Keftedes de calabacín {Ese verano que ya se fue…}

Hola, chic@s:

Avanza septiembre, los días se acortan irremediablemente y por mucho que me guste el otoño, este año me siento un poco renuente a dejar escapar ese verano que ya casi se fue… Me cuesta pensar en las gélidas noches de otoño que se avecinan y en lo implacable del invierno escandinavo cuando aún quedan restos estivales en el ambiente…. Tal vez es justo eso lo que debería evitar: adelantarme a los acontecimientos y sufrir por adelantado, algo que  siempre se me ha dado estupendamente, muy a mi pesar… Sin embargo, dicen que el otoño hará su entrada triunfal en Estocolmo justo este fin de semana, así que después de tales pronósticos no puedo evitar ponerme melancólica desde ahora. En unas semanas el panorama será completamente otro…

Yo, mientras tanto, me refugiaré en los cálidos recuerdos de estos últimos meses: el optimismo de principios de verano, cuando parecía que éste iba a durar para siempre, en la fiesta de Midsommar, en las grandes cantidades de fresas y frambuesas consumidas, en las singulares noches blancas del Norte y en los picnics al aire libre… Estas memorias me harán soñar durante la época más oscura del año y reconfortarán mi espíritu y mente con gentileza y mimo.

Y como  en estos momentos me niego a pensar en el frío, quiero seguir en la misma tónica mediterránea de la receta anterior. El plato de hoy me sabe a verano, a Grecia y a mucho calor. Es una variante vegetariana de las maravillosas keftedes griegas, que se suelen elaborar de carne de cordero y que por cierto, son deliciosas.

Creo que muchos estarán de acuerdo en que la mezcla de verduras y queso es una apuesta segura, y más si se trata de dos estupendos quesos como son el feta y el parmesano. Desde mi primera visita a Grecia, recuerdo lo mucho que me impactó el verdadero queso feta griego. Su sabor poco tenía que ver con el feta comprado fuera de sus fronteras. De sabor más intenso y consistencia más cremosa, su recuerdo me sigue persiguiendo como un fantasma cada vez que voy a comprar feta en el supermercado. A pesar de la variedad de marcas, sé que nunca voy a encontrar un queso feta de sabor similar… pero bueno, es algo con lo que me tengo que conformar, qué le vamos a hacer….

En cualquier caso, os aseguro que aunque éste es un plato muy sencillo, queda rico pero que muy rico. Palabra ;-)

Hace justo un año (qué casualidad) publiqué unas frituras de calabacín muy parecidas a éstas. Aquellas contenían halloumi, un queso chipriota que puede ser difícil de encontrar en España. Si no habéis visto la receta de estas frituras, recomiendo que le echéis un vistazo, pues recuerdo que fue un éxito rotundo. Ahí queda ;-)

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Recuerdo esta casita en uno de mis paseos por Trosa, un entrañable pueblito al sur de Estocolmo. Sentí unas ganas locas de acercarme a la ventana, tocar en el cristal, ver si había alguien en casa y auto invitarme a tomar el té… o lo que fuera. Me imaginé saboreando un trozo de pastel de manzana recién hecho, sumergido en salsa de vainilla casera y acompañado de una humeante taza de Earl Grey, oyendo historias de tiempos pasados y compartiendo confidencias…. No se me ocurre una mejor manera de empezar el otoño, ¿no os parece?

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  1. Hola!!!! ya estoy aquí!!! Mira por donde voy a alegrar tu penita por el adios al verano, tengo de todo para hacer esta fantástica receta, de repente el ver estas bolitas me han entrado ganas de hacerlas para la cena. La crema blanca es crema de yogurt? para hacerla ya puestos también!!:))) Quizás tu me has pasado la añoranza ya que este verano he estado en las Islas Griegas!!!! Ohhh! pero que bonitas, que sol, que mar y cuanta belleza con su blanco y azul:))) Mil gracias preciosa. Besote y gracias por el café!

    • Hola, guapa!!!
      Pues qué bien que hayas estado por las islas griegas… Dónde estuviste exactamente?
      La crema blanca es tzatziki. Éste es comprado, pero se puede hacer perfectamente en casa ;-) Cómo me gusta!!!
      Besos.
      PD: si haces las bolitas, cómelas recién hechas, están deliciosas. Recalentadas no son lo mismo ;-)

  2. Me ha gustado muchísimo la receta y tus palabras son como un poema. La forma que tienes de relatar las cosas transmite una tranquilidad que contagia.
    Aquí en Argentina ya estamos empezando el verano, y estoy esperando a que haga un poco de calor para poder empezar a hacer recetas como estas para picar en el jardín mientras miramos las estrellas!

    Besazos

  3. Sé que es una pena que las vacaciones se terminen, pero, ¡¡estaba deseando tenerte de vuelta!! Y encima con berenjena, calabacín, ¿qué más puedo pedir?

    ¿¿Flores y fotos preciosas?? ¡¡Tampoco faltan!!

    A mí también se me da estupendamente sufrir por adelantado, incluso temiéndome cosas que luego no suceden nunca (en el caso del otoño no, ese es inevitable, pero yo lo espero con ganas).

    Me guardo la receta, que tiene una pinta genial, a ver si le saco un huequecito ;)

    Un besito!!

  4. La receta se me da como un pequeño mimo al paladar … de alguna manera percibo el miso dejo de melancólica contemplación que surgen de tus palabras en ocasión de este verano (del norte!) que desanda sus últimos días).
    Las fotos… enamoran! Cuántas ganas de recorrer cada uno de sus idílicos rincones escandinavos.
    Qué bueno tenerte por acá, Elena. Cariños,
    Silvia

  5. ¡Uy, qué buenas tienen que estar! A ver si me acerco a la capi y encuentro un feta aunque sea semidecente (es lo que tienen vivir lejos de la civilización) a ver si puedo prepararlo mientras aún me queden calabacines del huerto, que ya por las noches va haciendo frío y se nota. Tienen que estar bien ricos.
    Un beso.

  6. Hola Elena,
    quizás porque vivo en un lugar en el que se dice que tiene uno de los mejores climas del mundo y que equivale a tener sol una media de 360 días del año, me reconfortaría ese invierno con nieve, ese otoño con lluvia y con hojas que se caen y ese horno continuamente encendido además del deseo a que nuevamente aparezca ese verano precedido de esa preciosa primavera con la que a veces nos deleitas.
    Me encantan las fotos y la casa griega. A mi me hubiese apetecido exactamente lo mismo. Y la receta, por supuesto, la voy a probar. Me gustan mucho los calabacines.
    Gracias por compartir estas cosas tan bonitas.
    Nuria Pad

  7. Yo pienso que todas las estaciones tienen su agrado, claro está que vivir dónde vivo lo facilita y aunque yo no soy muy amiga del verano si que agradezco el buen tiempo, por eso espero con ilusión el otoño y la primavera más que el invierno o el verano, pero entiendo que en Estocolmo no es lo mismo.
    El tiempo pasa deprisa, más de lo que quisiera y pronto volveremos al agradable sol, y a recetas más apropiadas mientras disfrutaremos de esta, que lo bueno de la gastronomía es que hay recetas que las podemos comer cualquier día del año y es una delicia.
    Un beso guapa

  8. ¡Una idea genial Lena!. Tengo un montón de calabacines de la huerta y de esa manera dejaré de aburrir a los niños con los purés. ¡Seguro que les encanta!
    Y no te apenes por el otoño. Ya verás como empiezas a verle el lado bueno en cuanto aparezcan esos maravillosos colores ocres y rojizos de las hojas que se marchitan. Seguro que te inspiran para hacer unas fotos de esas que tu sabes hacer :)
    Besos
    Cristina

  9. Son unas fotos maravillosas, esa casita de cuentos, las flores… me encanta, es tan idílico!
    Yo echaré de menos el verano por sus noches, frescas (algunas) y acostarme tarde, soy algo noctámbula. Pero el invierno también tiene su magia. Tardes en casa con la mantita y el café, las mañanas soleadas y frías, la lluvia a través del cristal y la Navidad!
    Me encanta esta receta, así que me la llevo. Por cierto, te he dicho (creo que sí) que me encantan tus plantillas para las recetas?

    Besos

  10. Si al final te animaste antes de lo que pensaba…os recetas en una semana,esto va viento en popa,no?

    Me gustan los calabacines muchísimo,hasta con una gota de aceite,pero así los haré mi hijo no rechistará,fijo.

    Buen fin de semana Elena ;))

  11. Qué keftedes tan deliciosos! Bien mojaditas en tzaziki tienen que estar riquísimas.
    Aquí la verdad es que el otoño significa un alivio en las altas temperaturas que llevamos soportando casi tres meses, de todas formas, por lo menos hasta noviembre no empieza el frío, por contra vosotros disfrutáis de una naturaleza bellísima…
    Las fotos son preciosas!
    Un besico.

  12. Pues que suerte tener las cuatro estaciones pues aqui se reducen a dos, pasas del invierno al verano, el otoño y la primavera casi ni las ves.
    La receta parece estupenda tengo anotada una muy parecida y cuando la vi me quedé con ella, tengo que prepararlas.
    Las fotos cómo siempre me encantan.
    saludos

  13. No seas egoista , ahora toca de esta parte del continente tener el verano :)
    No sabes lo que te envidio , mi sueño es conocer Grecia .

    Las bolitas se ven deliciosas !!! anotada la receta .
    La torta de chocolate y ciruelas se ve sabrosa!!

    Los paisajes son hermosos !!! creo que en ese lugar se disfruta el invierno igual .
    Que divino tener la ventana de la cocina al jardín !! las dalias y las rositas hermosas .

    Un beso , cuídate , feliz domingo y buen inicio de semana .
    Nancy

  14. Hola guapisima…
    Unos sienten añoranza por este verano que se va y otras se sienten renacer con la previsión de la llegada de aire más fresco.

    Me encanta volver a pasearme por tu blog, ver tus fotos y leer tus pequeñas historias, no sé cuantas veces te lo he dicho jajaja.

    Mira voy a probar tu receta y no voy a tardar en hacerlo, por que me gusta la combinación de ingredientes y me parecen maravillosas para mi dieta actual, que es todo líquido y bien blandito.

    Un beso

  15. Adoro el otoño y estoy muy cansada de verano, ha sido largo, caluroso en extremo, agotador. Estoy deseando que llueva, ponerme las botas y coger el paraguas, ains… Yo también me quedo con las ganas de llamar a esa ventana y tomar la tarta de manzana con la salsa de vainilla ¡qué rico!. no sin antes tomar unos cuantos keftedes de calabacín, receta que me llevo y que haré muy prontito.
    Un beso

  16. Pues justo hoy parece que en Madrid el otoño se ha manifestado. Hemos tenido un verano caluroso y que ha durado hasta hace dos días. Normalmente, si recuerdas, a principios de septiembre comienzan a bajar las temperaturas, y luego, hacia finales, justo ahora, suben un poquito y disfrutamos del veranito de San Miguel. Pues este año ha funcionado a la inversa, y es hoy cuando más frío se nota. Confío en que aún así, todavía nos quede algún día de temperaturas agradables.

    Y estas albondiguillas son las que vi ayer a Silvia. Muy del estilo de las tortitas de calabacín que grabé con MJ en mi casa, así que apuesto a que tienen que estar muy ricas.

    Un beso.

  17. Podriamos ir juntas a esa casita una tarde de otoño, para mi café, no lo puedo evitar :) ¿porque será que lo que comemos cuando estamos de vacaciones en un lugar tan maravilloso (ains recuerdo Grecia) todo nos sabe tan bien? y de la receta, ya sabes, has preparado una versión vegetariana ¿se puede pedir más? y si, por supuesto que recuerdo la propuesta anterior ¿como no?
    Un beso

  18. Pero…¿Cómo puede ser que se me hubiera traspapelado esta entrada en la bandeja de entrada? Menos mal que, haciendo revisión, me ha saltado a la vista que si no me quedo sin leerte. Con lo que a mí me gusta. Además, con una receta de las que yo llamo “de las mías” ….cosa bien fácil en tu blog !!!

    Bss

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