanzos y arándanos de inspiración sefardí, pasteles de nata portugueses y una despedida por vacaciones

Ufff, qué título más largo me ha salido hoy! Es lo que pasa cuando traes más de una receta y además, te despides temporalmente por vacaciones. Sé que aún no ha empezado el verano, pero este año nos tomamos las vacaciones antes que nadie. Nos espera un verano complicado con muchos cambios, así que para enfrentarnos a todo eso, más vale que recarguemos las pilas antes. Vamos a necesitar mucha energía, ya os cuento a la vuelta….

El sábado por la mañana cogeremos un avión rumbo a Córcega, una isla que llevo tiempo queriendo visitar y que los griegos de la Antigüedad llamaban Kallisté, la más bella. Y ya que andamos cerca, por no decir justo al lado, aprovechamos para pasar también una semana en Cerdeña, otra isla mediterránea que al igual que la vecina Córcega, también puede presumir de una gran belleza y de una historia bastante agitada. A mi regreso os cuento mis impresiones; creo que va a ser un viaje de lo más interesante :)))

Hoy traigo una receta más de mi querido libro de Ottolenghi, Jerusalem. Y es que no lo puedo evitar, pero este libro me parece sencillamente espectacular por la mezcla de recetas que nos presenta, todas tan sabrosas y mediterráneas.

Éste es un arroz de inspiración sefardí, vegetariano, aromático y muy sabroso. Yo lo he disfrutado como plato único, pues varias veces por semana preparo comidas o cenas vegetarianas, pero también se puede ofrecer como guarnición.

En cuanto al arroz en sí, queda riquísimo. El toque de cebolla frita junto con el dulzor de los arándanos y el aroma de las hierbas aromáticas frescas lo hace irresistible. Un plato sencillo, con toque oriental y muy, muy recomendable. ¡Probadlo y no os arrepentiréis!

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This Sephardi-inspired dish is absolutely delicious. Once again, I’m sharing with you another recipe from one of my favorite books, Jerusalem. I love everything about it and I just want to prepare every single recipe!

I love the mix of herbs, of textures and flavors that this rice has to offer. It can be served as a vegetarian dish, this is how I’ve eaten it, as well as a side-dish to some meat or poultry. I’m sure it won’t disappoint you! Hope you like it.

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Y como no podía ser de otra manera, quería despedirme con algo dulce. Todas las despedidas deberían contener un detalle dulzón ya sea en sentido directo, como en este caso, como metafórico. Los que hayan estado en Portugal, habrán probado con toda seguridad los ricos pastéis de nata portugueses. Sobre todo, tienen fama los maravillosos pastéis de Belém, que tuve la suerte de probar en la cafetería y antigua fábrica que les ha dado esa fama tan merecida, la Antigua Confitería de la Ria de Belém. Recuerdo perfectamente aquella calurosa mañana de agosto, cuando tras un largo paseo por el barrio de Belém, que finalizó con las vistas a un imponente y soberbio río Tajo, hicimos una inolvidable parada en aquel encantador local. Extasiados, disfrutamos de unos pasteles de nata recién salidos del horno y que sabían a gloria, y los acompañamos con una copita de vino de Madeira, rodeados de antiguas vitrinas blancas, de azulejos multicolores y de mucha tradición e historia por los cuatro costados. Fue una de esas experiencias viajeras que nunca olvidaré, a pesar de los años que hayan podido pasar y de los sitios que he visitado después. Recuerdo que cuando apuraba el último trocito de pastel (no recuerdo cuántos me comí)  me pregunté cómo iba a poder vivir sin esos pasteles el resto de mi vida, así que para hacer la despedida menos amarga, me llevé de vuelta a Madrid una cajita de pasteles, que os aseguro no duraron casi nada.

No os voy a decir que estos pasteles saben igual de ricos, pues creo que aquellos son únicos e irrepetibles. Según tengo entendido, guardan con celo la receta original, que se ha conservado sin alteraciones desde el principio. Sin embargo, os puedo asegurar que no están nada mal. De hecho, están buenísimos, aunque a los míos les falte un poco de color. Los tenía que haber dejado en el horno un par de minutos más para que cogieran ese  lindo tono tostado que los caracteriza, pero no sé, me dio por sacarlos antes de tiempo….. Cosas que pasan.

Sólo los he preparado una vez, pero no será la última. He visto muchas recetas, y tenía guardada ésta de Chantelle Grady que os presento hoy. Luego los volví a ver en el blog de Carmen, Recetas de tía Alia, y que  probaré sin falta la próxima vez que los haga, Carmen :)

{In English}

If you’ve been to Portugal, I’m sure you’ve tried their famous pastéis de nata, or portuguese custards tarts. There is a wonderful café in Lissbon, in the neighborhood of Belém, called Antigua Confitería de la Ria de Belém, where you can buy the best pastéis de nata in the world, also known as pastéis de belém. Quite an experience, I promise!

To prepare these tarts, I followed Chantelle Grady’s recipe. They are delicious, so click here if you’d like to get the recipe in English. By the way, I’m in love with Chantelle’s blog. Her photography is so beautiful and the recipes so yummy. Please pay her a visit, in case you’re not familiar with her work. I’m sure you’ll enjoy it as much as I do.

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Bueno, pues ya hemos llegado al final de este extenso post. Ya veis que no sólo me ha salido largo el título. Y es que hoy estaba inspirada, pues ambas recetas me traen buenos recuerdos y sensaciones.

Estaré fuera un par de semanas, y por lo tanto, retomaré el blog a la vuelta, en la segunda quincena de junio. Mientras tanto, intentad disfrutar de cada momento y de ver el lado bueno de las cosas. En unas semanas estaré repitiéndome esta misma frase cada día para no perder los nervios…. Cuidaos mucho y nos vemos a la vuelta.

Gracias por seguirme. Un beso grande :)